Hantavirus para escalar en la extrema izquierda


 

Tras su paso por Canarias para supervisar el operativo de desembarco del buque MV Hondius afectado por un brote de hantavirus, Pedro Sánchez ha recibido hoy en La Moncloa al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom, compareciendo posteriormente en una rueda de prensa de autobombo. Sánchez ha presumido de los «cuatro principios rectores» que, según él, ha aplicado su Gobierno en esta crisis. En primer lugar, «el rigor científico», obviando que los pasajeros fueron desembarcados afirmando que todos ellos estaban sanos, sin hacerles ninguna prueba, y que en pocas horas a cuatro de ellos ya se les ha acreditado que estaban enfermos y, por lo tanto, podían transmitir el virus. En segundo lugar, «la transparencia absoluta en la información», a pesar de que el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, denuncia que el Gobierno se ha negado a facilitarles el informe de la OMS que supuestamente exigía el desembarco del crucero en Tenerife, y les ocultó que el barco traía pasajeros contagiados.

En relación también con esta transparencia absoluta de la que presume Pedro Sánchez, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha denunciado que el Gobierno de Sánchez ha actuado «desde la imposición» y que no ha sido «respetuoso ni transparente» con Canarias, negándose a responder a lo que se le requería. En tercer lugar, Sánchez ha presumido de «la coordinación institucional», sin explicar concretamente a qué se refería y haciendo que todos recordemos las quejas de las autoridades canarias e incluso las discrepancias existentes dentro del propio Gobierno sanchista, en el que la ministra de Defensa, Margarita Robles, decía que la cuarentena de los enfermos en el Hospital Gómez Ulla, de su competencia, iba a ser completamente voluntaria, al mismo tiempo que la ministra de Sanidad, Mónica García, afirmaba que dicha cuarentena sería absolutamente obligatoria.

Y finalmente, Sánchez ha concretado el cuarto principio rector de su actuación en esta crisis, que ha sido «la cooperación internacional», después de que Cabo Verde y Marruecos demostraran que no existía ninguna obligación legal de traer el barco hasta aquí y de que los especialistas indicaran que se podrían haber evitado muchos contagios si los aviones hubieran ido a recoger a todos los pasajeros allí donde estaba el barco atracado, evitando hacerles pasar cinco días más en ese entorno infeccioso. Cooperación con un organismo como la OMS, que en la pandemia del COVID-19 demostró estar absolutamente sometido a los intereses de la China comunista, de cuyos laboratorios surgió el virus que tantas muertes ha causado. La dependencia de la OMS es tan obvia que el presidente Trump la ha acusado de ser chinacéntrica, razón por la que ha sacado a EEUU de dicha organización.

Y de su director general, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, que hoy ha felicitado a Pedro Sánchez, solo hay que recordar que es un antiguo miembro del Frente de Liberación Popular de Tigray, de ideología marxista-leninista, acusado por sus compatriotas en el exilio de causar cientos de muertos en Etiopía por ocultar tres epidemias de cólera cuando era ministro de Sanidad, para favorecer así a su tiránico y represor Gobierno. El mismo Tedros Adhanom que quiso nombrar embajador de buena voluntad de la OMS al tirano corrupto Robert Mugabe.

En realidad, los únicos principios rectores que ha aplicado Pedro Sánchez a la crisis del hantavirus han sido el fingimiento, el teatrillo, el autobombo y la proyección personal como líder de la extrema izquierda internacional. En su enfrentamiento con Donald Trump, Sánchez se acercó primero a los terroristas de Hamás, más tarde a los de Hezbolá y a los dictadores ayatolás, y finalmente al Gobierno comunista chino, su sucursal, que es la OMS y su marioneta, Tedros Adhanom. Su egoísmo y su interés han estado siempre por delante hasta de la salud de los españoles, igual que hizo con la covid y sus inconstitucionales estados de alarma. El hantavirus ha acercado a Sánchez un poco más al liderazgo de la extrema izquierda internacional.


