Sánchez es el nexo corruptor que no caerá


 

Han pasado solo diez días desde que en OKDIARIO escribí que Pedro Sánchez ha dejado de gobernar y ya solo intenta resistir desesperadamente. Que no le importa que el PSOE se descalabre elección tras elección, ni llevar toda la legislatura sin aprobar presupuestos, ni que el Congreso le tumbe todas sus iniciativas; con tal de seguir aferrado a un poder con el que intenta controlar los organismos judiciales y policiales que investigan todo su entorno más cercano, incluyendo a su familia y a su partido. Y en solo una decena de días hemos visto a la UCO de la Guardia Civil pasarse 12 horas registrando la sede del PSOE en busca de las pruebas que confirmen las investigaciones del juez Pedraz acerca de una trama criminal dirigida por Pedro Sánchez, al que llama «el one», «el jefe» y «el presidente».

También hemos visto en estos días la impresionante colección de joyas que el ex presidente Zapatero escondía en una caja fuerte del despacho que el PSOE ha puesto a su disposición en la calle Ferraz. Joyas que han sido descubiertas por la UDEF de la Policía Nacional en el marco de una investigación por blanqueo de capitales, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal por su presunta intervención en la concesión del rescate durante la pandemia a la aerolínea Plus Ultra. Este sumario apunta directamente a un rescate de 53 millones de euros concedido por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), entidad adscrita al Ministerio de Hacienda, y aprobado en el Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez.

Si ya hace tiempo que a lo único que puede dedicarse el Gobierno es a apagar fuegos y generar polémicas que distraigan la atención de todos los casos de corrupción que, alrededor de Pedro Sánchez, afectan a su mujer, su hermano, su ex fiscal general, sus dos ex secretarios generales y todo su círculo de confianza más cercano; a partir de ahora, que las investigaciones le afectan a él directamente como nexo corruptor que une toda la inmundicia que el yerno del proxeneta ha traído tanto al Gobierno como al PSOE, la legislatura debería darse por acabada. El sanchismo tendría que darse ya por muerto, arrastrando con él a todo un Partido Socialista que así pondría fin a casi 150 años de sangrienta historia bolchevique, golpista, terrorista y corrupta. Pero Sánchez no se va a ir voluntariamente de ninguna de las maneras. Ni piensa convocar elecciones anticipadas ni siquiera se va a someter a una moción de confianza, como le pide García-Page.

En el Partido Popular defienden que España «necesita elecciones lo antes posible», a la vez que admiten que a ellos les irá mejor «cuanto más tarde se convoquen», sabedores de que el paso del tiempo hará aflorar investigaciones policiales y judiciales que irán hundiendo al PSOE cada vez más. Pero los de Feijóo dejan en manos de los socios de Sánchez la responsabilidad de que se presente esa moción de censura que, en la práctica, es la única forma de echarlo de La Moncloa antes del verano de 2027.

En junio de 2018, Pedro Sánchez llegó al Gobierno tras ganar una moción de censura apoyada en una frase que el juez De Prada incluyó en la sentencia de la Gürtel, afirmando que el PP se había convertido en un «auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional». Y aunque dicha expresión fue posteriormente considerada por el Tribunal Supremo como «excesiva o innecesaria», a los socios de Sánchez les sirvió como excusa. Pero pecaríamos de ingenuos pardillos si nos creyéramos que el PNV, que solamente diez días antes había votado a favor de los Presupuestos presentados por Rajoy, facilitó con sus votos que saliera adelante dicha moción de censura por la corrupción. La corrupción fue la excusa para echar a Rajoy, pero no fue el verdadero motivo por el que el PNV, Bildu, ERC o los de Puigdemont facilitaron su aprobación. Todos los socios golpistas, proetarras e independentistas de Pedro Sánchez vieron en él su mejor opción para lograr su objetivo de destruir España, y estos ocho años han demostrado que tenían razón.

Ni la corrupción fue el verdadero motivo por el que los socios de Sánchez le ayudaron a lograr el poder, ni tampoco la corrupción va a ser razón suficiente para que ahora lo echen. El nexo corruptor del Gobierno está seguro de que ni uno solo de sus socios de Gobierno va a acortar su legislatura ni en un día, porque todos ellos saben que Sánchez es quien mejor va a ayudarles a lograr sus objetivos golpistas, proetarras e independentistas. Las cuentas de una moción de censura no van a salir. Sus socios no van a permitir que caiga porque a todos les conviene que él siga destruyendo España hasta el último día.


