El honor es la divisa solo de algunos


 

Francisco Javier Girón y Ezpeleta, segundo duque de Ahumada, creó en 1844 la Guardia Civil y se encargó personalmente de redactar el artículo 1º de la Cartilla del Guardia Civil, auténtico código moral de la institución, que entonces decía así: «El Honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe por consiguiente conservarse sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás». Este principio rector figura actualmente integrado en el Código de Conducta del personal de la Guardia Civil, aprobado por el Real Decreto 176/2022, aunque ha sido modificado, perdiendo parte de su esencia para adaptarlo a unos tiempos muy distintos, diciendo ahora que: «El honor ha de ser la principal divisa de los hombres y mujeres de la Guardia Civil, verdadera seña de identidad y guía para cumplir con exactitud sus deberes y obligaciones», que es igual, pero no es lo mismo, como si hubieran pensado que hoy en día ya se puede recuperar un honor perdido.

De esta forma «el honor es mi divisa» fue asumido como lema por la Guardia Civil, entendiendo que representa el valor principal que debe asumir un guardia. «El honor consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar», esta frase del escritor y militar francés Alfred Víctor de Vigny, es usada frecuentemente por los guardias civiles para expresar el arraigo de su vinculación con un honor que, en la práctica, les fuerza a desempeñar sus actuaciones con sacrificio, lealtad, austeridad, disciplina, abnegación y espíritu benemérito, es decir, voluntad de hacer el bien a los demás por delante de las necesidades de uno mismo. Ningún código de conducta puede sintetizar mejor los valores que inspiran la labor profesional de los 82.000 hombres y mujeres que integran hoy el Instituto Armado español. Y, efectivamente, el honor es la divisa de casi todos ellos.

Según hemos podido ver en el sumario del caso cloacas que se sigue en la Audiencia Nacional, son varios los guardias civiles que perdieron la divisa del honor. En la base se encuentra el que fuera capitán de la UCO, Juan Sánchez Yepes, quien, según sus propios compañeros, a cambio de ayuda en la causa penal donde él está siendo investigado por el caso hidrocarburos, ofreció a la trama corrupta dirigida por Santos Cerdán y la fontanera Leire Díez, información confidencial sobre mandos concretos de la UCO que estaban investigando los casos sensibles del PSOE. Por encima de éste tenemos al teniente general Manuel Llamas, Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, que fue quien ordenó a la UCO que no fueran proactivos, sino que se pusieran «de perfil» en la investigación al hermanísimo del presidente del Gobierno.

Sobre estos dos guardias civiles sin honor tenemos a los políticos sanchistas, Mercedes González Fernández y Leonardo Marcos González, que actuaron como directores generales de la Guardia Civil y a los que la UCO sitúa en el centro de esta trama. Y por encima de ellos a los ministros Fernando Grande–Marlaska y Margarita Robles, quienes eligen al director general, y al mismo Pedro Sánchez que nombró a los ministros. El sumario del caso cloacas menciona en incontables ocasiones al presidente del Gobierno, identificado como «el One» de la trama mafiosa que se creó precisamente para intentar frenar todas las investigaciones judiciales que afectan a su entorno. Pero el honor no es una divisa que se le pueda suponer a ningún político socialista, sino más bien al contrario, la historia demuestra que ascienden dentro del PSOE aquellos que demuestran tener menos honor.

El honor es la divisa de los guardias civiles que la semana pasada acudieron a la Dirección General del Instituto Armado para interrogar como perjudicados a los jefes de la UCO perseguidos por investigar las cloacas socialistas. De los que, delante del juez que está juzgando al hermanísimo de Pedro Sánchez, señalaron al socialista Miguel Ángel Gallardo como impulsor de su enchufe. De los que se dejaron la piel cada día luchando contra los etarras, antes de que los socialistas decidieran entregarles lo que querían. Y de los guardias civiles que cada día hacen su trabajo con abnegación y espíritu benemérito. No queda ni pizca de honor en los mandos de la Guardia Civil que han hecho carrera plegándose a las órdenes de políticos socialistas sin honor. En su divisa solo queda la vergüenza y ya nos encargaremos de que, por mucho que sigan ascendiendo, jamás la puedan limpiar.


