Podemos ya es racista y facha


 

El 23 de septiembre de 2025 el Congreso de los Diputados rechazó con los votos de Podemos, Partido Popular, Vox y UPN, la proposición de Ley Orgánica de delegación en la Comunidad Autónoma de Cataluña de competencias estatales en materia de inmigración, lo que provocó que Junts rompiera relaciones con el PSOE, votando a partir de ese momento en contra de todas sus propuestas. El martes el Consejo de Ministros autorizó la tramitación urgente de un real decreto para llevar a cabo un proceso de regularización extraordinaria de más de 500.000 inmigrantes ilegales, pero dejó que la medalla se la colgara el día antes Irene Montero, quien admitió que «hay algo a cambio» que aún no puede contar porque Sánchez les ha pedido «discreción». Pero al día siguiente se acabó la discreción y dijo que ahora sí su formación está ya abierta a negociar la delegación de competencias en migración a Cataluña.

Los motivos por los que Podemos tumbó esa iniciativa los explicó perfectamente su diputado Javier Sánchez Serna en su intervención en dicho debate: «Los dirigentes de Junts lo han dicho todo, la portavoz Míriam Nogueras ha hablado de descontrol migratorio, Jordi Turull ha justificado esta medida diciendo literalmente que aquí no cabemos todos, Carles Puigdemont ha llegado a afirmar que, si no hay restricciones sobre la inmigración, no se puede asegurar la identidad de Cataluña. ¿De verdad alguien piensa que todo esto va de competencias? Aquí lo que han pactado el Partido Socialista y Junts es una ley para decidir qué administración ejerce el racismo y la presión sobre la población inmigrante. Por eso esta proposición no solamente habla de competencias, plantea cosas como que la Generalitat determine los perfiles de trabajadores extranjeros a contratar, la gestión de los CIES o que la plantilla de los Mossos aumente en un 45 % de aquí a 2032, vinculando de nuevo migración y delincuencia».

Absolutamente todos los dirigentes de Podemos han explicado esto mismo con sus propias palabras. Ione Belarra, su secretaria general, ha dicho que «esta ley solo se entiende en el marco de la competición entre Junts y Aliança Catalana» y la ha calificado de «agenda del odio y del racismo». La eurodiputada Irene Montero ha dicho que «el racismo, aunque se disfrace de autogobierno, racismo se queda». Su secretario de Organización, Pablo Fernández, ha dicho que considera que la proposición es «abiertamente racista y de extrema derecha» y que «normaliza y legitima el racismo institucional». Y hasta su fundador, Pablo Iglesias, respondió a Jordi Turull diciendo que «los que ahora están compitiendo con los fascistas de Aliança Catalana con propuestas abiertamente racistas, nos dicen ahora que no ser pujolista es ser catalanófobo, pues, con todo el cariño y respeto, váyanse un poquito a la mierda».

Ayer Míriam Nogueras dijo en una entrevista en la SER que tanto al PSOE como a Podemos les interesa ahora desbloquear el asunto porque «a todos les conviene: a unos para tapar la crisis de trenes y a los otros para sacar la cabeza», e insistió en que «no se tocará ni un pelo del articulado», por lo que se entiende que solamente están abiertos a cambiar su Exposición de Motivos.

Pero, como claramente se puede comprobar en todas sus declaraciones, el rechazo de Podemos a este traspaso de competencias no está relacionado con lo que se dice en su Exposición de Motivos, como ahora quieren hacer creer. En realidad, la Exposición de Motivos de la ley tumbada el otoño pasado solo hacía una ligerísima e indirecta mención a que la inmigración descontrolada podría llegar a suponer un «riesgo para la convivencia y la cohesión social», pero nada más. Podemos estuvo en contra de ella y dijo que es «abiertamente racista y de extrema derecha» basándose en las declaraciones de todos los representantes de Junts, que a día de hoy siguen diciendo exactamente lo mismo que entonces, porque en su articulado se regulan cuestiones que afectan a la lengua y a la cultura catalanas, a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES) y a la plantilla de los Mossos d’Esquadra, y, sobre todo, porque piensan que esta medida solo se entiende dentro de la competencia entre Junts y «los fascistas de Aliança Catalana».

