Hantavirus para escalar en la extrema izquierda


 

Tras su paso por Canarias para supervisar el operativo de desembarco del buque MV Hondius afectado por un brote de hantavirus, Pedro Sánchez ha recibido hoy en La Moncloa al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom, compareciendo posteriormente en una rueda de prensa de autobombo. Sánchez ha presumido de los «cuatro principios rectores» que, según él, ha aplicado su Gobierno en esta crisis. En primer lugar, «el rigor científico», obviando que los pasajeros fueron desembarcados afirmando que todos ellos estaban sanos, sin hacerles ninguna prueba, y que en pocas horas a cuatro de ellos ya se les ha acreditado que estaban enfermos y, por lo tanto, podían transmitir el virus. En segundo lugar, «la transparencia absoluta en la información», a pesar de que el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, denuncia que el Gobierno se ha negado a facilitarles el informe de la OMS que supuestamente exigía el desembarco del crucero en Tenerife, y les ocultó que el barco traía pasajeros contagiados.

En relación también con esta transparencia absoluta de la que presume Pedro Sánchez, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha denunciado que el Gobierno de Sánchez ha actuado «desde la imposición» y que no ha sido «respetuoso ni transparente» con Canarias, negándose a responder a lo que se le requería. En tercer lugar, Sánchez ha presumido de «la coordinación institucional», sin explicar concretamente a qué se refería y haciendo que todos recordemos las quejas de las autoridades canarias e incluso las discrepancias existentes dentro del propio Gobierno sanchista, en el que la ministra de Defensa, Margarita Robles, decía que la cuarentena de los enfermos en el Hospital Gómez Ulla, de su competencia, iba a ser completamente voluntaria, al mismo tiempo que la ministra de Sanidad, Mónica García, afirmaba que dicha cuarentena sería absolutamente obligatoria.

Y finalmente, Sánchez ha concretado el cuarto principio rector de su actuación en esta crisis, que ha sido «la cooperación internacional», después de que Cabo Verde y Marruecos demostraran que no existía ninguna obligación legal de traer el barco hasta aquí y de que los especialistas indicaran que se podrían haber evitado muchos contagios si los aviones hubieran ido a recoger a todos los pasajeros allí donde estaba el barco atracado, evitando hacerles pasar cinco días más en ese entorno infeccioso. Cooperación con un organismo como la OMS, que en la pandemia del COVID-19 demostró estar absolutamente sometido a los intereses de la China comunista, de cuyos laboratorios surgió el virus que tantas muertes ha causado. La dependencia de la OMS es tan obvia que el presidente Trump la ha acusado de ser chinacéntrica, razón por la que ha sacado a EEUU de dicha organización.

Y de su director general, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, que hoy ha felicitado a Pedro Sánchez, solo hay que recordar que es un antiguo miembro del Frente de Liberación Popular de Tigray, de ideología marxista-leninista, acusado por sus compatriotas en el exilio de causar cientos de muertos en Etiopía por ocultar tres epidemias de cólera cuando era ministro de Sanidad, para favorecer así a su tiránico y represor Gobierno. El mismo Tedros Adhanom que quiso nombrar embajador de buena voluntad de la OMS al tirano corrupto Robert Mugabe.

En realidad, los únicos principios rectores que ha aplicado Pedro Sánchez a la crisis del hantavirus han sido el fingimiento, el teatrillo, el autobombo y la proyección personal como líder de la extrema izquierda internacional. En su enfrentamiento con Donald Trump, Sánchez se acercó primero a los terroristas de Hamás, más tarde a los de Hezbolá y a los dictadores ayatolás, y finalmente al Gobierno comunista chino, su sucursal, que es la OMS y su marioneta, Tedros Adhanom. Su egoísmo y su interés han estado siempre por delante hasta de la salud de los españoles, igual que hizo con la covid y sus inconstitucionales estados de alarma. El hantavirus ha acercado a Sánchez un poco más al liderazgo de la extrema izquierda internacional.


Publicado el 12/05/2026 en OKDIARIO

Lamentos del hantavirus sanchista


 

Hasta hace unos días, en España prácticamente nadie había oído hablar del ya famoso hantavirus, del que, a la fuerza, nos hemos tenido que hacer todos expertos. Algunos habréis leído ya que el origen de su nombre está en el río Hantan, de Corea del Sur, que fue el área en torno a la cual el Dr. Lee Ho-wang lo identificó por primera vez en el año 1976. Pero, yendo un paso más allá, podemos preguntarnos sobre el origen del nombre de ese río Hantan, relacionado con el virus que ahora nos preocupa, y entonces nos encontramos con que, si bien algunas interpretaciones dicen que su traducción vendría a ser algo así como «gran torrente», por sus rápidos en los que hasta se practica rafting entre cañones basálticos, existe en Corea una tradición popular que asocia el nombre de este río con una palabra coreana que suena igual y significa «lamento, queja o suspiro triste».

Este significado del hantavirus como virus del que nos vamos a lamentar encaja bastante mejor con lo que ninguno de nosotros ha podido evitar empezar a sentir al ver de nuevo a Fernando Simón saliendo en televisión para contarnos que no tenemos nada de lo que preocuparnos, exactamente igual que hizo hace ya más de 6 años, cuando quiso animarnos a manifestarnos por el 8-M, aunque todos sabíamos que estaba a punto de estallar el brote de coronavirus que se llevó por delante a 163.000 españoles. Sólo nos falta ver a Broncano cantando «¡hantavirus, oe, hantavirus, oe!» en La Revuelta, para confirmar que tenemos que salir corriendo a escondernos en una cueva, cargados de papel higiénico, guantes de látex y mascarillas hechas con trapos de cocina, aunque sea.

