Recontra contentos del pucherazo


 

OKDIARIO publica hoy una entrevista a la secretaria general del PSOE en Argentina, Lorena Suárez, en la que la socialista reconoce que la Ley de Nietos era solo «para el franquismo», porque para hacer una reforma de mayor calado hacía falta un consenso que el PSOE no conseguía. No obstante, después de aprobada la ley con el apoyo de Bildu, ellos, desde Argentina, presionaron para que, por la puerta de atrás, el «instructivo fuera lo más amplio posible, y se logró», «entran los nietos, los bisnietos… no hay que demostrar razones de ningún tipo», por lo que «estamos recontra conformes». Es decir, el PSOE quería nacionalizar a cualquiera que tuviera un tatarabuelo español, pero, como no logró que el Congreso permitiera eso, coló una disposición adicional en la Ley de Memoria Democrática dedicada exclusivamente a los descendientes de exiliados políticos de la Guerra Civil y del franquismo y luego la trucó.

Ya tenían redactadas unas instrucciones de desarrollo que, sin debatirse, sin negociarse y sin aprobarse en las Cortes, se publicaron en el BOE solo cinco días después de que se aprobara esa ley. Y, en esas instrucciones, la directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública, Sofía Puente, la hermana del ministro Óscar Puente, amplió brutalmente el alcance de la ley, pasando de conceder la nacionalidad a los nietos de exiliados a concedérsela a los tataranietos de cualquiera que hubiera sido español de origen, aunque hubiera perdido esa nacionalidad en el siglo XIX, o cuando fuera, porque las instrucciones no establecen ningún límite temporal ni ningún motivo ni razón por la que se renunció a la nacionalidad española.

Dicen que Sofía Puente es la hermana «lista» de Óscar, ese ministro que no tiene tiempo para evitar que le descarrilen los trenes porque solo se dedica a agredir verbalmente, con menos modales que un orangután en la selva. Pero, leyendo las instrucciones que publicó en el BOE, no se ve esa inteligencia. Dice la secretaria general que la disposición adicional octava de la Ley de Memoria Democrática, que concede la nacionalidad a los hijos y nietos de los exiliados del franquismo, hay que interpretarla al amparo de lo que decía la disposición adicional séptima de la Ley 52/2007, de Memoria Histórica, para justificar que se amplíe su ámbito.

Dicha disposición adicional de la Ley de Memoria Histórica permitió solicitar la nacionalidad hasta finales de 2011 a los hijos de padre o madre originariamente españoles, fuera cual fuera el motivo por el que habían dejado de serlo, y a los nietos de quienes perdieron la nacionalidad española como consecuencia del exilio. Nada más. Obviamente, no hubo ninguna avalancha, sino que las solicitudes fueron solo 503.000 en todo el mundo, de las que aproximadamente la mitad se tramitaron en los consulados de Argentina, lo que encaja perfectamente con los 35.000 republicanos que se estima que se exiliaron a ese país, con lo que, ya en 2011, prácticamente todos los descendientes de exiliados tendrían pasaporte español.

El falaz razonamiento de la hermana de Óscar Puente es que, como la Ley de Memoria Histórica de 2007 concedía la nacionalidad a los hijos de españoles que, por cualquier motivo, hubieran dejado de serlo, la nueva Ley de Memoria Democrática, de 2022, que ampliaba el espectro a los nietos de los exiliados, debía reinterpretarse como una ampliación de la primera ley que no exigía motivación. Y así, por arte de birlibirloque, se saca de la manga que España tiene que regalar el pasaporte y el derecho de voto a cualquiera que tenga un tatarabuelo español, aunque se fuera de aquí en Atapuerca y renunciara a ser español porque le dio la gana.

