El Gran Reemplazo era un bulo nazi

 


Si consultas la prensa woke, llegarás a la conclusión de que el «Gran Reemplazo» no es más que un bulo de la ultraderecha. Cuando pasees por los barrios de tu ciudad o veas imágenes de las grandes capitales europeas, te darás cuenta de que las personas que las habitan han cambiado sustancialmente en muy pocos años. Verás que el porcentaje de la población con la que te cruzas que proviene de países árabes, bereberes, subsaharianos, orientales e hispanoamericanos ha crecido notablemente. En algunos medios de comunicación verás noticias respecto al aumento en determinados tipos de delitos cometidos principalmente por extranjeros. Pero te convencerás de que todo eso que ven tus ojos es falso de toda falsedad, porque el «Gran Reemplazo» no es más que una teoría conspiranoica de nazis y fachas.

La mega ultra extrema derecha dice que las poblaciones blancas y cristianas de Europa están siendo reemplazadas deliberadamente por inmigrantes no europeos, sobre todo de África, Oriente Medio o Asia, muchos de ellos musulmanes. Dicen los nazis que hay un plan secreto impulsado por élites políticas globalistas que fomentan la inmigración masiva y el aumento de nacimientos entre estos grupos para destruir la cultura, la identidad y el poder de la población autóctona europea, que en unos años acabará siendo minoría. El término lo popularizó el escritor francés Renaud Camus en 2011 con su libro Le Grand Remplacement, tachado de racista y xenófobo. No puedes hacer caso a lo que tus ojos ven y tus oídos escuchan. Debes confiar en lo que te aseguran todos los expertos wokes y los moderaditos de centro: el Gran Reemplazo no es más que el miedo a perder la identidad europea blanca y judeocristiana por cambios demográficos, que los fachas ven como una amenaza intencionada en lugar de darse cuenta de que se trata de un proceso natural y enriquecedor.

Todo este castillo de naipes se sostenía perfectamente hasta que el pasado 22 de enero, en un mitin de la ultra izquierdista Francia Insumisa, su líder, el extremista Jean-Luc Mélenchon habló de «la capacidad de nuestras listas para encarnar la nueva Francia, la del Gran Reemplazo, la de la generación que reemplaza a la otra porque así ha sido desde la noche de los tiempos y no porque haya diez locos en un rincón que de repente tienen miedo de ser reemplazados». Mélenchon decidió que había llegado el momento de ser claros, quizá porque el fenómeno ha llegado tan lejos y es tan evidente que resulta ridículo seguir negándolo y ya es hora de empezar a justificarlo.

Unos días más tarde, el 31 de enero, en un mitin en Zaragoza, la secretaria de Política de Podemos, Irene Montero, completamente desquiciada, se atrevió a ir un paso más allá y dijo que «quiero pedirles a las personas migrantes y racializadas que por favor no nos dejen solas con tanto facha, y claro que sí queremos que voten, claro que sí, les hemos conseguido papeles, regularización ya, y ahora vamos a por la nacionalidad o a cambiar la ley para que puedan votar, por supuesto, ojalá teoría del reemplazo, ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora, claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrona (sic)». Sin pelos en la lengua, Irene Montero confesó que la regularización que le ha sacado Podemos a Pedro Sánchez pretende reemplazar a unos votantes que cada vez les votan menos, por otros nuevos que sí les voten.

Según un estudio reciente de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), con Pedro Sánchez, el número de inmigrantes en situación irregular en España habría aumentado de 107.000 en 2017 a 840.000 a 1 de enero de 2025, y de ellos, el 91 % son de nacionalidad americana. Nuestro Código Civil, en su artículo 22, establece que se concederá la nacionalidad española, y por tanto el derecho al voto, tras 10 años de residencia, que se reducen a 5 para los refugiados y a 2 años «cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos», como es el caso del 91 % de los más de 800.000 migrantes que se van a regularizar ahora. Otros 700.000 nuevos votantes que se sumarán a los cerca de 1,4 millones que han sido nacionalizados por Pedro Sánchez desde 2018, con lo que, para las próximas elecciones generales, puede haber más de 2 millones de votantes que hayan sido nacionalizados por Sánchez, lo que supondrá cerca de un 10 % de la participación… y creciendo.

El Gran Reemplazo era un bulo nazi. Nadie intenta acabar con la moral y con la cultura europeas. Nadie trata de sustituir a los votantes de centro y de derechas por unos nuevos que estén agradecidos a los partidos que, desde la extrema izquierda, les dan papeles y paguitas, y les permiten okupar impunemente las casas de los españoles. El Gran Reemplazo era una teoría conspiranoica hasta que, de repente, nos quitan la venda de los ojos y comprobamos que nos han estado engañando durante tantos años, por puro egoísmo y maldad.


