La inseguridad subjetiva como venganza


No es lo mismo un sentimiento que una sensación. La sensación es lo que se percibe de forma inmediata en el cuerpo, mediante los órganos sensoriales, mientras que un sentimiento es una emoción que es interpretada por la mente. La sensación es física y el sentimiento es emocional. Excepto para Marlaska. Para el ministro sanchista del Interior son lo mismo los sentimientos que las sensaciones de los ceutíes, por eso este martes, después de visitar la frontera de Ceuta y el campamento para invasores que su Gobierno está construyendo en El Tarajal, desde la Delegación del Gobierno y delante de las cámaras, dijo que él entendía perfectamente «ese sentimiento de inseguridad subjetiva» de los ceutíes y enseguida repitió que su «preocupación máxima» era «revertir esa sensación de inseguridad subjetiva».

Sensación física y sentimiento emocional de «inseguridad subjetiva» que unos minutos después se ocupó de demostrar que él comparte con los ceutíes, pues para salir de la Delegación del Gobierno lo hizo escondido dentro de un furgón de las Unidades de Intervención Policial (UIP), conocidas popularmente como antidisturbios, lo que calmó sus emociones y aplacó su sensación subjetiva de estar en peligro, al verse rodeado de un equipo de nuestros fuertes, valientes y armados «Hombres de Harrelson». Pero que el ministro comparta sentimientos y sensaciones con los ceutíes no los convierte en reales, sino en ministeriales. Para Marlaska, la inseguridad en Ceuta sigue siendo subjetiva, algo que cada persona puede percibir de forma diferente, puesto que no es real. Para eso él tiene sus estadísticas y sus «ratios de criminalidad objetiva» que lo demuestran. Así lo aseguró en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados del miércoles, donde afirmó que él lo comparte, algo que aprovechó para definir de nuevo como un «sentimiento subjetivo».

Los ceutíes se asoman por la ventana de su casa y observan cómo las manadas de invasores están violando a una niña, pero eso es una observación subjetiva. De hecho, la misma Fiscalía General del Estado ha informado de que, desde el 30 de julio hasta el 31 de agosto, se han denunciado en Ceuta 23 agresiones sexuales, 9 de ellas contra menores y 5 violaciones consumadas con penetración, a las que, sin duda, habrá que sumar muchas más que no habrán sido denunciadas, dada la situación de precariedad de las niñas violadas. Pero lo que los ceutíes ven con sus ojos y lo que la Fiscalía detalla en sus informes deben ser violaciones subjetivas, porque Marlaska dice que él tiene una estadística que demuestra lo contrario.

También se han producido enfrentamientos violentos, pero subjetivos, contra las fuerzas de seguridad y el ejército. Nuestros soldados, policías y guardias civiles han sufrido emboscadas, han sido apedreados y hasta les han lanzado cócteles molotov que, a pesar de ser muy subjetivos, han ardido como si fueran reales. Peleas, reyertas, riñas nocturnas, robos con violencia y apuñalamientos están a la orden del día. Los juzgados de Ceuta pasaron de recibir unas 20 denuncias diarias a unas 200 y las llamadas al 091 de la Policía también se han disparado. Denuncias subjetivas hasta que haya condena firme y Marlaska las sume a sus estadísticas, por supuesto. Es evidente que los botes de espray de pimienta como arma de autodefensa se han agotado en las armerías de Ceuta a causa de los sentimientos y las sensaciones de inseguridad subjetiva, concretamente de quienes no se atreven a salir de casa si no van armados.

Las palabras del ministro sanchista del Interior no fueron un lapsus. Las llevaba escritas, las repitió dos veces en Ceuta y otra más al día siguiente en el Congreso. Marlaska quiso insultar intencionadamente a los ceutíes diciéndoles que odian a los invasores, no porque les hayan amargado la vida de forma evidente, sino porque son unos paranoicos que viven alejados de la realidad, además de xenófobos, racistas y muy fachas, ya que un 35% de ellos votaron al PP y un 21% a VOX en las pasadas elecciones a la Asamblea de Ceuta de 2023. Y, además, no se callan, cada vez que les ponen un micrófono delante aprovechan para denunciar la inacción del Gobierno que dirige el jefe de Marlaska, Pedro Sánchez, alias el Saunas. Que se vayan preparando, que ya les ha amenazado Pedro Sánchez con que Ceuta tiene que asumir «una realidad estructural» que les hará convivir, al menos mientras él gobierne, con miles de invasores. Como los ceutíes no votan al partido saunista de Marlaska, se van a pudrir con sus sentimientos y sus emociones de inseguridad subjetiva.