Porque, si algo hemos aprendido después de tantos años de sanchismo, son dos cosas que ahora nos pueden salvar la vida. La primera es que Pedro Sánchez es un gafe de los que Alfonso Ussía califica como sotanillo, a saber, aquel que causa gravísimas desgracias a los demás sin verse nunca él mismo afectado por su mala suerte. Si el presidente del Gobierno ha sido capaz de traernos una pandemia mortal, la tormenta Filomena, la erupción del volcán de La Palma, las inundaciones de la DANA de Valencia, los incendios forestales, el inasumible precio de la vivienda, un apagón total y el accidente de Adamuz, no podemos tener ni la menor duda de que cualquier virus lamentable que se nos acerque provocará en España una plaga de consecuencias bíblicas. Pero, para compensar, lo segundo que hemos aprendido ya es que ni podemos confiar en nada de lo que Sánchez diga, ni podemos dejar la salud de nuestra familia en manos de la pandilla de chorizos e incompetentes de los que se ha rodeado y a los que, sin preparación ninguna, ha nombrado responsables en todos los ámbitos.

El problema del hantavirus no es su índice de mortandad, su capacidad de contagio o la dificultad para aislarlo. El problema de este virus de los lamentos es que al frente del Gobierno está Pedro Sánchez, que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias se llama Fernando Simón, que de ministra de Sanidad tenemos que soportar a Mónica García y que, en Interior, el que manda en la Policía es Fernando Grande-Marlaska. Y ya sabemos que de ninguno de ellos nos podemos fiar, que todos ellos actuarán por sectarismo ideológico y que su prioridad siempre va a ser cualquier interés egoísta de Pedro Sánchez por delante de nuestra salud y seguridad. Si existe la mínima posibilidad de que algo pueda salir mal con el hantavirus, sin duda Sánchez hará que lo acabemos lamentando.


Publicado el 07/05/2026 en OKDIARIO

Llamando desequilibrados a los yihadistas


 

Este sábado, en la localidad barcelonesa de Esplugas de Llobregat, un marroquí asesinó a una mujer en plena calle, degollándola al grito de «¡Allahu Akbar! (Alá es grande)». Ante la falta de datos oficiales, ya que los Mossos d’Esquadra tienen instrucciones de ocultar toda la información que, para los socialistas que gobiernan Cataluña, pueda generar comentarios racistas o xenófobos, y contribuir así a aumentar las críticas al Gobierno por su masiva regularización de inmigrantes ilegales, en principio se difundió la noticia de que la víctima había sido una niña, pero posteriormente los testigos aclararon que se trataba de una mujer asiática de mediana edad y que el asesino era un marroquí del que hasta hemos visto fotografías portando el enorme cuchillo con el que perpetró su ataque yihadista.

Este asesinato se une a una larga lista de apuñalamientos con cuchillos y machetes ocurridos en Barcelona durante el fin de semana. El apuñalamiento de Esplugas de Llobregat se une a otro asesinato en el centro de la ciudad, cerca del Raval, en el que el asesino parece ser un menor al que su víctima acababa de robar. Además, esa misma madrugada, a la salida de la Feria de Abril de Barcelona, un grupo de más de 20 jóvenes apuñaló con un machete a un menor al que pretendían robar. En Hospitalet de Llobregat hubo otros dos heridos en una pelea masiva. Y en la plaza de Cataluña a plena luz del día, dos hombres se pelearon con navajas, hiriéndose. Al menos cinco peleas con cuchillos en cuatro días, con dos víctimas mortales.

La correlación entre todos estos delitos violentos y la inmigración ilegal es tan evidente como ocurre con las agresiones sexuales. Por ello, la violencia se concentra mucho más allí donde los inmigrantes ilegales son más numerosos, como ocurre en Barcelona. En 2025, los asesinatos en España aumentaron casi un 8 %, manteniendo la tendencia de varios años atrás. En Alicante, por ejemplo, los robos con violencia crecen a un ritmo del 10 % anual. Desde que gobierna Pedro Sánchez, las violaciones han pasado de 2.143 agresiones sexuales con penetración en 2019 a 5.363 casos en 2025, año que se cerró ya con casi 15 violaciones diarias en España. En todos estos delitos violentos, la participación de extranjeros es muy superior al 15 % que representan de la población, llegando a ser del 40 % en los delitos sexuales, el 45 % en robos con violencia y hasta el 58 % en agresiones con armas blancas; siendo ya los extranjeros el 33 % de la población reclusa en España.

Así que, para intentar que la gente trague con el proceso de regularización masiva de personas que han entrado en España delinquiendo, por no tener papeles para hacerlo, las autoridades intentan ocultar la nacionalidad de los delincuentes que, cada día, ocupan las cada vez mayores secciones de sucesos de los medios de comunicación. A los menas se les llama menores sin más, y a los marroquíes, se les llama jóvenes, haciendo que en redes sociales se empiece a hacer el chiste de llamar a todos estos delincuentes extranjeros «jovenlandeses de Jovenlandia», ya que cuando el delincuente es español, las autoridades se encargan de hacer que esta nacionalidad ocupe un lugar destacado en el titular de la noticia.

