A Sánchez no le importa el PSOE, por eso nada le afecta


 

Cuando vemos las noticias de cada día tenemos la sensación de que Pedro Sánchez puede con todo, con una especie de superpoder que le permite aguantar lo que sea que le venga encima, porque es indestructible. Solamente en el día de ayer supimos a la vez que Sánchez respalda a Marlaska, convirtiéndose en su cómplice, después de conocerse que durante meses ha podido encubrir a un violador como su mano derecha en la Policía. Al mismo tiempo, OKDIARIO publicó que en los burdeles de su suegro, quien les compró el piso a Begoña y a él, se eliminaron los aseos para ampliar el negocio de la prostitución.

Algún medio publicó también ayer, como novedad, la información que ya había desvelado OKDIARIO hace dos meses, cuando Koldo nos contó en una entrevista exclusiva que «en las primarias del PSOE de 2017 votaron hasta los muertos». Y también ayer, desde Nueva Delhi (India), Pedro Sánchez salió en defensa de su amigo Borja Cabezón ante las acusaciones de que utilizó multitud de empresas pantalla y testaferros para hacer ingeniería fiscal, eludiendo impuestos, lo que es infinitamente menos que lo que, en 2018, provocó la dimisión forzada de Màxim Huerta.

Cualquiera de las noticias que tenemos en España cada día provocaría la inmediata caída de todos los gobiernos democráticos de nuestro entorno. Solamente el caso del suegro chulo de putas es impensable en ningún otro país, mientras que aquí ni siquiera provoca rubor en el presidente del Gobierno, que él haya sido «partícipe a título lucrativo» del vergonzoso negocio de los puticlubs. Su esposa, imputada por corrupción. Su hermano dimitido e imputado por corrupción en el puesto en el que fue enchufado y por el que cobraba una pasta sin aparecer. Su fiscal general, por el que ponía la mano en el fuego, ha sido condenado. Toda la pandilla basurilla que hizo con él las primarias y a los que luego recompensó haciéndolos ministros, secretarios de organización y consejeros de empresas públicas, están encarcelados. Y nada puede derribar a Pedro Sánchez.

Con tal cantidad de basura encima, apenas llama la atención que el PSOE continúe sacando de las cárceles vascas a los más sanguinarios asesinos etarras mediante torticeras interpretaciones de unas leyes que hicieron a medida. El asesino de Gregorio Ordóñez, Juan Ramón Carasatorre, alias Zapata, ha sido puesto en libertad usando la misma ficción de arrepentimiento que utilizaron para excarcelar al condenado a 377 años de prisión por un total de 20 delitos de terrorismo, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki. Pedro Sánchez vacía las cárceles de etarras como parte de un vergonzoso pacto con Bildu, después de que Otegui dijera en 2021 que «tenemos 200 presos en la cárcel; si para sacarlos hay que votar los Presupuestos, votaremos». Esos 200 ya tienden a cero y aquí no pasa nada.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó unos resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida que demuestran que, en 2025, 1 de cada 4 españoles (25,7%) está en riesgo de pobreza y exclusión social, indicador que, entre los menores de 16 años, asciende hasta 1 de cada 3 (33,9%). El PIB aumenta de manera ficticia mientras los ciudadanos comprueban sus dificultades para llegar a fin de mes y las estadísticas oficiales demuestran que el socialismo solo trae corrupción y pobreza. Los trenes descarrilan, las carreteras se deshacen, los apagones nos dejan sin luz… pero Sánchez aguanta en la Moncloa.

Como dije al principio, podríamos creer que Pedro Sánchez es indestructible y lo aguanta todo. Pero es una falsa sensación porque le aplicamos unos criterios de dignidad de los que carece absolutamente. Cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que tiene que dimitir ante uno solo de los casos que hemos descrito, porque, de lo contrario, las consecuencias electorales para su partido político serían catastróficas.

Sánchez tonto no es, así que él también sabe que ya ha destrozado a su partido, que, elección tras elección, el PSOE irá desapareciendo de ayuntamientos y comunidades autónomas. Lo que nunca podríamos llegar a imaginar es un comportamiento tan esquizofrénico como el que se necesita para, sabiendo que detrás de él solo va a quedar tierra quemada, seguir aguantando unos meses más. Pedro Sánchez es perfectamente consciente de que va a arrasar con el PSOE y le da exactamente lo mismo. Por eso ningún escándalo va a hacerle dimitir.


