Como ‘therians’ de perros y gatos


 

Ahora que la prensa ha puesto de moda a los therians, que son esas personas aburridas de la vida que se identifican con un animal y se disfrazan como si lo fueran, podríamos encontrar un símil en la política actual donde encontramos una estrategia electoral entre el PP y Vox que podríamos llamar «convivencia de perros y gatos», o, para ser más exactos, «simulacro therian de perros y gatos».

Veamos primero las declaraciones que hacen unos y otros. Empecemos, por ejemplo, por lo que dijo Azcón en la campaña de Aragón: «Cada voto a Vox beneficia a Sánchez», lo que Feijóo reafirmó diciendo: «No votéis al adversario. Los votos que no vayan a parar a Azcón serán votos al PSOE». Esta misma idea de que votar a Vox solamente beneficia al PSOE y a Pedro Sánchez la han machacado otros muchos dirigentes del PP, y sus voceros en los medios de comunicación, donde se han leído titulares tan ridículos como: «El éxito estéril de Vox solo favorece a Sánchez».

Del otro lado, podemos encontrar infinidad de declaraciones de Santiago Abascal en las que repite constantemente la misma idea de que PP y PSOE son lo mismo: «Da igual de lo que hablemos, de las políticas verdes, de las políticas migratorias, de las políticas fiscales, de las políticas educativas… son las mismas, con pequeños maquillajes. Son lo mismo en las políticas, en las maneras, e, incluso, en la corrupción». O como dice el secretario general de Vox, Ignacio Garriga: «Solo hay dos opciones: Vox o el bipartidismo».

A continuación, analicemos los datos indiscutibles. El número de presidentes de comunidades autónomas del PSOE que lo han sido gracias a los votos o la abstención de Vox es, exactamente, cero patatero. Por el contrario, gracias a los votos de los de Abascal fueron investidos, en Madrid, Isabel Díaz Ayuso en 2019 y 2021, en Andalucía, Juanma Moreno Bonilla en 2019, en Murcia, Fernando López Miras en 2019 y 2023, en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco en 2022, en Aragón, Azcón en 2023, y con toda probabilidad también en 2026, en Valencia, Mazón en 2023 y Juanfran Pérez Llorca en 2025, en Baleares, Marga Prohens en 2023, y en Extremadura, María Guardiola en 2023 y quizá de nuevo en 2026. Respecto a los ayuntamientos, donde el alcalde es investido con mayoría simple, sin que sea necesaria la mayoría absoluta, la lista de alcaldes del PP a los que Vox ha permitido gobernar en minoría incluye a Valencia, Sevilla, Zaragoza, Palma, Alicante, etc., hasta un total de 11 capitales de provincia. Mientras que la lista de alcaldes del PSOE a los que Vox permite gobernar en minoría es también de cero absoluto.

De cara a la competencia electoral fingen llevarse como perros y gatos. Si de verdad Vox pensara que PP y PSOE «son lo mismo» no tendría ningún sentido que, gracias a sus votos, el PP gobernase 8 comunidades y 11 capitales mientras que al PSOE no le deja hacerse con el poder en ningún lugar. Y si fuera cierto que el PP creyera que los votos a los de Abascal benefician a Pedro Sánchez, no se sentarían a negociar con ellos cada vez que tienen ocasión. Como perros y gatos se pelean delante de su público y, cuando nadie los ve, se quitan las caretas de therian y se convierten en políticos responsables.

Este fingido enfrentamiento está permitiendo que el Partido Popular acerque su discurso a los votantes moderados de centro izquierda que están escandalizados con la corrupción y la ruina que el socialismo siempre provoca; sabiendo que tanto los votantes que pudiera estar perdiendo por la derecha como los de aquellos de izquierda menos moderada y más, entre comillas, «antisistema», los está recogiendo un Vox con el que siempre van a poder llegar a algún tipo de acuerdo. La estrategia de convivencia de perros y gatos, fingiendo enfrentamiento entre los que siempre acaban llegando a acuerdos, está funcionando para librarnos de tan nefasto socialismo.


Publicado el 24/02/2026 en OKDIARIO

A Sánchez no le importa el PSOE, por eso nada le afecta


 

Cuando vemos las noticias de cada día tenemos la sensación de que Pedro Sánchez puede con todo, con una especie de superpoder que le permite aguantar lo que sea que le venga encima, porque es indestructible. Solamente en el día de ayer supimos a la vez que Sánchez respalda a Marlaska, convirtiéndose en su cómplice, después de conocerse que durante meses ha podido encubrir a un violador como su mano derecha en la Policía. Al mismo tiempo, OKDIARIO publicó que en los burdeles de su suegro, quien les compró el piso a Begoña y a él, se eliminaron los aseos para ampliar el negocio de la prostitución.