Volviendo al caso de la asiática degollada en Esplugas de Llobregat, los Mossos d’Esquadra, que se negaron a informar de que el asesino era de origen marroquí y que mató a su víctima, elegida al azar, al grito de «¡Alá es grande!», están diciendo lo mismo que la consejera de Interior de la Generalitat, la socialista Núria Parlon, quien inmediatamente descartó el yihadismo como móvil del crimen, concluyendo, sin ninguna investigación, que seguramente habría sufrido «algún tipo de brote que provocó que actuara de una forma totalmente irracional». Todo para conseguir que algunos les sigan votando, pese a que pretenden sustituir a quienes no les votan por extranjeros, aunque sean delincuentes. Tomando a la gente por tonta, igual que los socialistas acabaron con el paro llamando fijos discontinuos a los parados, ahora van a acabar con el yihadismo llamando a los terroristas, desequilibrados.


Publicado el 05/05/2026 en OKDIARIO

El acusado Sánchez no dimite


 

A Víctor de Aldama, que está siendo investigado por el Tribunal Supremo en el caso Mascarillas y por la Audiencia Nacional en el caso Hidrocarburos, tanto la fiscalía como los jueces le han otorgado la suficiente credibilidad como para reducir notablemente las penas por las que podría ser condenado, en base a cómo sus declaraciones están ayudando a desarrollar esas y otras investigaciones judiciales. Porque Aldama también ha sido citado como testigo en otros casos, como el que va a sentar en el banquillo a Begoña Gómez, el caso Forestalia, el de Santos Cerdán y las investigaciones a Armengol y a Torres por la compra de mascarillas en Baleares y Canarias, respectivamente. Ayer, este testigo creíble para la Justicia acusó a Sánchez en sede judicial, declarando que, entre 2019 y 2020, entregó 1,8 millones de euros de comisiones al PSOE y que Pedro Sánchez «lo sabía todo» porque es «el 1» de esta trama corrupta. Y hoy Sánchez no ha dimitido.

«Spain is Different». Adquiere hoy otro sentido ese eslogan publicitario ampliamente difundido por Manuel Fraga, cuando era ministro de Información y Turismo con Franco, resignificando una frase que ya había sido utilizada por la II República y el bando republicano durante la Guerra Civil. España es tan diferente al resto de las democracias occidentales porque es capaz de tragarse a un presidente del Gobierno al que se acusa de corrupto en los juzgados y que está relacionado, nada más y nada menos, que con dieciséis casos de corrupción que le afectan directamente en sus ámbitos más cercanos, tanto familiar como político. Hay que ser muy diferentes para poder tragar tanta basura.

Solamente para hacer un pequeñísimo resumen de todos ellos, necesitaría escribir cuatro columnas como esta, así que me voy a limitar a dejar aquí la lista: uno, caso Begoña Gómez; dos, caso David Sánchez; tres, caso Álvaro García Ortiz; cuatro, caso Koldo / Mascarillas; cinco, caso Santos Cerdán; seis, caso Sobres del PSOE; siete, caso Plus Ultra; ocho, caso Hidrocarburos; nueve, caso Forestalia; diez, caso José Antonio Marco —que era el número 3 de María Jesús Montero—; once, caso Fontanera / Leire Díez; doce, caso Armengol; trece, caso Torres; catorce, caso Dana de Valencia —que debería renombrarse como caso Galgo de Paiporta—; quince, caso Accidente de Adamuz; y dieciséis, caso Apagón. Casos en los que se está investigando a su esposa, su hermano, sus dos secretarios generales, cuatro de sus ministros, su presidenta del Congreso y ya ha sido condenado su fiscal general. Y tiene el cuajo de no dimitir y anunciar que va a volver a presentarse a las elecciones porque espera ser votado para seguir siendo presidente durante ocho años más, como el norcoreano Kim Jong-un.

Sánchez no dimite y se va a volver a presentar porque, con toda esta cantidad de porquería que le llega hasta las cejas, el socialista Tezanos, en su último barómetro, acaba de anunciar que el PSOE aventaja en 13 puntos al PP, con un 36,4% del voto estimado. Y aunque ya sabemos que el CIS solo hace publicidad electoral para el PSOE, pagada con fondos públicos, la mayoría de encuestas serias sitúa al partido de Pedro Sánchez muy cerca del 30%. O sea, que a casi uno de cada tres españoles le importa un bledo que le roben «con tal de que no gobierne la derecha». Y para ayudar a Sánchez, va ayer el payaso de Vito Quiles y se pone a hacer el imbécil al lado de Begoña Gómez, dando carnaza a toda la prensa sanchista para distraer la atención el día que declaraba Aldama, uniéndolos a todos contra el fascismo inventado. Es para llorar o emigrar. Sánchez no dimite porque es un sinvergüenza, porque uno de cada tres españoles tiene tan poca vergüenza como él, y porque la oposición parece estar desnortada.


Publicado el 30/04/2026 en OKDIARIO

Leonor I, ‘la Republicana’


Aunque Alfonso XIII fue un rey constitucional del siglo XX, sometido a unas Cortes bicamerales, con partidos políticos y elecciones, su formación fue la de un monarca del Antiguo Régimen. Recibió una educación privada, con tutores que le enseñaron Derecho Constitucional y Administrativo, Historia, Música, Matemáticas y, asimismo, recibió formación religiosa y militar. A su hijo, don Juan de Borbón, conde de Barcelona, la proclamación violenta y antidemocrática de la II República le hizo exiliarse sin haber cumplido aún los 18 años, lo que no impidió que fuera educado como posible heredero de la Corona. Estudió inglés, alemán y francés, cursó un bachillerato de ciencias e hizo en Inglaterra la carrera de marino que había iniciado en la Escuela Naval de San Fernando, en Cádiz, obteniendo el grado de teniente de navío Posteriormente, amplió su formación académica con estudios de Historia de Europa y Derecho Político en la Universidad de Florencia, completándola en las universidades de Lausana y Ginebra.