Publicado el 03/02/2026 en OKDIARIO

Podemos ya es racista y facha


 

El 23 de septiembre de 2025 el Congreso de los Diputados rechazó con los votos de Podemos, Partido Popular, Vox y UPN, la proposición de Ley Orgánica de delegación en la Comunidad Autónoma de Cataluña de competencias estatales en materia de inmigración, lo que provocó que Junts rompiera relaciones con el PSOE, votando a partir de ese momento en contra de todas sus propuestas. El martes el Consejo de Ministros autorizó la tramitación urgente de un real decreto para llevar a cabo un proceso de regularización extraordinaria de más de 500.000 inmigrantes ilegales, pero dejó que la medalla se la colgara el día antes Irene Montero, quien admitió que «hay algo a cambio» que aún no puede contar porque Sánchez les ha pedido «discreción». Pero al día siguiente se acabó la discreción y dijo que ahora sí su formación está ya abierta a negociar la delegación de competencias en migración a Cataluña.

Los motivos por los que Podemos tumbó esa iniciativa los explicó perfectamente su diputado Javier Sánchez Serna en su intervención en dicho debate: «Los dirigentes de Junts lo han dicho todo, la portavoz Míriam Nogueras ha hablado de descontrol migratorio, Jordi Turull ha justificado esta medida diciendo literalmente que aquí no cabemos todos, Carles Puigdemont ha llegado a afirmar que, si no hay restricciones sobre la inmigración, no se puede asegurar la identidad de Cataluña. ¿De verdad alguien piensa que todo esto va de competencias? Aquí lo que han pactado el Partido Socialista y Junts es una ley para decidir qué administración ejerce el racismo y la presión sobre la población inmigrante. Por eso esta proposición no solamente habla de competencias, plantea cosas como que la Generalitat determine los perfiles de trabajadores extranjeros a contratar, la gestión de los CIES o que la plantilla de los Mossos aumente en un 45 % de aquí a 2032, vinculando de nuevo migración y delincuencia».

Absolutamente todos los dirigentes de Podemos han explicado esto mismo con sus propias palabras. Ione Belarra, su secretaria general, ha dicho que «esta ley solo se entiende en el marco de la competición entre Junts y Aliança Catalana» y la ha calificado de «agenda del odio y del racismo». La eurodiputada Irene Montero ha dicho que «el racismo, aunque se disfrace de autogobierno, racismo se queda». Su secretario de Organización, Pablo Fernández, ha dicho que considera que la proposición es «abiertamente racista y de extrema derecha» y que «normaliza y legitima el racismo institucional». Y hasta su fundador, Pablo Iglesias, respondió a Jordi Turull diciendo que «los que ahora están compitiendo con los fascistas de Aliança Catalana con propuestas abiertamente racistas, nos dicen ahora que no ser pujolista es ser catalanófobo, pues, con todo el cariño y respeto, váyanse un poquito a la mierda».

Ayer Míriam Nogueras dijo en una entrevista en la SER que tanto al PSOE como a Podemos les interesa ahora desbloquear el asunto porque «a todos les conviene: a unos para tapar la crisis de trenes y a los otros para sacar la cabeza», e insistió en que «no se tocará ni un pelo del articulado», por lo que se entiende que solamente están abiertos a cambiar su Exposición de Motivos.

Pero, como claramente se puede comprobar en todas sus declaraciones, el rechazo de Podemos a este traspaso de competencias no está relacionado con lo que se dice en su Exposición de Motivos, como ahora quieren hacer creer. En realidad, la Exposición de Motivos de la ley tumbada el otoño pasado solo hacía una ligerísima e indirecta mención a que la inmigración descontrolada podría llegar a suponer un «riesgo para la convivencia y la cohesión social», pero nada más. Podemos estuvo en contra de ella y dijo que es «abiertamente racista y de extrema derecha» basándose en las declaraciones de todos los representantes de Junts, que a día de hoy siguen diciendo exactamente lo mismo que entonces, porque en su articulado se regulan cuestiones que afectan a la lengua y a la cultura catalanas, a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES) y a la plantilla de los Mossos d’Esquadra, y, sobre todo, porque piensan que esta medida solo se entiende dentro de la competencia entre Junts y «los fascistas de Aliança Catalana».

En 2012, Pablo Iglesias ya explicó que «la política, en última instancia, es acumular poder… hacer política supone cabalgar contradicciones». Con los votos de Podemos se va a aprobar una ley que, para ellos, es «racista y de extrema derecha», con el objetivo de que el partido morado concurra a las próximas elecciones presumiendo de que, solo gracias a ellos, se han regularizado medio millón de inmigrantes ilegales y eso les permita acumular más poder en su competencia contra Yolanda Díaz y Pedro Sánchez por los votos de extrema izquierda. Cabalgando contradicciones, Podemos se ha hecho racista de extrema derecha por pura demagogia electoralista.


