El acusado Sánchez no dimite


 

A Víctor de Aldama, que está siendo investigado por el Tribunal Supremo en el caso Mascarillas y por la Audiencia Nacional en el caso Hidrocarburos, tanto la fiscalía como los jueces le han otorgado la suficiente credibilidad como para reducir notablemente las penas por las que podría ser condenado, en base a cómo sus declaraciones están ayudando a desarrollar esas y otras investigaciones judiciales. Porque Aldama también ha sido citado como testigo en otros casos, como el que va a sentar en el banquillo a Begoña Gómez, el caso Forestalia, el de Santos Cerdán y las investigaciones a Armengol y a Torres por la compra de mascarillas en Baleares y Canarias, respectivamente. Ayer, este testigo creíble para la Justicia acusó a Sánchez en sede judicial, declarando que, entre 2019 y 2020, entregó 1,8 millones de euros de comisiones al PSOE y que Pedro Sánchez «lo sabía todo» porque es «el 1» de esta trama corrupta. Y hoy Sánchez no ha dimitido.

«Spain is Different». Adquiere hoy otro sentido ese eslogan publicitario ampliamente difundido por Manuel Fraga, cuando era ministro de Información y Turismo con Franco, resignificando una frase que ya había sido utilizada por la II República y el bando republicano durante la Guerra Civil. España es tan diferente al resto de las democracias occidentales porque es capaz de tragarse a un presidente del Gobierno al que se acusa de corrupto en los juzgados y que está relacionado, nada más y nada menos, que con dieciséis casos de corrupción que le afectan directamente en sus ámbitos más cercanos, tanto familiar como político. Hay que ser muy diferentes para poder tragar tanta basura.

Solamente para hacer un pequeñísimo resumen de todos ellos, necesitaría escribir cuatro columnas como esta, así que me voy a limitar a dejar aquí la lista: uno, caso Begoña Gómez; dos, caso David Sánchez; tres, caso Álvaro García Ortiz; cuatro, caso Koldo / Mascarillas; cinco, caso Santos Cerdán; seis, caso Sobres del PSOE; siete, caso Plus Ultra; ocho, caso Hidrocarburos; nueve, caso Forestalia; diez, caso José Antonio Marco —que era el número 3 de María Jesús Montero—; once, caso Fontanera / Leire Díez; doce, caso Armengol; trece, caso Torres; catorce, caso Dana de Valencia —que debería renombrarse como caso Galgo de Paiporta—; quince, caso Accidente de Adamuz; y dieciséis, caso Apagón. Casos en los que se está investigando a su esposa, su hermano, sus dos secretarios generales, cuatro de sus ministros, su presidenta del Congreso y ya ha sido condenado su fiscal general. Y tiene el cuajo de no dimitir y anunciar que va a volver a presentarse a las elecciones porque espera ser votado para seguir siendo presidente durante ocho años más, como el norcoreano Kim Jong-un.

Sánchez no dimite y se va a volver a presentar porque, con toda esta cantidad de porquería que le llega hasta las cejas, el socialista Tezanos, en su último barómetro, acaba de anunciar que el PSOE aventaja en 13 puntos al PP, con un 36,4% del voto estimado. Y aunque ya sabemos que el CIS solo hace publicidad electoral para el PSOE, pagada con fondos públicos, la mayoría de encuestas serias sitúa al partido de Pedro Sánchez muy cerca del 30%. O sea, que a casi uno de cada tres españoles le importa un bledo que le roben «con tal de que no gobierne la derecha». Y para ayudar a Sánchez, va ayer el payaso de Vito Quiles y se pone a hacer el imbécil al lado de Begoña Gómez, dando carnaza a toda la prensa sanchista para distraer la atención el día que declaraba Aldama, uniéndolos a todos contra el fascismo inventado. Es para llorar o emigrar. Sánchez no dimite porque es un sinvergüenza, porque uno de cada tres españoles tiene tan poca vergüenza como él, y porque la oposición parece estar desnortada.


Publicado el 30/04/2026 en OKDIARIO

Leonor I, ‘la Republicana’


Aunque Alfonso XIII fue un rey constitucional del siglo XX, sometido a unas Cortes bicamerales, con partidos políticos y elecciones, su formación fue la de un monarca del Antiguo Régimen. Recibió una educación privada, con tutores que le enseñaron Derecho Constitucional y Administrativo, Historia, Música, Matemáticas y, asimismo, recibió formación religiosa y militar. A su hijo, don Juan de Borbón, conde de Barcelona, la proclamación violenta y antidemocrática de la II República le hizo exiliarse sin haber cumplido aún los 18 años, lo que no impidió que fuera educado como posible heredero de la Corona. Estudió inglés, alemán y francés, cursó un bachillerato de ciencias e hizo en Inglaterra la carrera de marino que había iniciado en la Escuela Naval de San Fernando, en Cádiz, obteniendo el grado de teniente de navío Posteriormente, amplió su formación académica con estudios de Historia de Europa y Derecho Político en la Universidad de Florencia, completándola en las universidades de Lausana y Ginebra.

Don Juan Carlos I recibió una formación militar completa en las tres academias: dos años en la Academia General Militar de Zaragoza del Ejército de Tierra, uno en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) y otro más en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia). Terminada su formación militar, completó sus estudios en la Universidad de Madrid, hoy denominada Complutense, donde cursó estudios de Derecho Político e Internacional, Economía y Hacienda Pública, en un programa formativo específico y personalizado de un solo curso. Su hijo, Felipe VI, cursó sus estudios preuniversitarios en Ontario (Canadá). Posteriormente, recibió una formación militar más reducida que la de su padre, de un solo año en cada academia. Y, finalmente, obtuvo la licenciatura en Derecho, estudiando los cinco cursos completos en la Universidad Autónoma de Madrid, haciendo después un máster de dos años en la Universidad de Georgetown, en Washington, siendo el primer rey de España en la historia que posee estudios universitarios completos.