Don Juan Carlos I recibió una formación militar completa en las tres academias: dos años en la Academia General Militar de Zaragoza del Ejército de Tierra, uno en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) y otro más en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia). Terminada su formación militar, completó sus estudios en la Universidad de Madrid, hoy denominada Complutense, donde cursó estudios de Derecho Político e Internacional, Economía y Hacienda Pública, en un programa formativo específico y personalizado de un solo curso. Su hijo, Felipe VI, cursó sus estudios preuniversitarios en Ontario (Canadá). Posteriormente, recibió una formación militar más reducida que la de su padre, de un solo año en cada academia. Y, finalmente, obtuvo la licenciatura en Derecho, estudiando los cinco cursos completos en la Universidad Autónoma de Madrid, haciendo después un máster de dos años en la Universidad de Georgetown, en Washington, siendo el primer rey de España en la historia que posee estudios universitarios completos.

Siguiendo su camino, la princesa Leonor de Borbón cursó un bachillerato internacional en Gales y la misma formación militar de tres años de su padre. Pero, a diferencia de este, que estudió Derecho en la Autónoma, la Casa Real ha anunciado que el curso que viene estudiará un grado de cuatro años en Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. Ciencias Políticas no es Derecho ni Economía, sino esa carrerita universitaria que estudiaron todos los fundadores de Podemos: Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y Rita Maestre. Son bien conocidas las imágenes de los cochambrosos pasillos de la Facultad de Políticas de la Complutense, plagados de pintadas, grafitis, carteles y murales, todos ellos antidemocráticos, anticapitalistas y fundamentalmente comunistas, motivo por el que, quizá, los reyes han decidido enviar a la princesa Leonor a la Universidad Carlos III en vez de allí.

La mugre y el desorden comunista en la Carlos III no es exterior, como en la Complutense, ni tan aparatosos como en esta. La cochambre en el centro universitario elegido para la formación de la heredera al trono de España está en su claustro, lo que es aún peor. Leonor de Borbón va a ser formada por la extrema izquierda antidemocrática, anticapitalista y antimonárquica. Recibirá clases de políticos de Podemos como Jorge Lago y Rubén Juste, que fue el ideólogo del Tramabús de Podemos, que ponía en la diana a José María Aznar, a Felipe González y a Eduardo Inda. También serán sus profesores ultras de Más Madrid, como Felipe Llamas, y del PSOE, como Jediael Álvarez de Dompablo. Vamos a pasar de Felipe VI, el Preparao, a Leonor I, la RepublicanaLa misma mugre y cochambre que se ve en Políticas de la Complutense será objeto de estudio, examen y evaluación para la futura reina de España.


Publicado el 28/04/2026 en OKDIARIO

Prioridad nacional


 

En varios de sus artículos, nuestro Código Civil habla del «buen padre de familia», concepto que proviene del derecho romano, donde el pater familias era el jefe de la casa y la persona responsable de la gestión de los bienes de la familia. Un «buen padre de familia» no es un concepto heteropatriarcal, ni mucho menos machista, sino el arquetipo de persona, hombre o mujer, sensata, diligente, ordenada y responsable. Aplicado a la política, Aristóteles dijo que «la prudencia es la única virtud peculiar del que manda». Los ciudadanos no deberíamos consentir que nos gobierne nadie que no actúe exactamente como un buen padre de familia: responsable, sensato, diligente, ordenado y, sobre todo, prudente.

Absolutamente ningún buen padre de familia obligaría a sus hijos a pasar hambre para dar su comida a los hijos de otros. Ninguno sacaría a sus hijos de un colegio para que su sitio lo ocupase otro, ni siquiera llevaría a sus hijos a un colegio más lejano o con peores medios para dejar el colegio bueno a los demás. Ningún buen padre de familia permitiría que sus hijos dejaran de ser atendidos cuando cayeran enfermos e incluso empeorasen o fallecieran, para que el hospital atendiera a otros niños menos graves. En definitiva, un buen padre de familia se preocupará por dar a sus hijos comida, educación y sanidad de calidad antes de dedicar sus esfuerzos y recursos a dárselos a los demás. Y solo cuando todas las necesidades básicas de sus hijos estén bien atendidas, comenzará a ayudar a otros necesitados, en la medida de sus posibilidades reales y empezando por los más cercanos y con mayores méritos. Este es exactamente el comportamiento que se les debe exigir a todos los políticos, sea cual sea su ideología.

En abril de 2026, si alguien en España habla de prioridad nacional, inevitablemente tenemos que pensar en lo más urgente que ahora mismo nos debería ocupar, y eso, sin lugar a dudas, debe ser echar a Pedro Sánchez y a sus socios comunistas, separatistas, golpistas y bilduetarras de todas las instituciones. Ahora mismo, la única prioridad nacional es derogar el sanchismo y enmendar absolutamente todo lo que han hecho durante los años que han gobernado. Hay que irse al BOE y suprimir todas las leyes, decretos y reglamentos aprobados por este Gobierno, cesar a todos los cargos que han nombrado, deshacer todo lo que han hecho. Desinfectar de sanchismo desde el ayuntamiento más pequeño hasta La Moncloa. Y, después de derogarlo absolutamente todo, empezar a construir lo que los autodenominados progres han destruido. Esta es hoy la auténtica prioridad nacional y la razón fundamental que justifica todos los pactos entre PP y Vox habidos y por haber.