Publicado el 12/05/2026 en OKDIARIO

Lamentos del hantavirus sanchista


 

Hasta hace unos días, en España prácticamente nadie había oído hablar del ya famoso hantavirus, del que, a la fuerza, nos hemos tenido que hacer todos expertos. Algunos habréis leído ya que el origen de su nombre está en el río Hantan, de Corea del Sur, que fue el área en torno a la cual el Dr. Lee Ho-wang lo identificó por primera vez en el año 1976. Pero, yendo un paso más allá, podemos preguntarnos sobre el origen del nombre de ese río Hantan, relacionado con el virus que ahora nos preocupa, y entonces nos encontramos con que, si bien algunas interpretaciones dicen que su traducción vendría a ser algo así como «gran torrente», por sus rápidos en los que hasta se practica rafting entre cañones basálticos, existe en Corea una tradición popular que asocia el nombre de este río con una palabra coreana que suena igual y significa «lamento, queja o suspiro triste».

Este significado del hantavirus como virus del que nos vamos a lamentar encaja bastante mejor con lo que ninguno de nosotros ha podido evitar empezar a sentir al ver de nuevo a Fernando Simón saliendo en televisión para contarnos que no tenemos nada de lo que preocuparnos, exactamente igual que hizo hace ya más de 6 años, cuando quiso animarnos a manifestarnos por el 8-M, aunque todos sabíamos que estaba a punto de estallar el brote de coronavirus que se llevó por delante a 163.000 españoles. Sólo nos falta ver a Broncano cantando «¡hantavirus, oe, hantavirus, oe!» en La Revuelta, para confirmar que tenemos que salir corriendo a escondernos en una cueva, cargados de papel higiénico, guantes de látex y mascarillas hechas con trapos de cocina, aunque sea.

Porque, si algo hemos aprendido después de tantos años de sanchismo, son dos cosas que ahora nos pueden salvar la vida. La primera es que Pedro Sánchez es un gafe de los que Alfonso Ussía califica como sotanillo, a saber, aquel que causa gravísimas desgracias a los demás sin verse nunca él mismo afectado por su mala suerte. Si el presidente del Gobierno ha sido capaz de traernos una pandemia mortal, la tormenta Filomena, la erupción del volcán de La Palma, las inundaciones de la DANA de Valencia, los incendios forestales, el inasumible precio de la vivienda, un apagón total y el accidente de Adamuz, no podemos tener ni la menor duda de que cualquier virus lamentable que se nos acerque provocará en España una plaga de consecuencias bíblicas. Pero, para compensar, lo segundo que hemos aprendido ya es que ni podemos confiar en nada de lo que Sánchez diga, ni podemos dejar la salud de nuestra familia en manos de la pandilla de chorizos e incompetentes de los que se ha rodeado y a los que, sin preparación ninguna, ha nombrado responsables en todos los ámbitos.

El problema del hantavirus no es su índice de mortandad, su capacidad de contagio o la dificultad para aislarlo. El problema de este virus de los lamentos es que al frente del Gobierno está Pedro Sánchez, que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias se llama Fernando Simón, que de ministra de Sanidad tenemos que soportar a Mónica García y que, en Interior, el que manda en la Policía es Fernando Grande-Marlaska. Y ya sabemos que de ninguno de ellos nos podemos fiar, que todos ellos actuarán por sectarismo ideológico y que su prioridad siempre va a ser cualquier interés egoísta de Pedro Sánchez por delante de nuestra salud y seguridad. Si existe la mínima posibilidad de que algo pueda salir mal con el hantavirus, sin duda Sánchez hará que lo acabemos lamentando.