Siguiendo su camino, la princesa Leonor de Borbón cursó un bachillerato internacional en Gales y la misma formación militar de tres años de su padre. Pero, a diferencia de este, que estudió Derecho en la Autónoma, la Casa Real ha anunciado que el curso que viene estudiará un grado de cuatro años en Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Ciencias Políticas no es Derecho ni Economía, sino esa carrerita universitaria que estudiaron todos los fundadores de Podemos: Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y Rita Maestre. Son bien conocidas las imágenes de los cochambrosos pasillos de la Facultad de Políticas de la Complutense, plagados de pintadas, grafitis, carteles y murales, todos ellos antidemocráticos, anticapitalistas y fundamentalmente comunistas, motivo por el que, quizá, los reyes han decidido enviar a la princesa Leonor a la Universidad Carlos III en vez de allí.

La mugre y el desorden comunista en la Carlos III no es exterior, como en la Complutense, ni tan aparatosos como en esta. La cochambre en el centro universitario elegido para la formación de la heredera al trono de España está en su claustro, lo que es aún peor. Leonor de Borbón va a ser formada por la extrema izquierda antidemocrática, anticapitalista y antimonárquica. Recibirá clases de políticos de Podemos como Jorge Lago y Rubén Juste, que fue el ideólogo del Tramabús de Podemos, que ponía en la diana a José María Aznar, a Felipe González y a Eduardo Inda. También serán sus profesores ultras de Más Madrid, como Felipe Llamas, y del PSOE, como Jediael Álvarez de Dompablo. Vamos a pasar de Felipe VI, el Preparao, a Leonor I, la RepublicanaLa misma mugre y cochambre que se ve en Políticas de la Complutense será objeto de estudio, examen y evaluación para la futura reina de España.


Publicado el 28/04/2026 en OKDIARIO

Prioridad nacional


 

En varios de sus artículos, nuestro Código Civil habla del «buen padre de familia», concepto que proviene del derecho romano, donde el pater familias era el jefe de la casa y la persona responsable de la gestión de los bienes de la familia. Un «buen padre de familia» no es un concepto heteropatriarcal, ni mucho menos machista, sino el arquetipo de persona, hombre o mujer, sensata, diligente, ordenada y responsable. Aplicado a la política, Aristóteles dijo que «la prudencia es la única virtud peculiar del que manda». Los ciudadanos no deberíamos consentir que nos gobierne nadie que no actúe exactamente como un buen padre de familia: responsable, sensato, diligente, ordenado y, sobre todo, prudente.

Absolutamente ningún buen padre de familia obligaría a sus hijos a pasar hambre para dar su comida a los hijos de otros. Ninguno sacaría a sus hijos de un colegio para que su sitio lo ocupase otro, ni siquiera llevaría a sus hijos a un colegio más lejano o con peores medios para dejar el colegio bueno a los demás. Ningún buen padre de familia permitiría que sus hijos dejaran de ser atendidos cuando cayeran enfermos e incluso empeorasen o fallecieran, para que el hospital atendiera a otros niños menos graves. En definitiva, un buen padre de familia se preocupará por dar a sus hijos comida, educación y sanidad de calidad antes de dedicar sus esfuerzos y recursos a dárselos a los demás. Y solo cuando todas las necesidades básicas de sus hijos estén bien atendidas, comenzará a ayudar a otros necesitados, en la medida de sus posibilidades reales y empezando por los más cercanos y con mayores méritos. Este es exactamente el comportamiento que se les debe exigir a todos los políticos, sea cual sea su ideología.

En abril de 2026, si alguien en España habla de prioridad nacional, inevitablemente tenemos que pensar en lo más urgente que ahora mismo nos debería ocupar, y eso, sin lugar a dudas, debe ser echar a Pedro Sánchez y a sus socios comunistas, separatistas, golpistas y bilduetarras de todas las instituciones. Ahora mismo, la única prioridad nacional es derogar el sanchismo y enmendar absolutamente todo lo que han hecho durante los años que han gobernado. Hay que irse al BOE y suprimir todas las leyes, decretos y reglamentos aprobados por este Gobierno, cesar a todos los cargos que han nombrado, deshacer todo lo que han hecho. Desinfectar de sanchismo desde el ayuntamiento más pequeño hasta La Moncloa. Y, después de derogarlo absolutamente todo, empezar a construir lo que los autodenominados progres han destruido. Esta es hoy la auténtica prioridad nacional y la razón fundamental que justifica todos los pactos entre PP y Vox habidos y por haber.

Pero no es de esta auténtica prioridad nacional de la que hoy estamos hablando, sino de la que hemos comentado en los dos primeros párrafos de este artículo y de la que San Pablo habla claramente en su primera carta a Timoteo, cuando dice que «si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel». Si consientes que tu hijo se quede sin plaza en la guardería pública porque todas están ocupadas por otros venidos de fuera, no eres un buen padre de familia, igual que si haces que pase hambre o permites que tarden seis meses en verlo un especialista porque está atendiendo a los de fuera. Ocuparnos de nuestra familia antes que de los demás es la base del concepto de prioridad nacional incluido en los pactos entre PP y Vox. Pero, si no lo entienden así, a los políticos habrá que forzarlos a comprender en las urnas que los que les pagamos el sueldo no les vamos a consentir que desatiendan nuestras necesidades vitales por su interés egoísta de traer a unos nuevos votantes que nos sustituyan a quienes votamos, como a ellos no les beneficia.


Publicado el 23/04/2026 en OKDIARIO