Pero no es de esta auténtica prioridad nacional de la que hoy estamos hablando, sino de la que hemos comentado en los dos primeros párrafos de este artículo y de la que San Pablo habla claramente en su primera carta a Timoteo, cuando dice que «si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel». Si consientes que tu hijo se quede sin plaza en la guardería pública porque todas están ocupadas por otros venidos de fuera, no eres un buen padre de familia, igual que si haces que pase hambre o permites que tarden seis meses en verlo un especialista porque está atendiendo a los de fuera. Ocuparnos de nuestra familia antes que de los demás es la base del concepto de prioridad nacional incluido en los pactos entre PP y Vox. Pero, si no lo entienden así, a los políticos habrá que forzarlos a comprender en las urnas que los que les pagamos el sueldo no les vamos a consentir que desatiendan nuestras necesidades vitales por su interés egoísta de traer a unos nuevos votantes que nos sustituyan a quienes votamos, como a ellos no les beneficia.


Publicado el 23/04/2026 en OKDIARIO

Begoña Gómez para ‘dummies’ y ‘sociatas’


 

El caso judicial de la hija de Sabiniano, el chulo de putas, se entiende perfectamente cuando se compara el currículum de la mujer de Pedro Sánchez antes y después del 2 de junio de 2018, fecha en la que él fue investido presidente del Gobierno tras la moción de censura pactada con comunistas, independentistas, golpistas, bilduetarras y la abstención de la canaria Ana Oramas, que a veces se nos olvida. Hasta esa fecha, Begoña Gómez no había sido capaz de sacarse ningún título oficial. Con el dinero de la prostitución, su padre le había pagado titulines de academias privadas donde se había cruzado con niños de papá, como ella, pero pertenecientes a familias bien, no como la suya, que hizo fortuna explotando a desgraciadas, y eso le generó algún tipo de complejo o frustración que luego marcó toda su carrera.

Profesionalmente, solo se había ganado el pan trabajando para su padre, llevando la contabilidad de sus clubes y alquilando sus inmuebles. Y había dado clases en una pequeña empresa donde se formaban comerciales de telemarketing y de puerta fría para aseguradoras, compañías eléctricas, ONGs, etc. Empresita de la que era comercial su amiga Cristina Álvarez, a la que luego se llevó como asistenta. Un currículum entre mediocre y penoso que perturbaba a una mujer tan ambiciosa y necesitada de reconocimiento, apariencia y relumbrón como luego se ha demostrado que es Begoña Gómez.

Pero a partir de junio de 2018 la carrera de la chica sin estudios ni experiencia profesional destacable da un giro de 180 grados y se convierte, de repente, en una experta en fundraising sin la que nadie entiende cómo habíamos sobrevivido hasta entonces. De la noche a la mañana la ascienden a directora del África Center del prestigiosísimo Instituto de Empresas, y como eso aún le pareció poco aparente, la hicieron directora de una cátedra en la Universidad Complutense, impartiendo másteres a estudiantes con muchísima más titulación que ella, que es justo lo que necesitaba para sobrellevar sus complejos juveniles.

Como Begoña conocimientos para montar los másteres no tenía ninguno, pidió ayuda a su amigo, el empresario Juan Carlos Barrabés, y a cambio le firmó unas cartas de recomendación. Para que todo el mundo lo entienda, una experta en fundraising se dedica a cobrarle a sus alumnos por enseñarles a captar los fondos públicos que reparte el marido de la experta. Básicamente, este es el primer delito del que le acusa la justicia, tráfico de influencias, por el que la acusación popular le pide seis años de prisión por prevalerse de su condición de esposa de Sánchez para favorecer su carrera profesional, además de por firmar esas recomendaciones que Barrabés usó para lograr adjudicaciones de concursos públicos.

El segundo delito que se le imputa es corrupción en los negocios y por él le piden cuatro años de prisión. Para su cátedra necesitaba pasta, o sea, patrocinadores, y consiguió que empresas públicas y privadas relacionadas con la administración se la financiaran por ser ella quien era y generando expectativas de recompensas mayores, ya que, de lo contrario, a ver si no por qué va a poner nadie dinero si no espera obtener una contraprestación mayor.

El tercer delito imputado por la justicia es malversación de caudales públicos, por el que se le piden ocho años de prisión, y básicamente consiste en haber hecho que La Moncloa le contrate a una asistente para sus negocios privados, pagada con dinero público. Sin ningún proceso selectivo y solo porque era su amiga, Begoña hizo que se contratase a Cristina Álvarez por 50.000 euros al año, y esta se dedicó a hacer de secretaria de su actividad privada.

Por último, Begoña Gómez también está imputada por apropiación indebida, que es como los abogados llaman a robar, delito por el que le piden seis años de cárcel. La mujer de Sánchez usó su influencia para que Google, Telefónica, Indra y la propia Universidad Complutense se fundieran más de 100.000 euros en diseñarle un software, una marca comercial y un dominio web, que luego ella registró a su nombre en vez de hacerlo a nombre de la Complutense, como debería. O sea, para la saca.

Hasta aquí los hechos, esos que ningún sociata ni ninguna Charo forofa de Pedro Sánchez puede atreverse a negar. Ahora un jurado popular deberá estudiarlos para decidir si hay pruebas suficientes para convertir estos hechos en delitos y condenar a Begoña Gómez. En su defensa dicen que su carrera profesional ya era suficientemente meritoria para hacerla catedrática sin ser la mujer del presidente, lo que parece un chiste. Que los patrocinadores de su cátedra y Barrabés no recibieron ninguna contraprestación a cambio, sino que solo les llegó lo que se merecían. Que Cristina Álvarez apenas dedicaba unos minutillos fuera de su jornada laboral para ayudar a su amiga y que el resto del tiempo lo pasaba trabajando duro en beneficio de todos los españoles, que somos los que le pagamos. Y que el software que trincó no le generó beneficios, porque era un churro, muy caro, pero churro.