Publicado el 28/05/2026 en OKDIARIO

De góticas a vividoras


 

En junio de 2009, siendo Leire Pajín secretaria de Organización del PSOE, pronunció aquella épica frase en la que nos pedía que estuviéramos «atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE». Su expresión no cayó en saco roto, sino que le sirvió pocos meses después para convertirse en ministra de Sanidad, pese a haber estudiado sociología, y acabar colocada en una agencia de la ONU. Tres meses más tarde, en septiembre de 2009, Zapatero se llevó a toda su familia de excursión a Nueva York, con ocasión de la 64.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Barack y Michelle Obama organizaron una cena como recepción oficial en el Metropolitan Museum of Art, y allí se tomó aquella fotografía oficial donde vimos a Laura y Alba disfrazadas de sirvientas de la familia Monster.

La prensa explicó que las niñas, que entonces tenían 14 y 16 años respectivamente, eran ‘góticas’; o sea, que pertenecían a un colectivo que estaba de moda antes de que ellas nacieran, en los años 80, relacionado con la música post-punk y el gothic rock, y que vestían con ropa negra suelta y larga, botas militares y maquillaje pálido, con labios oscuros. En realidad, en aquellos años, muchas adolescentes se habían hecho fanáticas de la saga Crepúsculo, de amor romántico entre vampiros, con la que parecían identificarse las hijas de Zapatero y Sonsoles, que les permitieron ir así disfrazadas a la recepción oficial con el presidente de los EEUU.

Al año siguiente, Laura, la mayor, con 17 años, abandonó la Moncloa para irse a vivir con su novio a una especie de comuna en una casa okupa de Sevilla. El dueño del inmueble los denunció; los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se personaron en el inmueble para convencer a los ocupantes de que lo abandonaran, pero no tuvieron que usar la fuerza, ya que alguien convenció a la hija de Zapatero de que se ahorrase ese bochorno y volviera a su palacio Como, al parecer, no valía para estudiar, sus padres le pagaron un módulo de Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales en un centro privado de Madrid. Estos estudios pagados a Laura casaban muy bien con los que estaba haciendo su hermana pequeña, Alba, a la que sus padres le habían pagado uno de los programas privados más caros de España, un doble grado en Comunicación Audiovisual Digital y Artes Escénicas, en una universidad privada de Villaviciosa de Odón.

En 2019, pocos meses después de que Pedro Sánchez ocupase la presidencia del Gobierno, Laura y Alba constituyeron la mercantil What The Fav, en cuyas cuentas su padre figura como autorizado. Una agencia de publicidad y marketing en la que, a pesar de su escasísima formación y experiencia, lograron clientes como la empresa china Huawei y medios de comunicación como Público, El Plural y El Español, según indicaban en su página web. No obstante, los mayores ingresos de What The Fav provienen de ‘maquetar’ informes para las sociedades Inteligencia Prospectiva y Análisis Relevante, empresas instrumentales y sin actividad real, según el auto del juez Calama, que investiga si la agencia de las hijas de Zapatero fue utilizada por este para canalizar fondos hacia el expresidente. Entrevistados por OKDIARIO, los empleados de What The Fav admiten que Laura y Alba Rodríguez Espinosa «no se pasaban por la oficina»… ni falta que les hacía.

Zapatero ha metido a sus propias hijas en un follón que solamente se puede explicar porque pensó que sus amigos chavistas nunca iban a caer, que Obama le protegería eternamente, que Trump jamás volvería a tener poder, que la justicia española no se atrevería a meterse con él o quizá, lo más probable, porque siempre ha tenido menos luces que una patera. Pocos meses antes de abandonar el poder, el expresidente anunció que pensaba dedicarse a ser «supervisor de nubes, acostado en una hamaca y mirando al cielo». En vez de nubes, la justicia investiga si Zapatero se dedicó a supervisar rescates a cambio de un 10 % de comisión, pringando a unas hijas a las que reconvirtió de góticas a vividoras.