Publicado el 19/02/2026 en OKDIARIO

Sarah Santaolalla se cree superior a ti


 

En una reciente entrevista en un canal progre de YouTube, la activista de extrema izquierda, Sarah Santaolalla, ha afirmado: «Yo soy analista política y tengo toda la objetividad del mundo cuando voy a analizar una noticia o cuando voy a dar una información. A mí no me afecta mi ideología para el desarrollo de mi trabajo. Yo soy superior moralmente a toda la panda de ungas-ungas y fascistas que hay sueltos… Somos superiores moralmente a esta gente y creo que hay más gente que debería posicionarse en un momento en el que hay un auge de la extrema derecha». Mensaje que, claramente, iba dirigido a ti, votante del Partido Popular o de Vox, a quienes en numerosas ocasiones ella ha calificado como fascistas, además de llamaros idiotas; y también a ti, que te informas en cualquier otra televisión que no sea TVE o en un digital como OKDIARIO.

Para que no tuvieras dudas, a continuación, la «analista política» lo aclaró diciendo: «Ver, por ejemplo, a digitales como OKDIARIO y a todos estos que se atreven a mentir abiertamente… eso ya no es una línea editorial de derechas, ¡¡eso es mentir!! Entonces, a mí, comparar a cierta gente… a (Eduardo) Inda con Silvia (Intxaurrondo) o con Javier (Ruiz)… yo creo que es incomparable… que no puedes comparar la honestidad y el rigor que tienen estos profesionales… Yo creo que es incomparable el trabajo que están haciendo ahora Silvia (Intxaurrondo), Javier (Ruiz), Jesús (Cintora), con el que hacen otros que solo quieren desinformar para que la sociedad explote». Fascistas todos y, en su opinión, inferiores moralmente a ella, que se ve a sí misma como una gran profesional, objetiva, defensora de la verdad y superior moralmente a todos nosotros.

En general, la superioridad moral de la izquierda está basada en la mentira. Tras la caída del muro de Berlín y ante el visible fracaso de todas las economías socialistas, la izquierda mundial cambió la lucha de clases y se hizo ecologista del cambio climático, animalista, vegana, intercultural, racializada, anticristiana, antijudía y proislam, abanderando la ideología de género neofeminista y la teoría queer. Y así, como ellos dicen que defienden el planeta, a los animales, a los inmigrantes y a los homosexuales, se creen que son superiores moralmente. Una mentira de lo más ridícula. Esto es así en todo el mundo, pero en España tenemos además un añadido, porque aquí la izquierda ha manejado tanto el cine y la televisión como el sistema educativo durante tantísimos años que han hecho creer a varias generaciones una versión de la Guerra Civil de la que han borrado todos sus crímenes, aunque fueron ellos quienes provocaron la guerra. Han prohibido que se conozcan todos los desmanes cometidos por los comunistas del PSOE que usurparon la Segunda República, y todas las barbaridades que las izquierdas cometieron durante la guerra. Han conseguido que se ignore la verdadera historia de España situándose moralmente por encima de cualquiera que no sea de izquierdas, fundamentalmente por ignorancia.

Pero en particular, la superioridad moral sobre cualquier otra persona de una tipa como Sarah Santaolalla es para partirse de la risa. Hasta que empezó a definirse como «analista política» sin ser ni politóloga ni periodista, se presentaba a sí misma como jurista y abogada, sin tampoco poseer dicha titulación. Apenas cumplida la mayoría de edad ya era candidata en las listas del PSOE para las elecciones municipales de Salamanca. Tras fracasar en su empeño de meter cabeza en política, empezó en minúsculos canales de televisión hasta convertirse en tertuliana de TVE en los programas de su pareja, Javier Ruiz, de Jesús Cintora y de Silvia Intxaurrondo; sectarios manipuladores de la información a quienes defiende como modelos de objetividad periodística porque le llenan la cartera.

Además de insultar continuamente a todo el que se le pone por delante con su estilo zafio, poligonero y deslenguado, Sarah Santaolalla ha hecho declaraciones que podrían considerarse apología de la pederastia, animando a los niños a mantener relaciones sexuales con quien quisieran. «Haced lo que queráis y follad con quien queráis». Ha llamado fascistas y racistas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, preguntando «¿Por qué la Policía agrede a gente con la bandera de Palestina y no a gente con la bandera del aguilucho? ¿El aguilucho te hace inmune para la Policía? ¿El aguilucho te da protección? ¿El aguilucho hace que no te detengan?». Y ha sido citada en los juzgados por llamar «delincuentes» a los integrantes de la asociación provida HazteOír.

La lista de actuaciones inmorales de este personajillo sería interminable, pero ella no merece más atención. Ni la izquierda internacional ni mucho menos la española es superior moralmente a la derecha, ni Sarah Santaolalla es superior a nadie. La falsa superioridad moral de la izquierda no es más que ignorancia.