El jurado decidirá. Si es condenada, recurrirán. Y siempre tendrán ahí a un Conde-Pumpido que lo arregle a las malas. Pero los hechos no los puede cambiar nadie. Hasta los dummies entienden que Begoña Gómez es una acomplejada necesitada de relumbrón que ha conseguido destacar gracias a Pedro Sánchez. A los sociatas habrá que explicárselo un poco más.


Publicado el 21/04/2026 en OKDIARIO

Begoña Gómez se ha condenado sola


 

Desde uno de los despachos del presidente, en La Moncloa, Begoña Gómez decía a sus socios de la España Vacía, cuando participaba en su condición de directora de la cátedra de Transformación Social Competitiva que dirigía en la Universidad Complutense: «Buscamos mucha financiación, y sobre todo, que se generen fondos de inversión, bien impulsados por el Gobierno (de su marido) o bien por empresas privadas (agradecidas a su marido)». Unas semanas después de estas palabras, el Gobierno de Pedro Sánchez dotó con 10.000 millones de euros de fondos europeos su Plan de Recuperación para reactivar el mundo rural frente al reto demográfico.

«Es una edición que nos permite llegar a un mercado latinoamericano que hará posible generar nuevas alianzas. Si quieres ser un profesional o una profesional en fundraising, es el momento. ¡Te esperamos!». Así promocionaba la «catedrática» los cursos por los que pedía 2.800 euros a cambio de enseñar a sus alumnos a «captar fondos públicos», de esos que reparte su marido, en el máster sobre Captación de Fondos – Fundraising que impartía en la Universidad Complutense de Madrid.

Begoña Gómez ha sido la única esposa de un presidente del Gobierno que se ha dedicado a los negocios privados durante su presidencia. La mujer de Adolfo Suárez, Amparo Illana, se dedicó a su familia y a actividades filantrópicas de ayuda a los más necesitados. La de Leopoldo Calvo-Sotelo, María del Pilar Ibáñez-Martín y Mellado, tampoco ejerció ninguna actividad. Carmen Romero, mujer de Felipe González, y Ana Botella, esposa de José María Aznar, se dedicaron a la política, como sus maridos. La mujer de José Luis Rodríguez ZapateroSonsoles Espinosa, dejó de dar clases de música, pero continuó cantando como soprano profesional. Y Elvira Fernández, la mujer de Mariano Rajoy, pidió la excedencia en Telefónica cuando su marido fue investido y, desde entonces, se dedicó a su familia. Por el contrario, la mujer de Pedro Sánchez se ha dedicado, con toda su cara dura, a enseñar a sus clientes a acceder al dinero del presupuesto que reparte su marido.

El magistrado Juan Carlos Peinado García, titular de la Sección de Instrucción número 41 del Juzgado de Instrucción de Madrid, acaba de acordar, en un auto de 11 de abril de 2026, la continuación del procedimiento ante el Tribunal del Jurado contra Begoña Gómez, así como contra su asistente, Cristina Álvarez, y el empresario Juan Carlos Barrabés. La mantiene imputada por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado, malversación de caudales públicos y apropiación indebida, abriendo un plazo de cinco días a las partes para presentar escritos de conclusiones provisionales de cara al juicio oral. Y todo el ejército de medios de comunicación pagados con los generosos fondos manejados por el Gobierno de coalición socialista-comunista-independentista-golpista-bilduetarra, así como la cuadrilla de opinadores, comentaristas y difamadores de extrema izquierda sanchista, capitaneados por el ministro de (in)Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, se han lanzado a degüello contra el juez, del que el ministro dice que «se avergüenza».

Begoña Gómez ha sido tan descarada, tan poco inteligente, tan soberbia, tan necesitada de protagonismo y de relumbrón, que el juez solamente necesita poner los vídeos con sus declaraciones que, a lo largo del tiempo, ha publicado OKDIARIO. Resultan absolutamente condenatorios estos vídeos en los que presume de su capacidad para «generar fondos» y en los que alardea de ser capaz de enseñar a «captar fondos públicos», utilizando el despacho del presidente en La Moncloa y asistida por la directora de Programas de la Secretaría General del departamento de Presidencia del Gobierno, que es el cargo que hizo que pusieran en la tarjeta de visita de su amiga Cristina Álvarez, cuando la contrató como asistenta para sus negocietes privados. Poco más se necesita para condenarla. Con sus múltiples y descaradas declaraciones, Begoña Gómez se ha condenado ella sola. Solo falta que un tribunal decida los años de condena.


Publicado el 16/04/2026 en OKDIARIO

Prostitutas, amigas y socialistas de base


 

Por la sala del Tribunal Supremo que está celebrando el juicio contra el exministro José Luis Ábalos, su asesor, Koldo García, y el empresario Víctor de Aldama, por las mordidas en los contratos de mascarillas, están desfilando muchas mujeres, además de hablarse de las «chistorras, lechugas y soles», que es como la trama socialista corrupta llamaba a los billetes de 500, 200 y 100 euros con los que se llenaban los sobres con el logotipo del PSOE en los que el dinero salía de Ferraz; y las bolsas de papel marrón «tipo Zara» en las que el dinero entraba en la sede del PSOE en tacos de billetes.