Publicado el 07/05/2026 en OKDIARIO

Llamando desequilibrados a los yihadistas


 

Este sábado, en la localidad barcelonesa de Esplugas de Llobregat, un marroquí asesinó a una mujer en plena calle, degollándola al grito de «¡Allahu Akbar! (Alá es grande)». Ante la falta de datos oficiales, ya que los Mossos d’Esquadra tienen instrucciones de ocultar toda la información que, para los socialistas que gobiernan Cataluña, pueda generar comentarios racistas o xenófobos, y contribuir así a aumentar las críticas al Gobierno por su masiva regularización de inmigrantes ilegales, en principio se difundió la noticia de que la víctima había sido una niña, pero posteriormente los testigos aclararon que se trataba de una mujer asiática de mediana edad y que el asesino era un marroquí del que hasta hemos visto fotografías portando el enorme cuchillo con el que perpetró su ataque yihadista.

Este asesinato se une a una larga lista de apuñalamientos con cuchillos y machetes ocurridos en Barcelona durante el fin de semana. El apuñalamiento de Esplugas de Llobregat se une a otro asesinato en el centro de la ciudad, cerca del Raval, en el que el asesino parece ser un menor al que su víctima acababa de robar. Además, esa misma madrugada, a la salida de la Feria de Abril de Barcelona, un grupo de más de 20 jóvenes apuñaló con un machete a un menor al que pretendían robar. En Hospitalet de Llobregat hubo otros dos heridos en una pelea masiva. Y en la plaza de Cataluña a plena luz del día, dos hombres se pelearon con navajas, hiriéndose. Al menos cinco peleas con cuchillos en cuatro días, con dos víctimas mortales.

La correlación entre todos estos delitos violentos y la inmigración ilegal es tan evidente como ocurre con las agresiones sexuales. Por ello, la violencia se concentra mucho más allí donde los inmigrantes ilegales son más numerosos, como ocurre en Barcelona. En 2025, los asesinatos en España aumentaron casi un 8 %, manteniendo la tendencia de varios años atrás. En Alicante, por ejemplo, los robos con violencia crecen a un ritmo del 10 % anual. Desde que gobierna Pedro Sánchez, las violaciones han pasado de 2.143 agresiones sexuales con penetración en 2019 a 5.363 casos en 2025, año que se cerró ya con casi 15 violaciones diarias en España. En todos estos delitos violentos, la participación de extranjeros es muy superior al 15 % que representan de la población, llegando a ser del 40 % en los delitos sexuales, el 45 % en robos con violencia y hasta el 58 % en agresiones con armas blancas; siendo ya los extranjeros el 33 % de la población reclusa en España.

Así que, para intentar que la gente trague con el proceso de regularización masiva de personas que han entrado en España delinquiendo, por no tener papeles para hacerlo, las autoridades intentan ocultar la nacionalidad de los delincuentes que, cada día, ocupan las cada vez mayores secciones de sucesos de los medios de comunicación. A los menas se les llama menores sin más, y a los marroquíes, se les llama jóvenes, haciendo que en redes sociales se empiece a hacer el chiste de llamar a todos estos delincuentes extranjeros «jovenlandeses de Jovenlandia», ya que cuando el delincuente es español, las autoridades se encargan de hacer que esta nacionalidad ocupe un lugar destacado en el titular de la noticia.

Volviendo al caso de la asiática degollada en Esplugas de Llobregat, los Mossos d’Esquadra, que se negaron a informar de que el asesino era de origen marroquí y que mató a su víctima, elegida al azar, al grito de «¡Alá es grande!», están diciendo lo mismo que la consejera de Interior de la Generalitat, la socialista Núria Parlon, quien inmediatamente descartó el yihadismo como móvil del crimen, concluyendo, sin ninguna investigación, que seguramente habría sufrido «algún tipo de brote que provocó que actuara de una forma totalmente irracional». Todo para conseguir que algunos les sigan votando, pese a que pretenden sustituir a quienes no les votan por extranjeros, aunque sean delincuentes. Tomando a la gente por tonta, igual que los socialistas acabaron con el paro llamando fijos discontinuos a los parados, ahora van a acabar con el yihadismo llamando a los terroristas, desequilibrados.


Publicado el 05/05/2026 en OKDIARIO