Algún medio publicó también ayer, como novedad, la información que ya había desvelado OKDIARIO hace dos meses, cuando Koldo nos contó en una entrevista exclusiva que «en las primarias del PSOE de 2017 votaron hasta los muertos». Y también ayer, desde Nueva Delhi (India), Pedro Sánchez salió en defensa de su amigo Borja Cabezón ante las acusaciones de que utilizó multitud de empresas pantalla y testaferros para hacer ingeniería fiscal, eludiendo impuestos, lo que es infinitamente menos que lo que, en 2018, provocó la dimisión forzada de Màxim Huerta.

Cualquiera de las noticias que tenemos en España cada día provocaría la inmediata caída de todos los gobiernos democráticos de nuestro entorno. Solamente el caso del suegro chulo de putas es impensable en ningún otro país, mientras que aquí ni siquiera provoca rubor en el presidente del Gobierno, que él haya sido «partícipe a título lucrativo» del vergonzoso negocio de los puticlubs. Su esposa, imputada por corrupción. Su hermano dimitido e imputado por corrupción en el puesto en el que fue enchufado y por el que cobraba una pasta sin aparecer. Su fiscal general, por el que ponía la mano en el fuego, ha sido condenado. Toda la pandilla basurilla que hizo con él las primarias y a los que luego recompensó haciéndolos ministros, secretarios de organización y consejeros de empresas públicas, están encarcelados. Y nada puede derribar a Pedro Sánchez.

Con tal cantidad de basura encima, apenas llama la atención que el PSOE continúe sacando de las cárceles vascas a los más sanguinarios asesinos etarras mediante torticeras interpretaciones de unas leyes que hicieron a medida. El asesino de Gregorio Ordóñez, Juan Ramón Carasatorre, alias Zapata, ha sido puesto en libertad usando la misma ficción de arrepentimiento que utilizaron para excarcelar al condenado a 377 años de prisión por un total de 20 delitos de terrorismo, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki. Pedro Sánchez vacía las cárceles de etarras como parte de un vergonzoso pacto con Bildu, después de que Otegui dijera en 2021 que «tenemos 200 presos en la cárcel; si para sacarlos hay que votar los Presupuestos, votaremos». Esos 200 ya tienden a cero y aquí no pasa nada.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó unos resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida que demuestran que, en 2025, 1 de cada 4 españoles (25,7%) está en riesgo de pobreza y exclusión social, indicador que, entre los menores de 16 años, asciende hasta 1 de cada 3 (33,9%). El PIB aumenta de manera ficticia mientras los ciudadanos comprueban sus dificultades para llegar a fin de mes y las estadísticas oficiales demuestran que el socialismo solo trae corrupción y pobreza. Los trenes descarrilan, las carreteras se deshacen, los apagones nos dejan sin luz… pero Sánchez aguanta en la Moncloa.

Como dije al principio, podríamos creer que Pedro Sánchez es indestructible y lo aguanta todo. Pero es una falsa sensación porque le aplicamos unos criterios de dignidad de los que carece absolutamente. Cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que tiene que dimitir ante uno solo de los casos que hemos descrito, porque, de lo contrario, las consecuencias electorales para su partido político serían catastróficas.

Sánchez tonto no es, así que él también sabe que ya ha destrozado a su partido, que, elección tras elección, el PSOE irá desapareciendo de ayuntamientos y comunidades autónomas. Lo que nunca podríamos llegar a imaginar es un comportamiento tan esquizofrénico como el que se necesita para, sabiendo que detrás de él solo va a quedar tierra quemada, seguir aguantando unos meses más. Pedro Sánchez es perfectamente consciente de que va a arrasar con el PSOE y le da exactamente lo mismo. Por eso ningún escándalo va a hacerle dimitir.