Publicado el 29/01/2026 en OKDIARIO

¿Qué hace el PP que no politiza?


 

Este verano, el ministro de Transportes, Óscar Puente, utilizó políticamente un incendio en Tarifa contra el presidente de la Junta de Castilla y León, el popular Alfonso Fernández Mañueco: «Este le pilla más cerca que los de CyL. Igual puede echarle una mano a Juanma (Moreno)», escribió. Y cuando el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, le echó en cara su politización de las desgracias, Puente le respondió: «¿Te ha contado (Mañueco) qué tal el tiempo en Cádiz? En CyL está calentita la cosa», usando de nuevo en su beneficio político los graves incendios forestales que azotaban Castilla y León. Alguien se ha molestado en contarlos y fueron 150 los tuits que Óscar Puente dedicó a la utilización política de los incendios forestales del pasado verano.

Parecen muchos 150 tuits, pero se quedan en nada al lado de los 278 mensajes que el ministro de Transportes ha dedicado a la politización de la tragedia de la DANA de Valencia. Desde acusar al PP de «mentir por costumbre» a culpar a Mazón por «retozar en el Ventorro» o preguntarse si «¿Ha reservado ya mesa en el ventorro Mazón?», ante una nueva alerta de la AEMET. En relación con la cifra falsa de 7.291 fallecidos en residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia de COVID, Óscar Puente se inventó la expresión «gerontocausto», asimilando a Isabel Díaz Ayuso a los nazis del Holocausto. En agosto de 2024, en una comparecencia en el Congreso para explicar la ya por entonces caótica situación del sistema ferroviario español, acusó a Ayuso de que «la muerte de 7.291 ancianos en la residencias de Madrid» había sido provocada «por sus protocolos de la vergüenza».

Pero, por supuesto, Puente no es el único socialista que no ha perdido ninguna oportunidad de politizar todas las desgracias en beneficio propio y contra el PP. Sin ir más lejos, este pasado sábado, el diputado socialista José Zaragoza, que ha vivido de los cargos que le ha dado su partido desde que, con 22 añitos, lo hicieron concejal de su pueblo, sin haber estudiado nada, publicó un tuit en el que nos facilitaba la lista de (casi) todas las desgracias que su partido ha politizado contra los populares, a saber: «Yak-42, accidente ferroviario de Angrois, accidente del Metro de Valencia, Prestige, mayores en residencias, incendios forestales y DANA». ¡Casi nada! Al semianalfabeto diputado José Zaragoza debió darle vergüenza la más vomitiva politización de una desgracia que ha hecho su partido, pero a mí no se me olvida que el día antes de las elecciones de 2004 los socialistas rodearon las sedes del PP acusándolos de ser responsables del atentado del 11-M, y Alfredo Pérez Rubalcaba dio una rueda de prensa ilegal en plena jornada de reflexión, pronunciando una frase que quedó grabada para la historia, al decir que «los ciudadanos se merecen un gobierno que no les mienta».

Según su doble vara, ellos actúan así porque el PP sí tiene la culpa de las desgracias, mientras que ellos no son responsables de ninguna. Por eso, a las pocas horas de la DANA, el PSOE pagó 14 campañas en Instagram y Facebook para usar la gota fría contra el PP, organizó manifestaciones contra Mazón y se infiltró en las asociaciones de víctimas para manipularlas en beneficio propio. Y ahora, cuando la corrupción sanchista que tiene a Adif en el centro del caso Koldo – Ábalos – PSOE se relaciona, tan presunta como directamente, con la falta de mantenimiento de un sistema ferroviario que ha terminado provocando 45 muertos en Adamuz, el ministro Óscar Puente dice de Juanma Moreno: «Cero reproches que hacer, todo lo contrario, han actuado correctísimamente y no puedo, ni en la forma ni en el fondo, hacer más que alabanzas al señor Moreno Bonilla», quien a su vez usa las palabras, «cooperación» y «lealtad» para referirse al Gobierno. Mientras Alberto Núñez Feijóo decía que «España ha demostrado que, ante la adversidad, sabe unirse y estar a la altura», convencido de que, por respeto a las víctimas y sus familias, había que evitar la confrontación. Lo que algunos pueden ver como respeto, otros pueden considerarlo abandono e indolencia. ¿Qué hace el PP que no politiza? Nada es ajeno a la política, no saben a quiénes tienen enfrente. Politización va a haber. Aunque no politicen ellos, el PSOE va a politizar contra el PP, como han hecho siempre y volverán a repetir esta vez.


Publicado el 27/01/2026 en OKDIARIO