Publicado el 10/09/2026 en OKDIARIO

 

La vuelta al cole armados en una ciudad invadida


 

Lo típico: el uniforme, los libros, una mochila nueva, libretas, lápices, un estuche, la agenda… y el espray de pimienta. Para esto último, los padres de Ceuta deberán haber sido muy previsores dado que, en las armerías de la ciudad autónoma, esa arma de autodefensa está agotada desde hace semanas y se vende con listas de espera, así que habrán tenido que comprar por internet un modelo homologado en un establecimiento autorizado. Ellos ya saben perfectamente que las leyes españolas prohíben que los menores de edad lo compren y lo porten y que se exponen a sanciones que van desde los 601 euros hasta los 30.000, según la graduación que decida la Delegación del Gobierno sanchista. Es posible que algunos se arriesguen a tener que pagar la multa si es la única forma de evitar que su hija o su hijo sea víctima de una violación, pero la inmensa mayoría han adquirido este nuevo material escolar para portarlo ellos mientras escoltan a sus hijos a la entrada y a la salida de sus colegios.

Los barrios de Ceuta se han convertido en algo parecido al Lejano Oeste, así que no se puede andar por ellos desarmado. Mucho menos se puede dejar que los niños vayan y vengan solos de sus colegios ni de sus actividades extraescolares. El Gobierno dice que ha puesto a un vigilante de seguridad en cada centro escolar, independientemente de su tamaño, y que las calles estarán aseguradas por un ejército al que obligan a patrullar desarmado. Pero los ceutíes saben que sus 12.870 niños escolarizados en los distintos niveles del sistema educativo no pueden ir solos por unas calles que han sido ocupadas por más de 20.000 invasores, como demostró OKDIARIO. 

Junto a la Escuela Infantil Nuestra Señora de África, en la barriada de Los Rosales, a la que deberían asistir 176 niños de entre 0 y 3 años, el Gobierno ha montado un campamento para alojar a miles de invasores. No es un caso aislado. Además de los que pretende meter en el puerto, han montado campamentos en Loma Colmenar, en los terrenos de La Hípica y en el polígono industrial del Tarajal. En todos esos barrios hay colegios a los que llevar y de los que traer niños rodeados de invasores. Y luego confiar en que un único vigilante de seguridad privada va a ser suficiente para proteger los miles de metros cuadrados donde permanecerán cientos de niños a su cuidado durante seis horas cada día. Mucha confianza parece esa para unos padres que ven con sus propios ojos, sin necesidad de que nadie se lo cuente, cómo la violencia y las agresiones sexuales se han convertido en la nueva normalidad de las calles de Ceuta.

Si el trabajo se lo permite, o si tienen abuelos con los que dejarlos, muchos padres han preferido dejar a sus hijos en casa y no arriesgarse hasta ver cómo evoluciona la situación. Por eso hoy la asistencia ha sido muy inferior a la habitual en el primer día de curso, hasta el punto de que la ministra de Educación, Milagros Tolón, ha reconocido en una entrevista en la Cadena Ser que «algunos centros están funcionando perfectamente, otros menos», negándose a dar más datos. El Gobierno pretende que los niños de Ceuta vuelvan cuanto antes a su rutina, para así tratar de aparentar que la ciudad autónoma ha vuelto a una normalidad que se caracteriza por el hecho de que los padres que pueden dejar a sus hijos en casa no los están llevando a los colegios, y los que no tienen más remedio que llevarlos lo hacen cargando con sus mochilas al hombro y apretando con fuerza el bote de espray de pimienta que tienen que llevar escondido en su bolsillo. La vuelta al cole en una ciudad invadida obliga a que los padres vayan armados para proteger a sus hijos.