Jurídicamente, el razonamiento es más débil que las promesas de Pedro Sánchez. El problema es que han pasado casi cuatro años desde que se publicaron esas instrucciones. Durante todo este tiempo, a escondidas, se han estado tramitando las solicitudes sin publicar los datos que alertarían a la opinión pública hasta que el proceso ha finalizado a falta de un año para unas nuevas elecciones generales, con lo que una trampa tan burda y jurídicamente tan endeble puede haberse consolidado irremediablemente. El PSOE está recontra contento de habernos colado un pucherazo de dimensiones aún hoy inimaginables.


Publicado el 09/07/2026 en OKDIARIO

Cómo frenar el pucherazo


 

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha sido entrevistado por Susana Griso en Espejo Público de Antena 3, donde le preguntaron por la conocida como Ley de nietos, que permite a bisnietos y tataranietos de emigrantes españoles del siglo XIX obtener la nacionalidad incluso aunque nunca hayan residido en España. El diagnóstico que hizo del problema fue muy acertado, poniendo el foco en que una ley votada en el Congreso ha sido reinterpretada y ampliada por una simple instrucción emitida por una directora general, casualmente la hermana del ministro Óscar Puente, cambio que ha multiplicado enormemente el número de posibles beneficiarios; ya no tienen por qué ser descendientes de exiliados por la Guerra Civil, como estaba previsto en su origen.

Feijóo puso como ejemplo el caso de Cuba, donde el «número de exiliados está en el entorno de 500 y el número de solicitantes de nacionalidad española es 350.000. ¿Usted cree que 500 ciudadanos que se han ido a Cuba han producido 350.000 españoles?». El análisis es impecable.

El problema viene al pasar de la teoría a la práctica, porque ahí es cuando, como dice el refrán, «del plato a la boca se cae la sopa». En un momento dado, tergiversando la realidad, como hacen todos los titulares de la prensa progre, Susana Griso le preguntó a Feijóo si suscribe, como ha pedido Vox, «suspender el voto CERA de residentes en el extranjero», a lo que el del PP respondió con un rotundo no. «Creo que lo que debemos hacer primero es ver si esa instrucción alguien la declara ilegal y qué efectos jurídicos tiene y, segundo, ver qué CERA queda, cuál es el número total de los residentes ausentes y ver si se puede, adicionalmente, incrementar la seguridad para que ese voto sea fiable», explicó. A lo que añadió: «Pero nosotros, enmiendas a la totalidad, no».

La realidad es que Vox no ha pedido «suspender el voto CERA». El secretario general de los de Abascal en el Congreso de los Diputados, José María Figaredo, dijo en rueda de prensa que su partido iba a solicitar a la Junta Electoral Central, en primer lugar, que «se suspenda todo el trámite de acceso y admisión al registro CERA de votantes españoles desde el extranjero», en relación con la Ley de nietos. También ha pedido «que se suspenda el voto por correo para los españoles inscritos en el registro CERA», por las dudas que suscita la escasa identificación que se les exige, a diferencia de lo que ocurre con el voto por correo desde España.

Solamente habló de suspender el voto por correo, no todo el voto CERA, como afirmó Susana Griso y refrendó Feijóo con su respuesta. Vox exige que el voto CERA se realice en urna en los consulados, hasta que el procedimiento de identificación de los votantes por correo desde el extranjero se iguale con la forma en que se realiza dentro de España.

El no de Feijóo significaría que no está de acuerdo con que se suspenda la aplicación de la Ley de nietos hasta que los tribunales decidan sobre su legalidad, ni tampoco le parece bien que la identificación de los españoles que quieren votar por correo desde el extranjero se realice con las mismas garantías que se nos aplican cuando queremos votar por correo desde España, lo cual resulta bastante difícil de entender. Feijóo hace un buen diagnóstico del pucherazo que pretende Pedro Sánchez, aunque él lo llama «ingeniería social», pero yerra en la solución del problema, esperando a que nuestra lentísima justicia se pronuncie, en lugar de sumar su fuerza para que la Junta Electoral Central ponga freno a este atraco, haciendo una enmienda a la totalidad del pucherazo. Esperemos que el líder del PP no tenga reparos en sumarse a Vox para intentar frenar el pucherazo antes de que sea demasiado tarde.


