2019 será el año de VOX

El próximo 26 de mayo celebraremos elecciones al Parlamento Europeo, una cita electoral que coincidirá con los comicios municipales y autonómicos excepto en Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia. Ese mismo día se elegirán también a los miembros de las Juntas Generales del País Vasco, de los Consejos Insulares de Baleares y de los Cabildos Insulares canarios. Dicho esto, debemos reparar en un detalle importante: las elecciones europeas se celebran cada cinco años y las autonómicas y municipales cada cuatro, razón por la que ambas citas sólo han coincidido en dos ocasiones, la última en 1999. A menos de cinco meses de tan importante cita electoral, no tiene sentido comentar lo que predicen las encuestas porque ya demostraron en Andalucía que no saben vaticinar los resultados que obtendrá VOX ni el efecto que tendrá sobre el resto de partidos políticos. Recordemos que para la cita con las urnas del pasado 2 de diciembre, todos los sondeos predecían que el PSOE y Adelante Andalucía sumarían mayoría absoluta y que la formación de Santiago Abascal no sacaría más de 4 escaños, aunque finalmente –recordemos– irrumpió con un total de 12.
Con esas predicciones, los populares apelaban al voto útil, esa forma vergonzante con la que todos los partidos les piden a sus electores que les voten –aunque sea con la nariz tapada– en base a un falso interés general. Así es como amenazaron a quienes estaban pensando votar al partido de Abascal, acusándoles de que iban a ser ellos los culpables de que el PSOE continuara gobernando Andalucía durante una legislatura más y consiguiendo superar en longevidad a la mismísima dictadura franquista. El argumento es completamente falaz ya que traspasa al votante la responsabilidad por las consecuencias de la mala gestión de los políticos, quienes nunca deberían sufrir un voto de castigo hicieran lo que hicieran y podrían corromperse, incumplir sus promesas y defraudar a sus votantes tanto como quisieran, en aras de ese falso interés general.
Y así lo entendieron casi 400.000 andaluces que no hicieron caso ni al tramposo recurso al voto útil, ni a la escasa repercusión que se le daba a VOX en los más importantes medios de comunicación, como no fuera para mentir sobre ellos y su programa electoral tachándoles de inconstitucionales, fascistas, machistas y racistas. Pero todo eso ya no volverá a ser igual. Después de los resultados de Andalucía el argumento del voto útil se ha vuelto a favor del partido verde porque han conseguido sacar de la Junta al PSOE-A por primera vez en la historia. Y no sólo eso, además Abascal, Ortega Lara, Monasterio, Ortega Smith y el resto de miembros del partido están siendo por fin escuchados por unos medios de comunicación que, a veces con abierta animadversión, no tienen más remedio que abrirles sus micrófonos. VOX está de moda.
Así entramos en 2019, año en el que todo apunta a que los de Abascal obtendrán mejores resultados que los que consiguió Podemos en las europeas de 2014 cuando, recién creados, lograron cinco escaños y se convirtieron en la gran sorpresa de aquella jornada electoral. Y eso que los antisistema de extrema izquierda contaban con los millones de dólares que les dio el gobierno venezolano para que “en España puedan crear consensos de fuerzas políticas y movimientos sociales, propiciando en ese país cambios políticos aún más afines al gobierno bolivariano”, según consta en los documentos firmados por el propio Hugo Chávez. El éxito de VOX será el de Abascal, un político que se ha dedicado toda su vida a la defensa de la nación española. Pero también será la victoria de todos aquellos, de izquierdas o derechas, que estamos hartos de que nos insulten, de que ofendan a nuestros símbolos y pisoteen nuestra historia y nuestra Constitución. 2019 será el año de España. ¡Feliz año a todos!
Publicado el 01/01/2019 en Okdiario

¿Por qué no hay humanidad para Zaplana?