Mujeres como Carmen Pano y su hija, que llevaban las bolsas con billetes; y mujeres como Patricia Úriz, la expareja de Koldo, que iba a recoger los sobres con dinero. Pero también han declarado mujeres como la examante de Ábalos, Jésica Rodríguez, y la amiga del que era mano derecha de Pedro Sánchez, Claudia Montes, ex Miss Asturias. Además, mañana miércoles está citada otra mujer, la socialista Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, empresa en la que estuvo enchufada Jésica Rodríguez, y quien firmó los contratos de compra de mascarillas a la empresa Soluciones de Gestión, de Víctor de Aldama.

A Jésica le preguntó el abogado de Ábalos si era prostituta, a lo que ella contestó que era «odontóloga colegiada», y entonces le repreguntó si antes había ejercido la profesión más antigua del mundo, cosa que también negó aduciendo que lo que había sido era «azafata de imagen». Lo que resulta un poco extraño después de leer las conversaciones en las que Jésica reclamaba a Ábalos unos honorarios que se asemejan a los de una escort de lujo, y que distan muchísimo de lo que cobran las azafatas; y después de ver las «imágenes» con las que se anunciaba por catálogo.

En cualquier caso, y sin personalizar, digamos que a ese segundo grupo de mujeres testigos en el Tribunal Supremo, que se distinguen de las que llevaban o sacaban los billetes de la sede del PSOE, podríamos definirlas a todas ellas como prostitutas, amigas y socialistas de base, que se han lucrado de lo lindo gracias a su cercanía a alguien influyente dentro del partido dirigido por Pedro Sánchez. Jésica Rodríguez, Claudia Montes e Isabel Pardo de Vera se diferencian por su muy distinta tarifa de honorarios, pero poco o nada más. Las tres aparentan ser víctimas inocentes de una trama machista y putera, pero las tres se han lucrado de esa trama sin merecerlo.

El artículo 103.3 de nuestra Constitución establece que la ley debe regular «el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad». Con el análisis de los méritos se debería medir la trayectoria y experiencia profesional, así como los títulos académicos de los candidatos. Y mediante la valoración objetiva de sus capacidades, se debería evaluar su idoneidad y competencia para el puesto público de que se trate. Pero a Jésica, Claudia e Isabel tan solo se les evaluó su cercanía al PSOE y su vinculación con la trama corrupta y mafiosa.

Ser socialista de base, prostituta y/o amiguita del ministro de turno es el único mérito y capacidad que tuvieron que acreditar Jésica Rodríguez, Claudia Montes e Isabel Pardo de Vera para colocarse cada una donde quería. ¡Y no saltó ninguna alarma! Nadie denunció, nadie se extrañó y nadie lo evitó. El ministro Óscar Puente dijo en la comisión del Senado que había «auditado» los procesos de contratación de estas mujeres y que no se había detectado ninguna irregularidad; luego debemos concluir que esta es la forma como se contrata habitualmente en las empresas públicas. El PSOE ha llenado las instituciones de prostitutas, amigas y socialistas de base, de forma que nadie se extraña de Jésica, ni de Claudia, ni de Isabel.


Publicado el 14/04/2026 en OKDIARIO

Pedro Sánchez lo ha podrido todo


 

Unos años antes de que naciera Jesucristo, el poeta latino Horacio dejó escrito en su primer libro de Epístolas: Sincerum est nisi vas, quodcumque infundis, acescit, es decir, que, si un vaso no está limpio, todo lo que viertas en él se corromperá. La corrupción no es otra cosa que podredumbre, putrefacción social y moral. Las bacterias, hongos y mohos se transmiten por contacto directo, favorecido por el calor y la humedad. Un proceso biológico bien documentado ocurre cuando dejas una manzana podrida dentro de un cesto de frutas sanas y todas se echan a perder. Pedro Sánchez venía ya corrompido de casa, así que todo lo que se ha relacionado con él se ha envilecido hasta la náusea, sin más solución que desecharlo para abono.

Hasta que conoció a Begoña a finales de 2003, Pedro Sánchez no era nadie. En mayo de ese mismo año 2003 se había presentado a las elecciones municipales de Madrid en la lista del PSOE encabezada por Trinidad Jiménez, quien posteriormente casaría a Pedro y Begoña. Iba en el puesto 23 de la lista y, como el PSOE sólo consiguió 21 concejales, tuvo que esperar hasta que hubo una vacante en 2004. Pero, a partir de que conoció a Begoña, el joven concejal Pedro Sánchez echó a correr a toda velocidad.

En 2008, Sánchez se presentó a las elecciones generales por Madrid, pero no consiguió su escaño hasta que Pedro Solbes dimitió en 2009. Cuando Rubalcaba dimitió tras los malos resultados del PSOE en las europeas de 2014, Sánchez anunció su candidatura a la Secretaría General, proclamándose ganador. Solo 5 años después de entrar en el Congreso de los Diputados, y a los 11 años de conocer a Begoña Gómez, cuando era un simple concejal de los que rellenaban las listas en las últimas plazas. Y ahora nos cuentan que todo fue gracias al dinero de Sabiniano.

El suegro de Pedro Sánchez, Sabiniano Gómez, ha tenido una clarísima influencia en la carrera política del marido de su hija Begoña. Un hombre que, junto a sus hermanos, hizo fortuna en tiempos de Franco explotando varios negocios de prostitución y saunas gais en los que hay quien dice que se explotaba a menores extranjeros. Ese dinero sucio, manchado del sudor y de las lágrimas de los hombres y mujeres explotados por el suegro de Sánchez en el sucio negocio de la prostitución, favorecido por dirigentes ultraderechistas de entornos franquistas, también sirvió para pagarles la casa al matrimonio Sánchez Gómez; y, según ha contado Koldo, también lo usó para ganar las primarias del PSOE.