Publicado el 17/02/2026 en OKDIARIO

¡Rotundamente, NO! Milei no obligará a trabajar 12 horas


 

«El Senado argentino aprueba la reforma laboral de Milei que contempla la jornada de 12 horas». «Jornadas de 12 horas: la reforma laboral de Milei que golpea a los argentinos». «La radical reforma laboral de Milei un paso más cerca de hacerse realidad: Entre las medidas, jornadas de 12 horas». «El Senado argentino da el visto bueno a la reforma laboral de Milei, una norma que permite ampliar la jornada hasta las doce horas». No sigo, estos son los titulares con los que, mayoritariamente, la prensa española de izquierdas, de derechas y mediopensionista nos contó ayer la barbaridad que Javier Milei había aprobado en Argentina. Para ilustrar la noticia, las televisiones ponían vídeos de fuertes protestas en Buenos Aires y los digitales nos mostraban fotografías de ciudadanos encapuchados enfrentándose violentamente a la policía, que respondía con cañones de agua.

¡Qué barbaridad!, pensé. A este liberal argentino, que en teoría debería estar en contra de las legislaciones estrictas e inflexibles, ¿cómo se le ocurre ponerse a obligar a los pobres argentinos a laburar, como dicen ellos, 12 horas seguidas? ¡Un liberal imponiendo la esclavitud a sus votantes!… Como que no cuadra mucho. Pero si lo cuentan así en todas las cadenas de televisión y en todos los periódicos, debe ser verdad. Lo mismo es que se ha vuelto loco, que, con esos pelos, ya lo parece, la verdad.

Pero, como me conozco el percal, se me ocurrió que no costaba nada confirmar por mis propios medios esa información. Lo primero que hice fue recurrir a la inteligencia artificial, que hoy en día es lo más rápido, para qué nos vamos a engañar. Y tanto ChatGPT como Grok me confirmaron el titular que estaba repitiendo machaconamente toda la prensa: la nueva reforma «permite extender la jornada diaria hasta 12 horas (en lugar de las 8 horas habituales)». Quod erat demonstrandum, que diría un romano de los de antes.

Solo que, también os lo digo, ya le voy cogiendo el tranquillo a estas nuevas IA, así que ya sé que, ante cualquier afirmación rotunda como esta, siempre hay que pedirle una fuente primaria para comprobar las cosas por ti mismo. Y cuando lo hice, ambas empezaron a proporcionarme enlaces a medios de comunicación en los que Javier Milei aparecía retratado con cuernos y pezuñas. Así que solicité enlaces al texto aprobado por el Senado argentino, el cual está disponible para todos desde la página web oficial del Gobierno de Argentina. Hice búsquedas rápidas, por ejemplo «jornada laboral», «12 horas», «descanso»… etc. y, como todos os podéis imaginar, me encontré con que no aparecía nada parecido a ninguna nueva jornada laboral de 12 horas.

Pero no me conformé con eso. En primer lugar, le pregunté a las IA en qué artículos de qué disposiciones legislativas se establece la duración legal de la jornada actual y comprobé que la reforma no modifica nada de eso; luego va a seguir vigente igual que hasta ahora. Entonces, confronté estos datos en las IA, preguntándoles en qué artículos concretos del texto aprobado por el Senado argentino se habían basado para su primera respuesta. Y ahí ya se les fundieron los plomos.

La IA había sido engañada por la prensa del mismo modo que la prensa había sido estafada por los peronistas argentinos, que sacan a la calle, a enfrentarse contra la policía, a unos rojos que simplemente quieren hacer arder las calles porque, para ellos, Javier Milei tiene cuernos y patas de chivo, como todos los liberales.

De lo cual debemos sacar todos una lección principal y otra… digamos para nota. Lo más importante es que sepamos que no podemos dar por cierto ningún titular de casi ningún medio de comunicación. Si algo te suena raro, ponlo en duda y confírmalo. Y lo segundo es que tampoco puedes creerte la primera respuesta que te dé ninguna inteligencia artificial, sino que siempre debes solicitar fuentes primarias para comprobar por ti mismo lo que te está diciendo.

No es verdad. El proyecto de Ley de Modernización Laboral aprobado por el Senado argentino no introduce ninguna modificación en la jornada laboral que, como hasta ahora, seguirá siendo como máximo de 48 horas semanales, distribuidas normalmente en jornadas de 8 horas, que, no obstante, pueden distribuirse de forma desigual entre los días de la semana, sin superar las 9 horas diarias habituales.

A pesar de lo cual, igual que ocurre ahora, determinados colectivos como los sanitarios, los de seguridad, etc. seguirán pudiendo pactar turnos distintos, sin que en ningún caso se superen las 48 horas semanales, a partir de las cuales se podrán seguir haciendo horas extraordinarias como hasta ahora, que —y esta es la única novedad— podrá acordarse entre las partes, de forma opcional y voluntaria, que en vez de ser retribuidas, puedan compensarse acortando la jornada de otros días, manteniendo, también como hasta ahora, los descansos mínimos entre jornada y jornada de 12 horas. Será inevitable que los rojos sigan retratándolo como a un demonio, pero la prensa ya no te va a engañar diciendo que Javier Milei va a esclavizar a los argentinos obligándolos a trabajar 12 horas. Ya sabes que eso es mentira.


Publicado el 13/02/2026 en OKDIARIO