Dirigentes políticos de distinto signo, entre los que se encuentran Pablo Iglesias, Arnaldo Otegi y Ximo Puig, han respaldado la petición del PP para que Eduardo Zaplana sea excarcelado y pueda ser tratado médicamente en el hospital o en su casa acompañado de su familia y no como un perro abandonado, que es como lo tiene ahora la justicia española. El exministro encarcelado, que aún no ha sido condenado, se encuentra en prisión preventiva incondicional y sin fianza desde hace casi ocho meses por unos hechos que llevan investigándose en secreto desde el año 2015. Las peticiones de humanidad se basan en que Zaplana está gravemente enfermo de leucemia, una dolencia por la cual el ex dirigente popular fue sometido a un trasplante de médula y de la que recientemente ha sufrido un importante empeoramiento debido a una infección por rechazo del trasplante. Su estado de salud es tal, que incluso hace unos días llegó a publicarse que había fallecido, siendo este extremo desmentido por sus familiares.
A Zaplana se le investiga por su presunta implicación en los delitos de cohecho, malversación, prevaricación y blanqueo de capitales en relación con el cobro –a través de testaferros– de comisiones presuntamente pagadas por la empresa Sedesa por adjudicaciones públicas realizadas hace más de 15 años. La prisión preventiva es una medida excepcional que nuestro ordenamiento jurídico contempla solamente para los casos en que exista posibilidad de reiteración delictiva, destrucción de pruebas o cuando se da un manifiesto riesgo de fuga. En el caso de Zaplana la Fiscalía se opone a que la tortura a la que el investigado está siendo sometido sea sustituida por un régimen de libertad vigilada porque cree –y así lo ha manifestado– que aún no se han incautado todos los bienes que el ex presidente de la Generalitat Valenciana podría tener en el extranjero. De este modo, siempre según la posición de la magistrada y la Fiscalía, se evitaría que pudiera fugarse a algún país sin tratado de extradicción.
Y esto, insisto, tras más de tres años de pesquisas secretas y más de siete meses de tener al investigado recluido. El término tortura que he usado anteriormente ha sido el mismo que ha usado el propio Zaplana para calificar su situación, sobre todo cuando el ex ministro afirma que reza todos los días para morirse. No seré yo quien dude de la eficacia de la instrucción, sólo destaco que el popular no está libre pese a su grave enfermedad porque ésta no ha sido concluida. Recordemos, porque es conveniente hacerlo, la Fiscalía Anticorrupción de Valencia depende de la Fiscalía Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada, y ésta, a su vez, está integrada en el Ministerio Fiscal español, un organismo que pende de María José Segarra, la Fiscal General del Estado. Un cargo para el que fue designada el pasado 15 de junio por Pedro Sánchez a las dos semanas de ocupar La Moncloa. Se da la circunstancia de que, cuando en 2009 Segarra era fiscal jefe de Sevilla, el PP la acusó de tener guardadas en un cajón durante meses las grabaciones del caso Mercasevilla, hasta que una denuncia de los populares desatascó las pesquisas.
En el caso de Zaplana, que la Fiscalía terminara su trabajo o que, sin acabarlo, apoyara el arresto domiciliario del investigado, proponiendo todos los medios policiales que estimase convenientes para evitar que pueda fugarse un enfermo de leucemia en grave estado de salud, no implica directamente que la juez instructora vaya a respaldar esa medida, pero parece razonable pensar que así podría ser. Dios no quiera que se vuelva a repetir un caso como el de Rita Barberá y ojalá que Zaplana se recupere adecuadamente para enfrentarse en buenas condiciones de salud a un juicio que no debería demorarse mucho más. Pero si ocurriera otra desgracia como aquella todos nos preguntaremos, ¿por qué motivo no se le trató con humanidad?
Publicado el 25/12/2018 en Okdiario

Las líneas rojas movedizas de Ciudadanos



El portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, afirmó este lunes que Ciudadanos prefiere negociar con el PSOE antes que con VOX. Este fin de semana declararon que “no contemplamos que entren en el gobierno partidos extremistas”, en referencia a VOX en Andalucía, “hemos dejado claro que queremos un frente constitucionalista, y esa es nuestra línea roja”, afirmaron. A las “líneas rojas” de Ciudadanos vamos a tener que denominarlas “líneas rojas movedizas” porque sabemos dónde están hoy pero nadie se atrevería a apostar sobre dónde se encontrarán mañana porque ya no se ven señales de las de ayer. El ejemplo más reciente está relacionado con la extremista TV3 y con los extremistas partidos separatistas catalanes a los que Albert Rivera llama “golpistas” al tiempo que se sienta a negociar con ellos un sillón en el Consejo de Gobierno de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), encargado de la gestión de TV3.

Esa “línea roja” les había llevado hace medio año a pedir al Gobierno de Rajoy que prolongase el artículo 155 para hacerlo efectivo también sobre TV3. La cadena no se intervino y ahora ellos se sientan en su Consejo. Tampoco ha pasado un año desde que Juan Carlos Girauta se sentó a negociar con la extremista Irene Montero para pactar con los extremistas de Podemos una reforma de la ley electoral a la que esperaban sumar al PSOE. Tras aquel acuerdo ambos portavoces coincidieron en que mantendrían abiertos canales de coordinación sin “líneas rojas”. Han versionado la frase que dijo Groucho Marx en la película ‘Sopa de ganso’; los naranjas dirían: «Estos son hoy mis principios. Pero cuando nos venga bien tendremos otros». Porque este “cordón sanitario” es la forma como Ciudadanos calcula que más votos le puede robar al PSOE.

Son muchos los que dicen que Ciudadanos es un partido de derechas o hasta de extrema derecha. Pero los resultados de las últimas citas electorales demuestran que su caladero de votos está en el centro izquierda de donde le quitan votantes tanto al PP como al PSOE, quien a su vez está recuperando a muchos de los votantes que se le habían marchado a Podemos con lo que consiguen frenar algo la sangría. No como los de Pablo Casado, que caen en picado perdiendo los votantes que por la derecha se le marchan a VOX y por la izquierda a Ciudadanos. Por eso la “línea roja” de Ciudadanos se ha desplazado esta vez hacia la izquierda, que es donde más votos pueden conseguir, ocupando la franja que ocupaba el PSOE antes de que se podemizara.

Es evidente que a sus votantes les gusta esta estrategia electoral, porque les funciona de una forma espectacular. Sus votantes entienden que todo vale con tal de luchar contra el bipartidismo al que culpan de todos los males de España, y no están muy ideologizados, más que en cuestiones básicas, como la lucha contra la corrupción y la defensa de la Constitución. En todo lo demás consienten que se pacte hoy con quienes ayer dijeron que jamás lo harían. De esta manera Ciudadanos se puede llegar a convertir en un PSOE 2.0, un Partido Socialista leal a España y sin las mochilas cargadas de casos de corrupción y de traiciones como las del golpista Indalecio Prieto, las del Lenin español, Largo Caballero, las del Zapatero de la Ley de Memoria Histórica y del Estatuto de Cataluña o las de éste presidente Cum Fraude que ha vendido España a los golpistas, los filoterroristas y los comunistas bolivarianos, a cambio sólo de que le dejen usar el ‘Falcon’. Sería una fantástica mejora.


Publicado el 18/12/2018 en Okdiario