Publicado el 19/02/2026 en OKDIARIO

Sarah Santaolalla se cree superior a ti


 

En una reciente entrevista en un canal progre de YouTube, la activista de extrema izquierda, Sarah Santaolalla, ha afirmado: «Yo soy analista política y tengo toda la objetividad del mundo cuando voy a analizar una noticia o cuando voy a dar una información. A mí no me afecta mi ideología para el desarrollo de mi trabajo. Yo soy superior moralmente a toda la panda de ungas-ungas y fascistas que hay sueltos… Somos superiores moralmente a esta gente y creo que hay más gente que debería posicionarse en un momento en el que hay un auge de la extrema derecha». Mensaje que, claramente, iba dirigido a ti, votante del Partido Popular o de Vox, a quienes en numerosas ocasiones ella ha calificado como fascistas, además de llamaros idiotas; y también a ti, que te informas en cualquier otra televisión que no sea TVE o en un digital como OKDIARIO.

Para que no tuvieras dudas, a continuación, la «analista política» lo aclaró diciendo: «Ver, por ejemplo, a digitales como OKDIARIO y a todos estos que se atreven a mentir abiertamente… eso ya no es una línea editorial de derechas, ¡¡eso es mentir!! Entonces, a mí, comparar a cierta gente… a (Eduardo) Inda con Silvia (Intxaurrondo) o con Javier (Ruiz)… yo creo que es incomparable… que no puedes comparar la honestidad y el rigor que tienen estos profesionales… Yo creo que es incomparable el trabajo que están haciendo ahora Silvia (Intxaurrondo), Javier (Ruiz), Jesús (Cintora), con el que hacen otros que solo quieren desinformar para que la sociedad explote». Fascistas todos y, en su opinión, inferiores moralmente a ella, que se ve a sí misma como una gran profesional, objetiva, defensora de la verdad y superior moralmente a todos nosotros.

En general, la superioridad moral de la izquierda está basada en la mentira. Tras la caída del muro de Berlín y ante el visible fracaso de todas las economías socialistas, la izquierda mundial cambió la lucha de clases y se hizo ecologista del cambio climático, animalista, vegana, intercultural, racializada, anticristiana, antijudía y proislam, abanderando la ideología de género neofeminista y la teoría queer. Y así, como ellos dicen que defienden el planeta, a los animales, a los inmigrantes y a los homosexuales, se creen que son superiores moralmente. Una mentira de lo más ridícula. Esto es así en todo el mundo, pero en España tenemos además un añadido, porque aquí la izquierda ha manejado tanto el cine y la televisión como el sistema educativo durante tantísimos años que han hecho creer a varias generaciones una versión de la Guerra Civil de la que han borrado todos sus crímenes, aunque fueron ellos quienes provocaron la guerra. Han prohibido que se conozcan todos los desmanes cometidos por los comunistas del PSOE que usurparon la Segunda República, y todas las barbaridades que las izquierdas cometieron durante la guerra. Han conseguido que se ignore la verdadera historia de España situándose moralmente por encima de cualquiera que no sea de izquierdas, fundamentalmente por ignorancia.

Pero en particular, la superioridad moral sobre cualquier otra persona de una tipa como Sarah Santaolalla es para partirse de la risa. Hasta que empezó a definirse como «analista política» sin ser ni politóloga ni periodista, se presentaba a sí misma como jurista y abogada, sin tampoco poseer dicha titulación. Apenas cumplida la mayoría de edad ya era candidata en las listas del PSOE para las elecciones municipales de Salamanca. Tras fracasar en su empeño de meter cabeza en política, empezó en minúsculos canales de televisión hasta convertirse en tertuliana de TVE en los programas de su pareja, Javier Ruiz, de Jesús Cintora y de Silvia Intxaurrondo; sectarios manipuladores de la información a quienes defiende como modelos de objetividad periodística porque le llenan la cartera.

Además de insultar continuamente a todo el que se le pone por delante con su estilo zafio, poligonero y deslenguado, Sarah Santaolalla ha hecho declaraciones que podrían considerarse apología de la pederastia, animando a los niños a mantener relaciones sexuales con quien quisieran. «Haced lo que queráis y follad con quien queráis». Ha llamado fascistas y racistas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, preguntando «¿Por qué la Policía agrede a gente con la bandera de Palestina y no a gente con la bandera del aguilucho? ¿El aguilucho te hace inmune para la Policía? ¿El aguilucho te da protección? ¿El aguilucho hace que no te detengan?». Y ha sido citada en los juzgados por llamar «delincuentes» a los integrantes de la asociación provida HazteOír.

La lista de actuaciones inmorales de este personajillo sería interminable, pero ella no merece más atención. Ni la izquierda internacional ni mucho menos la española es superior moralmente a la derecha, ni Sarah Santaolalla es superior a nadie. La falsa superioridad moral de la izquierda no es más que ignorancia.


Publicado el 17/02/2026 en OKDIARIO