Publicado el 08/09/2026 en OKDIARIO

Embajador de Marruecos en España


 

Hoy Pedro Sánchez, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados en la que tenía que informar sobre la gestión de su Gobierno en relación con la invasión que viene sufriendo Ceuta desde el pasado día 30 de julio, se ha dignado a informar a la ciudadanía a la que preside de que, hace dos semanas, el pasado 21 de agosto, su Gobierno convocó a la embajadora formal de Marruecos en España, Karima Benyaich, para protestar por las declaraciones públicas efectuadas días antes por dos ministros marroquís, el de Justicia, Abdellatif Ouahbi, y el de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, en las que habían reivindicado los «derechos históricos y geográficos» de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, hablando también de una «lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas». Ambas declaraciones fueron públicas. La protesta del Gobierno español fue privada y secreta y solo nos hemos enterado medio mes después, cuando a Sánchez le ha convenido.

Convocar a un embajador extranjero para comunicar una discrepancia es, por un lado, una medida protocolaria que sirve para tratar de reconducir la relación entre ambos países y para advertir de las consecuencias que tendría la persistencia en esas acciones que se consideran inaceptables. Pero también debe ser un instrumento que sirva para mostrar públicamente, tanto ante la ciudadanía propia, como ante los aliados y la opinión pública de ese país extranjero, que el Gobierno ha reaccionado y ha dejado claro los efectos que tendría mantener esa actitud que se rechaza tajantemente. En este caso, Pedro Sánchez ha demostrado que él prefería que las opiniones públicas tanto de España como de Marruecos, no se enterasen de ese rechazo que, en lugar de incidente diplomático quizá debería calificarse mejor como insignificante malentendido que convenía aclarar sin hacer demasiado ruido ni molestar mucho a su majestad el rey Mohamed VI, comendador de los creyentes, que Alá le asista.

Una hora y diez minutos se ha pasado Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso, aburriendo a las ovejas y haciendo bostezar hasta a sus propios diputados. Y casi el noventa por ciento de su intervención ha sido para repetir una y otra vez que él no sabía nada. Casi una hora completa ha dedicado el presidente del Gobierno en insistir en que nadie, ni la policía, ni el ejército, ni nuestros servicios secretos, le contaron a él que uno de cada cinco habitantes de Tetuán (capital del Protectorado español que tiene unos 423.000 habitantes a unos 30 km de Ceuta) y Castillejos (ciudad costera marroquí limítrofe con Ceuta, de 77.000 habitantes), se habían puesto de acuerdo para acercarse, todos juntos, hasta la frontera con España con la clara intención de traspasarla ilegalmente. Más de 100.000 personas se juntaron en la frontera y más de 80.000 lograron cruzarla, sin que nadie advirtiera a Pedro Sánchez. Eso es lo que pretende que nos creamos y a eso ha dedicado su soporífera intervención en el Congreso.

Los jueces prevarican contra él y su familia. La policía actúa a sus espaldas y le oculta información vital. La prensa confabula contra él fabricando bulos. Rusia, Israel, Elon Musk y la internacional ultraderechista, le tienen manía. Todo eso quiere que nos traguemos sin masticar. Pedro Sánchez solamente tiene un «socio absolutamente fiable», «aliado imprescindible», «vecino amigo» y «colaborador ejemplar y leal», el rey Mohamed VI de Marruecos, el del software espía Pegasus. Ese por el que hemos perdido a nuestro principal suministrador de gas natural, Argelia, con quien nos hemos enfrentado al entregarle el Sáhara a Marruecos sin contar con nadie. El país cuyos gendarmes nos envían a 100.000 invasores al mismo tiempo que sus ministros reivindican nuestras ciudades. No tiene ningún sentido que Pedro Sánchez convoque en secreto a la embajadora de Marruecos en España, es más, el vecino magrebí no necesita tener ningún diplomático en nuestro país, porque Pedro Sánchez ya ejerce como el mejor embajador de Marruecos en España.


Publicado el 03/09/2026 en OKDIARIO