En 2012, Pablo Iglesias ya explicó que «la política, en última instancia, es acumular poder… hacer política supone cabalgar contradicciones». Con los votos de Podemos se va a aprobar una ley que, para ellos, es «racista y de extrema derecha», con el objetivo de que el partido morado concurra a las próximas elecciones presumiendo de que, solo gracias a ellos, se han regularizado medio millón de inmigrantes ilegales y eso les permita acumular más poder en su competencia contra Yolanda Díaz y Pedro Sánchez por los votos de extrema izquierda. Cabalgando contradicciones, Podemos se ha hecho racista de extrema derecha por pura demagogia electoralista.


Publicado el 29/01/2026 en OKDIARIO

¿Qué hace el PP que no politiza?


 

Este verano, el ministro de Transportes, Óscar Puente, utilizó políticamente un incendio en Tarifa contra el presidente de la Junta de Castilla y León, el popular Alfonso Fernández Mañueco: «Este le pilla más cerca que los de CyL. Igual puede echarle una mano a Juanma (Moreno)», escribió. Y cuando el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, le echó en cara su politización de las desgracias, Puente le respondió: «¿Te ha contado (Mañueco) qué tal el tiempo en Cádiz? En CyL está calentita la cosa», usando de nuevo en su beneficio político los graves incendios forestales que azotaban Castilla y León. Alguien se ha molestado en contarlos y fueron 150 los tuits que Óscar Puente dedicó a la utilización política de los incendios forestales del pasado verano.

Parecen muchos 150 tuits, pero se quedan en nada al lado de los 278 mensajes que el ministro de Transportes ha dedicado a la politización de la tragedia de la DANA de Valencia. Desde acusar al PP de «mentir por costumbre» a culpar a Mazón por «retozar en el Ventorro» o preguntarse si «¿Ha reservado ya mesa en el ventorro Mazón?», ante una nueva alerta de la AEMET. En relación con la cifra falsa de 7.291 fallecidos en residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia de COVID, Óscar Puente se inventó la expresión «gerontocausto», asimilando a Isabel Díaz Ayuso a los nazis del Holocausto. En agosto de 2024, en una comparecencia en el Congreso para explicar la ya por entonces caótica situación del sistema ferroviario español, acusó a Ayuso de que «la muerte de 7.291 ancianos en la residencias de Madrid» había sido provocada «por sus protocolos de la vergüenza».

Pero, por supuesto, Puente no es el único socialista que no ha perdido ninguna oportunidad de politizar todas las desgracias en beneficio propio y contra el PP. Sin ir más lejos, este pasado sábado, el diputado socialista José Zaragoza, que ha vivido de los cargos que le ha dado su partido desde que, con 22 añitos, lo hicieron concejal de su pueblo, sin haber estudiado nada, publicó un tuit en el que nos facilitaba la lista de (casi) todas las desgracias que su partido ha politizado contra los populares, a saber: «Yak-42, accidente ferroviario de Angrois, accidente del Metro de Valencia, Prestige, mayores en residencias, incendios forestales y DANA». ¡Casi nada! Al semianalfabeto diputado José Zaragoza debió darle vergüenza la más vomitiva politización de una desgracia que ha hecho su partido, pero a mí no se me olvida que el día antes de las elecciones de 2004 los socialistas rodearon las sedes del PP acusándolos de ser responsables del atentado del 11-M, y Alfredo Pérez Rubalcaba dio una rueda de prensa ilegal en plena jornada de reflexión, pronunciando una frase que quedó grabada para la historia, al decir que «los ciudadanos se merecen un gobierno que no les mienta».

Según su doble vara, ellos actúan así porque el PP sí tiene la culpa de las desgracias, mientras que ellos no son responsables de ninguna. Por eso, a las pocas horas de la DANA, el PSOE pagó 14 campañas en Instagram y Facebook para usar la gota fría contra el PP, organizó manifestaciones contra Mazón y se infiltró en las asociaciones de víctimas para manipularlas en beneficio propio. Y ahora, cuando la corrupción sanchista que tiene a Adif en el centro del caso Koldo – Ábalos – PSOE se relaciona, tan presunta como directamente, con la falta de mantenimiento de un sistema ferroviario que ha terminado provocando 45 muertos en Adamuz, el ministro Óscar Puente dice de Juanma Moreno: «Cero reproches que hacer, todo lo contrario, han actuado correctísimamente y no puedo, ni en la forma ni en el fondo, hacer más que alabanzas al señor Moreno Bonilla», quien a su vez usa las palabras, «cooperación» y «lealtad» para referirse al Gobierno. Mientras Alberto Núñez Feijóo decía que «España ha demostrado que, ante la adversidad, sabe unirse y estar a la altura», convencido de que, por respeto a las víctimas y sus familias, había que evitar la confrontación. Lo que algunos pueden ver como respeto, otros pueden considerarlo abandono e indolencia. ¿Qué hace el PP que no politiza? Nada es ajeno a la política, no saben a quiénes tienen enfrente. Politización va a haber. Aunque no politicen ellos, el PSOE va a politizar contra el PP, como han hecho siempre y volverán a repetir esta vez.