Publicado el 07/07/2026 en OKDIARIO

Parece un pucherazo


 

Igual que está en la naturaleza del alacrán picar a la rana, aunque así los dos se ahoguen en el río, en la naturaleza del yerno del proxeneta está el mentir y hacer trampas. Este artículo se haría interminable si solamente pretendiera explicar la infinita lista de embustes, engaños y artimañas ejecutados por Pedro Sánchez desde que comenzó su carrera política. Muchos dicen que en sus inicios fue promovido por su suegro, el proxeneta, del que el ex comisario Villarejo afirma que en sus prostíbulos «se realizaban grabaciones de personajes del ámbito político». También hay quienes afirman que su modelo de gestión de los lupanares masculinos y femeninos, mal llamados saunas, ha inspirado al presidente del Gobierno en su forma de hacer política.

Sin duda, su tesis doctoral fake; el intento de alterar el resultado del Comité Federal del PSOE que lo expulsó, metiendo votos en una urna escondida detrás de una cortina; su falsa afirmación de que con Bildu no iban «a pactar»; la amnistía a unos golpistas a los que prometió que iba a traer a España para que respondieran ante la justicia; el sueño que decía que perdería si metía a ministros de Podemos en su Gobierno, etc., son sólo algunos ejemplos que demuestran que Pedro Sánchez está dispuesto a todo para aferrarse al poder y que no dudará en el futuro en repetir actuaciones similares a las que le han caracterizado en el pasado.

Es completamente honesto defender la regularización extraordinaria de inmigrantes desde una perspectiva humanitaria, ética y de integración social, como hace, por ejemplo, la Iglesia católica y como el Partido Popular mantenía en 2024, cuando Feijóo decía que los inmigrantes en situación irregular podían «estar tranquilos» porque el PP era «sensible con ellos» y buscaría «soluciones para una inclusión social correcta y legal». Del mismo modo, se esté o no de acuerdo, se puede argumentar con honradez que los hijos y nietos de emigrantes tengan cauces legales para recuperar la nacionalidad española de sus ascendientes, siempre que estos procesos tengan las suficientes garantías formales y jurídicas.

De hecho, las regularizaciones extraordinarias han sido defendidas por gobiernos de distinto signo político cuando concurrían circunstancias excepcionales, por lo que el debate no se centra en la legitimidad de estas medidas, sino en el contexto, el alcance y la finalidad con la que se impulsan, así como en las verdaderas intenciones de quien las promueve.

Pero el punto de vista tiene que cambiar, forzosamente, cuando, al mismo tiempo, un Gobierno que ha perdido todos los apoyos, cuyos ministros no pueden pisar la calle sin ser abucheados y al que las encuestas no otorgan ninguna posibilidad de ser revalidado, aprueba darle el voto a 2,6 millones de extranjeros que jamás pisaron España, a la vez que regulariza a más de 1 millón de inmigrantes ilegales y anuncia que va a nacionalizar a más de 350.000 saharauis que, hace solo una generación, renunciaron voluntariamente al pasaporte español. Y todo ello sin siquiera recabar un consenso parlamentario amplio, imponiendo medidas rechazadas por la oposición.

Y si, además de resultar tan sospechoso que todo este incremento en el número de votantes sea tan precipitadamente llevado a cabo por un Gobierno al que todas las encuestas dan por derrotado, al frente se encuentra el yerno del proxeneta que ha demostrado sobradamente que es capaz de todo para aferrarse al poder, hay que aplicar inmediatamente el test del pato: si parece un pucherazo, nada como un pucherazo y grazna como un pucherazo, entonces, probablemente, Sánchez está intentando dar un pucherazo, porque está en su naturaleza, como en la del alacrán.


Publicado el 02/07/2026 en OKDIARIO