Publicado el 26/05/2026 en OKDIARIO

Somos minoría, pero vamos a dejar de serlo


 

Somos minoría los que, circulando en verano por las carreteras que usan los musulmanes europeos en la Operación Paso del Estrecho, por la que cerca de un millón de vehículos magrebíes cruzan la península con destino al norte de África, hemos observado los mismos cambios. El más visible está en la indumentaria de las mujeres, que cada vez van más tapadas, siendo ya muy alto el porcentaje de las que sÓlo dejan ver sus ojos. Y el más significativo quizá sea la inmensa frecuencia con la que ahora los vemos rezando sobre sus alfombras en las áreas de servicio en las que paran a descansar, cuando hace pocos años esto no resultaba tan frecuente. Hay muchos estudios que demuestran la radicalización religiosa de los musulmanes europeos después de los atentados yihadistas del 11-S, así como la implantación en nuestros países del wahabismo, que es la corriente ultraconservadora del mayoritario islam suní. Algo que vemos en nuestras carreteras cada verano y en nuestras calles día a día.

Somos minoría los que hoy estamos preocupados por la radicalización extremista de los cada vez más numerosos musulmanes que conviven con nosotros. Somos pocos quienes deseamos que nuestras fronteras se cierren a la inmigración ilegal para que, quienes quieran venir a España a trabajar, lo hagan de una forma ordenada. Somos una excepción los que no deseamos que aumenten en nuestros barrios aquellos que no quieren ser europeos porque no aceptan nuestros códigos morales y culturales. Sabemos que no somos mayoría quienes deseamos que los inmigrantes ilegales que delincan sean devueltos a sus países de origen e incluso los que pedimos que las normas sanitarias y de protección animal también sean aplicadas en sus fiestas religiosas. Y mientras somos minoría, estamos aceptando las normas impuestas por la mayoría para fomentar una inmigración ilegal desordenada.

Somos una minoría que no va a estar callada, porque la misma ley que nos obliga a aceptar, como estamos aceptando, la desordenada inmigración ilegal de extranjeros radicalizados que no desean integrarse en nuestra sociedad, también nos concede una libertad de expresión mediante la que pretendemos hacer que el resto de la población se dé cuenta de los problemas que ahora solo vemos unos pocos. Y poco a poco estamos consiguiendo que cada vez sea mayor el porcentaje de nuestros vecinos que conocen los datos reales sobre delincuencia que las autoridades, respaldadas por la mayoría, intentan ocultar. Intentamos que todo el mundo sepa que los índices de criminalidad no son los mismos cuando se filtra por el origen del delincuente, pese a lo que dicen las fuentes oficiales. Y aspiramos a dejar de ser minoría antes de que esas radicalizadas segundas y terceras generaciones que no desean integrarse en nuestras sociedades consigan dominar nuestros barrios, como ya controlan algunas zonas del resto de Europa.

Somos minoría los que queremos impedir la matanza de corderos en todos los sitios públicos de nuestras ciudades y no sólo en los polideportivos municipales. Los que, aplicando todas nuestras leyes y protegiendo todos los derechos humanos internacionalmente reconocidos, aspiramos a que dejen de sentirse tan a gusto entre nosotros aquellos que nos aborrecen. Quienes deseamos que toda nuestra libertad religiosa sea aplicada con la imprescindible reciprocidad que es fundamental en las relaciones internacionales. Queremos defender nuestra cultura, nuestra civilización y nuestros valores morales de todos aquellos que no desean integrarse y solo pretenden destruirlas.

Y cuando, por la aplastante evolución de los hechos consumados, dejemos de ser minoría, aspiramos a que los que ahora son mayoría y van a dejar de serlo muy pronto, respeten nuestras decisiones, tal y como nosotros hemos respetado las de ellos. Porque tan democrático es que ahora la mayoría nos obligue a tragar con la desordenada inmigración ilegal que ellos fomentan, como que, cuando la minoría de hoy seamos la mayoría de mañana, ellos acepten que pongamos orden y solo dejemos venir a quienes quieran trabajar, integrándose en nuestra cultura y aceptando nuestros valores. Veremos entonces si los que hoy se hacen pasar por auténticos demócratas lo son en realidad tanto como nosotros, que hoy somos la minoría que va a acabar con la inmigración ilegal.


Publicado el 21/05/2026 en OKDIARIO