Publicado el 04/06/2026 en OKDIARIO

Testigos que se han olvidado del «hermanísimo»


El 19 de mayo de 2017, el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz publicó las bases para la provisión del puesto de coordinador de las actividades de sus dos conservatorios, que fue finalmente adjudicado a David, el hermano de Pedro Sánchez, justo después de que este le ganara las primarias a Susana Díaz. Ese mismo día 19 de mayo, Evaristo Valentí, que entonces ejercía como director del llamado Conservatorio Superior de Música, le envió un email a Yolanda Sánchez, la directora del otro conservatorio llamado Profesional de Música, en el que puso como asunto «el hermanísimo», adjuntando un enlace a dicha convocatoria. No hacía falta nada más, porque ambos sabían perfectamente de lo que estaban hablando, igual que todos sabemos interpretar el asunto de ese email sabiendo lo que ocurrió después.

Este lunes, ambos ex directores, cuyas actividades debería coordinar «el hermanísimo», declararon como testigos en el juicio que se está desarrollando en la Audiencia Provincial de Badajoz por los presuntos delitos de tráfico de influencias y prevaricación, en relación con dicha contratación. Y el mejor resumen que se podría hacer de ambas declaraciones sería decir que de repente se han olvidado de todo y ya no se acuerdan de nada. Evaristo, que ya ha dejado de ser director, pero sigue siendo profesor de guitarra en el conservatorio de la diputación socialista de Badajoz, dice que había rumores de que el hermano de Sánchez podría quizá optar a esa plaza. Un rumor que no sabe concretar de dónde procedía y que se trataba de un «comentario y nada más». En otro correo distinto, Evaristo había calificado la creación de esa plaza de coordinador como una «idea disparatada», pero cuando le preguntaron por ello ante el juez, ahora resulta que «no lo recuerda». Y por si quedaban dudas, remachó que «no escuchó» que el puesto de coordinador iba para David Sánchez. Solamente por un rumor que no sabe de dónde venía, de que quizá se iba a presentar, él puso como asunto de la convocatoria «el hermanísimo» y ya no se acuerda de nada más.

La que aún hoy sigue siendo directora del otro conservatorio, Yolanda Sánchez Baltasar, también fue interrogada acerca del email del «hermanísimo», ya que ella fue la que lo recibió, pero ahora dice que ni siquiera se fijó en el asunto, porque ella va siempre directa al contenido, así que no le llamó la atención ni ahora puede explicar por qué Evaristo le puso ese asunto a la convocatoria de la plaza. Para ayudar un poco más, Yolanda asegura que «el hermanísimo» trabajó muchísimo como coordinador y que su ayuda les fue fundamental durante aquellos años, a pesar de que ni dicha plaza había existido antes, ni nadie volvió a ocuparla después del hermano del presidente del Gobierno. Por supuesto, ella no tenía ni idea de que el puesto de coordinador hubiera sido convocado a la medida para «el hermanísimo», como se deduce del email que le dirigió Evaristo, y tampoco se acuerda ya de nada más.

En la etapa democrática, el primer presidente de la diputación de Badajoz fue Luciano Pérez de Acevedo, de la UCD, que ocupó ese cargo hasta junio de 1983. Desde entonces hasta hoy han pasado 43 años en los que dicho organismo ha sido siempre controlado por el PSOE con ocho presidentes socialistas, entre los que el que más años ha ocupado el cargo ha sido precisamente Miguel Ángel Gallardo, quien fue presidente de la diputación socialista de Badajoz durante 10 años y ahora se sienta en el banquillo de los acusados por el caso del «hermanísimo». Si todas las diputaciones son un cortijo donde se contrata con muy escasa transparencia, en la diputación de Badajoz, que lleva 43 años en manos del PSOE, todo el mundo sabe quién es el señorito y qué tienes que hacer sin que te lo digan. OKDIARIO ha contado que, casualmente, ya son seis los testigos de este caso que han sido recientemente ascendidos por la diputación socialista de Badajoz, así que todo el resto de testigos sabe a qué atenerse.

Vamos a imaginar por un momento que ni Evaristo Valentí ni Yolanda Sánchez hubieran perdido de pronto la memoria y quisieran contarle al juez la verdad. Por qué sabían ellos que la plaza había sido convocada a medida para el «hermanísimo». Cómo se enteraron. Quién más lo sabía, además de ellos dos. Con sus testimonios sería mucho más sencillo hacer justicia, pero ellos conocen a los dueños del cortijo en el que trabajan y cómo se las gastan quienes manejan los ascensos o pueden amargarte la vida y, claro, Evaristo y Yolanda son humanos que saben que no solo sus carreras profesionales, sino incluso las de sus familiares dependen de lo que ahora recuerden o hayan olvidado. Nadie incurre en un falso testimonio solamente porque se olvide de algo o lo recuerde de una forma que sea más conveniente para el señorito del cortijo. El problema no está en la memoria de los testigos, sino en que una diputación sea un cortijo de señoritos del PSOE.