Toda la carrera política de Pedro Sánchez estuvo impulsada por su suegro podrido y corrupto, y esa podredumbre ha tardado poco en contaminar todo lo que tocaba. Sentimos náuseas al ver lo podridos que están Ábalos y Koldo, riéndose en el banquillo de los acusados mientras declaran como testigos las mujeres a las que colocaban para que cobraran sin trabajar. Exactamente lo mismo que hacía el hermano de Pedro Sánchez, cobrando de la diputación socialista de Badajoz, sin despacho, sin trabajo, por todo el morro y, encima, viviendo en Portugal para defraudar a Hacienda, con informes periciales de la Agencia Tributaria que lo respaldan. Su esposa, Begoña, pentaimputada por corrupción. Trenes que descarrilan porque el dinero que debía dedicarse a su mantenimiento se ha ido en mordidas y enchufes. Apagones como nunca antes habían ocurrido. Negocios corruptos con las mascarillas del COVID… todo da un asco inaguantable.

Y lo peor es que la podredumbre de Sánchez ha contagiado hasta a unos votantes socialistas a los que parece que todo les da igual mientras no gobierne la derecha. Los votantes del PSOE, en contacto con la putrefacción de Sánchez, se han podrido como él, dan el mismo asco y sirven para lo mismo: el desecho.


Publicado el 09/04/2026 en OKDIARIO

El bulero Javier Ruiz sigue como si nada


 

Vosotros sois muy jóvenes, por eso no os acordáis de que, a finales de los años 70, cuando formaba parte del elenco del concurso Un, dos, tres, el gran Joe Rígoli hizo popular a su personaje Felipito Takatún, quien, incansable al desaliento, terminaba sus actuaciones poniendo cara de conejo y diciendo «¡Yo sigo!», lema al que hasta dedicó una canción. Takatún era feo hasta decir basta y más torpe que un elefante en una cristalería; todo le salía mal, pero él siempre terminaba amenazando con su «¡Yo sigo!», exactamente igual que Javier Ruiz, nuestro Javierito Takatún.

La estrategia de Javierito es exactamente la misma que la de Felipito; cada vez que la lía parda, él lo niega, se queja de que le atacan los nazi fachas, y amenaza con seguir. No falla. Fue absolutamente risible su reacción cuando, tras el apagón que dejó sin electricidad a más de 50 millones de personas de España, Portugal y Andorra, salió a la luz un vídeo publicado en la Cadena Ser, en el que Javierito había afirmado con absoluta rotundidad que «El miedo a un gran apagón es un miedo infundado, es un gran bulo. España no tiene riesgo de apagón, ni por capacidad, ni por generación, ni por distribución». Cuando ocurrió ese apagón que él había dicho que era «un gran bulo», Javierito llamó «ratas» a quienes se lo recordaban, argumentó que «el corte de gas de Putin» no había tenido nada que ver, presumió de que la luz se había restablecido al 99,95% unas 18 horas después, y anunció que él iba a seguir.

Hace unos meses, en noviembre del año pasado, disfrazó de médico a quien luego se supo que es la Secretaria de Salud de UGT Sevilla: una cocinera del Hospital Virgen del Rocío durante 25 años que recientemente obtuvo una plaza de auxiliar administrativo que no ocupa por estar liberada sindicalmente. A esta liberada sindical le puso una bata de médico, le colgó un fonendoscopio del cuello, la rotuló como sanitaria y le preguntó: «¿Qué habéis comentado vosotros?, porque solo podéis acceder los médicos»; a lo que la sindicalista respondió: «Nosotros estamos alucinando».

Cuando se descubrió que TVE había presentado como médico a una cocinera de UGT, Javierito volvió a decir «¡Yo sigo!» y la entrevistó de nuevo, presentándola esta vez como «sanitaria responsable de admisión en traumatología del Hospital Virgen del Rocío», enseñó a cámara un papel que dijo que era oficial en el que solo se leía Junta de Andalucía y, en lugar de reconocer que había intentado engañar a la audiencia haciendo pasar por médico a quien ni siquiera es sanitaria, lanzó un nuevo bulo que fue rápidamente desmentido por la propia entrevistada, quien aclaró que no era responsable de nada, sino una simple auxiliar administrativa liberada de UGT.

Pero a Javierito le da todo igual, y él sigue. Este lunes, el ex comisario José Manuel Villarejo, a la salida de la primera sesión del juicio de la trama Kitchen, entró en directo en el programa Mañaneros que él presenta en Tele Pedro, asegurando que «parece mentira» que Javier Ruiz mienta tanto sobre él «con lo buenos amigos que hemos sido en el pasado», a lo que el presentador saltó inmediatamente diciendo «No, no, no, no. No, comisario, usted y yo ni nos conocemos. Nunca en la vida. No nos conocemos usted y yo, comisario. Absolutamente falso. Miente Villarejo, jamás hemos tenido esa conversación».

Y solo han tenido que pasar unas horas para que OKDIARIO vuelva a dejar por embustero a Javierito Takatún, publicando ese audio mencionado por Villarejo en el que se escucha a Ruiz quedando a disposición de Villarejo para coordinar con él lo que fuera a publicar. De nuevo Ruiz hace lo mismo que siempre, acusa de cloaqueros a quienes demuestran que es un mentiroso, afirma que «jamás he visto a Villarejo», porque lo que ha salido de momento es una amistosa conversación telefónica y, como siempre, suelta su «¡Yo sigo!».

La reacción de Javier Ruiz cada vez que se demuestra que es un mentiroso es insultar, negar lo evidente y seguir como si no pasara nada. Esto en las democracias no se permite.


Publicado el 07/04/2026 en OKDIARIO