Publicado el 27/01/2026 en OKDIARIO

La nefasta gestión sanchista es intencionada


 

La filósofa y escritora rusa, nacionalizada estadounidense, Alisa Zinóvievna Rosenbaum, más conocida como Ayn Rand, dejó escrito que: «No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio». Hace apenas un año, en el cierre del 41º Congreso Federal del PSOE en Sevilla, pudimos ver a Pedro Sánchez cantando la Internacional con el puño en alto, junto a figuras de su nueva ejecutiva como María Jesús Montero y Santos Cerdán: «Cambiemos al mundo de base hundiendo al imperio burgués. Agrupémonos todos en la lucha final y se alcen los pueblos por la Internacional», cantan a gritos. La Internacional fue el himno de la URSS desde su fundación hasta 1944 y refleja la esencia de la ideología comunista que pretende poner fin violentamente al capitalismo y a la democracia liberal. Socialistas y comunistas coinciden en este mismo objetivo y solo difieren en la forma de alcanzarlo. Por eso, su aplicación práctica siempre, en todo el mundo, ha tenido las mismas consecuencias resumidas en el dicho popular: tiempo de rojos, hambre y piojos. Los socialistas pretenden que haya muchos pobres que les voten.

El Muro de Berlín cayó cuando el imperio de la URSS se vino abajo, arruinado, tras décadas de matar de hambre a su población. Los cubanos llevan más de 60 años más pobres que ratas. El chavismo ha hundido en la miseria a una Venezuela rica en recursos naturales. Y en España, Felipe González dejó a más del 20% de los españoles en el paro, con una recesión económica del 1,1% del PIB y una inflación de casi el 5% anual. Zapatero tuvo que malvender casi un tercio de las reservas de oro que tenía en propiedad el Banco de España mientras negaba una crisis que nos dejó al borde de la intervención europea, con casi 5 millones de parados y noticias diarias sobre una prima de riesgo que se elevaba por encima de los 600 puntos, lo que provocaba que los intereses devorasen nuestro Presupuesto. No hace falta tener ningún superpoder para saber lo que va a pasar de nuevo en España si sigue gobernando un personaje que, como Pedro Sánchez, canta puño en alto la Internacional.

Ya se observa que todos los servicios públicos están colapsando al mismo tiempo que la recaudación de impuestos alcanza cifras récord. Los españoles no pueden llegar a fin de mes asfixiados por los altísimos impuestos y la desmesurada subida en el precio de los productos básicos y la vivienda, mientras los trenes descarrilan por el deficiente mantenimiento de las vías, la sanidad y la educación se desmoronan por la llegada masiva e incontrolada de inmigrantes ilegales y el presupuesto se dedica a contratar a prostitutas en las empresas públicas, a enchufar a inútiles con carné, o a pagar los chantajes que los golpistas catalanes y los recogenueces vascos exigen para permitir que Sánchez aguante unos meses más en la Moncloa.

En España la corrupción es transversal. Los grandes casos que han afectado al PSOE y al PP a lo largo de los años están más o menos equilibrados o, al menos, nadie puede afirmar que ninguno de ellos esté libre de esa lacra, aunque cada uno use la corrupción del otro en beneficio propio. En lo que sí existe una diferencia indiscutible entre ellos es en la gestión de los servicios públicos. Se puede afirmar sin la menor duda que el Partido Popular, con el esfuerzo de los españoles, nos ha sacado una y otra vez de las sucesivas crisis económicas en las que el socialismo nos ha hundido cada vez que ha gobernado. Y la diferencia está en la base y fundamento de ambas ideologías; mientras que liberales y conservadores permiten que más o menos funcione el mercado, el socialismo aún hoy sigue luchando contra el capitalismo y pretende destruir nuestro modelo social. Pedro Sánchez pretende arruinar España porque, además de gafe e inútil, es socialista.


Publicado el 22/01/2026 en OKDIARIO