Publicado el 02/06/2026 en OKDIARIO

 

Sánchez es el nexo corruptor que no caerá


 

Han pasado solo diez días desde que en OKDIARIO escribí que Pedro Sánchez ha dejado de gobernar y ya solo intenta resistir desesperadamente. Que no le importa que el PSOE se descalabre elección tras elección, ni llevar toda la legislatura sin aprobar presupuestos, ni que el Congreso le tumbe todas sus iniciativas; con tal de seguir aferrado a un poder con el que intenta controlar los organismos judiciales y policiales que investigan todo su entorno más cercano, incluyendo a su familia y a su partido. Y en solo una decena de días hemos visto a la UCO de la Guardia Civil pasarse 12 horas registrando la sede del PSOE en busca de las pruebas que confirmen las investigaciones del juez Pedraz acerca de una trama criminal dirigida por Pedro Sánchez, al que llama «el one», «el jefe» y «el presidente».

También hemos visto en estos días la impresionante colección de joyas que el ex presidente Zapatero escondía en una caja fuerte del despacho que el PSOE ha puesto a su disposición en la calle Ferraz. Joyas que han sido descubiertas por la UDEF de la Policía Nacional en el marco de una investigación por blanqueo de capitales, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal por su presunta intervención en la concesión del rescate durante la pandemia a la aerolínea Plus Ultra. Este sumario apunta directamente a un rescate de 53 millones de euros concedido por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), entidad adscrita al Ministerio de Hacienda, y aprobado en el Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez.

Si ya hace tiempo que a lo único que puede dedicarse el Gobierno es a apagar fuegos y generar polémicas que distraigan la atención de todos los casos de corrupción que, alrededor de Pedro Sánchez, afectan a su mujer, su hermano, su ex fiscal general, sus dos ex secretarios generales y todo su círculo de confianza más cercano; a partir de ahora, que las investigaciones le afectan a él directamente como nexo corruptor que une toda la inmundicia que el yerno del proxeneta ha traído tanto al Gobierno como al PSOE, la legislatura debería darse por acabada. El sanchismo tendría que darse ya por muerto, arrastrando con él a todo un Partido Socialista que así pondría fin a casi 150 años de sangrienta historia bolchevique, golpista, terrorista y corrupta. Pero Sánchez no se va a ir voluntariamente de ninguna de las maneras. Ni piensa convocar elecciones anticipadas ni siquiera se va a someter a una moción de confianza, como le pide García-Page.

En el Partido Popular defienden que España «necesita elecciones lo antes posible», a la vez que admiten que a ellos les irá mejor «cuanto más tarde se convoquen», sabedores de que el paso del tiempo hará aflorar investigaciones policiales y judiciales que irán hundiendo al PSOE cada vez más. Pero los de Feijóo dejan en manos de los socios de Sánchez la responsabilidad de que se presente esa moción de censura que, en la práctica, es la única forma de echarlo de La Moncloa antes del verano de 2027.

En junio de 2018, Pedro Sánchez llegó al Gobierno tras ganar una moción de censura apoyada en una frase que el juez De Prada incluyó en la sentencia de la Gürtel, afirmando que el PP se había convertido en un «auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional». Y aunque dicha expresión fue posteriormente considerada por el Tribunal Supremo como «excesiva o innecesaria», a los socios de Sánchez les sirvió como excusa. Pero pecaríamos de ingenuos pardillos si nos creyéramos que el PNV, que solamente diez días antes había votado a favor de los Presupuestos presentados por Rajoy, facilitó con sus votos que saliera adelante dicha moción de censura por la corrupción. La corrupción fue la excusa para echar a Rajoy, pero no fue el verdadero motivo por el que el PNV, Bildu, ERC o los de Puigdemont facilitaron su aprobación. Todos los socios golpistas, proetarras e independentistas de Pedro Sánchez vieron en él su mejor opción para lograr su objetivo de destruir España, y estos ocho años han demostrado que tenían razón.

Ni la corrupción fue el verdadero motivo por el que los socios de Sánchez le ayudaron a lograr el poder, ni tampoco la corrupción va a ser razón suficiente para que ahora lo echen. El nexo corruptor del Gobierno está seguro de que ni uno solo de sus socios de Gobierno va a acortar su legislatura ni en un día, porque todos ellos saben que Sánchez es quien mejor va a ayudarles a lograr sus objetivos golpistas, proetarras e independentistas. Las cuentas de una moción de censura no van a salir. Sus socios no van a permitir que caiga porque a todos les conviene que él siga destruyendo España hasta el último día.


Publicado el 28/05/2026 en OKDIARIO