Sánchez es el nexo corruptor que no caerá


 

Han pasado solo diez días desde que en OKDIARIO escribí que Pedro Sánchez ha dejado de gobernar y ya solo intenta resistir desesperadamente. Que no le importa que el PSOE se descalabre elección tras elección, ni llevar toda la legislatura sin aprobar presupuestos, ni que el Congreso le tumbe todas sus iniciativas; con tal de seguir aferrado a un poder con el que intenta controlar los organismos judiciales y policiales que investigan todo su entorno más cercano, incluyendo a su familia y a su partido. Y en solo una decena de días hemos visto a la UCO de la Guardia Civil pasarse 12 horas registrando la sede del PSOE en busca de las pruebas que confirmen las investigaciones del juez Pedraz acerca de una trama criminal dirigida por Pedro Sánchez, al que llama «el one», «el jefe» y «el presidente».

También hemos visto en estos días la impresionante colección de joyas que el ex presidente Zapatero escondía en una caja fuerte del despacho que el PSOE ha puesto a su disposición en la calle Ferraz. Joyas que han sido descubiertas por la UDEF de la Policía Nacional en el marco de una investigación por blanqueo de capitales, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal por su presunta intervención en la concesión del rescate durante la pandemia a la aerolínea Plus Ultra. Este sumario apunta directamente a un rescate de 53 millones de euros concedido por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), entidad adscrita al Ministerio de Hacienda, y aprobado en el Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez.

Si ya hace tiempo que a lo único que puede dedicarse el Gobierno es a apagar fuegos y generar polémicas que distraigan la atención de todos los casos de corrupción que, alrededor de Pedro Sánchez, afectan a su mujer, su hermano, su ex fiscal general, sus dos ex secretarios generales y todo su círculo de confianza más cercano; a partir de ahora, que las investigaciones le afectan a él directamente como nexo corruptor que une toda la inmundicia que el yerno del proxeneta ha traído tanto al Gobierno como al PSOE, la legislatura debería darse por acabada. El sanchismo tendría que darse ya por muerto, arrastrando con él a todo un Partido Socialista que así pondría fin a casi 150 años de sangrienta historia bolchevique, golpista, terrorista y corrupta. Pero Sánchez no se va a ir voluntariamente de ninguna de las maneras. Ni piensa convocar elecciones anticipadas ni siquiera se va a someter a una moción de confianza, como le pide García-Page.

En el Partido Popular defienden que España «necesita elecciones lo antes posible», a la vez que admiten que a ellos les irá mejor «cuanto más tarde se convoquen», sabedores de que el paso del tiempo hará aflorar investigaciones policiales y judiciales que irán hundiendo al PSOE cada vez más. Pero los de Feijóo dejan en manos de los socios de Sánchez la responsabilidad de que se presente esa moción de censura que, en la práctica, es la única forma de echarlo de La Moncloa antes del verano de 2027.

En junio de 2018, Pedro Sánchez llegó al Gobierno tras ganar una moción de censura apoyada en una frase que el juez De Prada incluyó en la sentencia de la Gürtel, afirmando que el PP se había convertido en un «auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional». Y aunque dicha expresión fue posteriormente considerada por el Tribunal Supremo como «excesiva o innecesaria», a los socios de Sánchez les sirvió como excusa. Pero pecaríamos de ingenuos pardillos si nos creyéramos que el PNV, que solamente diez días antes había votado a favor de los Presupuestos presentados por Rajoy, facilitó con sus votos que saliera adelante dicha moción de censura por la corrupción. La corrupción fue la excusa para echar a Rajoy, pero no fue el verdadero motivo por el que el PNV, Bildu, ERC o los de Puigdemont facilitaron su aprobación. Todos los socios golpistas, proetarras e independentistas de Pedro Sánchez vieron en él su mejor opción para lograr su objetivo de destruir España, y estos ocho años han demostrado que tenían razón.

Ni la corrupción fue el verdadero motivo por el que los socios de Sánchez le ayudaron a lograr el poder, ni tampoco la corrupción va a ser razón suficiente para que ahora lo echen. El nexo corruptor del Gobierno está seguro de que ni uno solo de sus socios de Gobierno va a acortar su legislatura ni en un día, porque todos ellos saben que Sánchez es quien mejor va a ayudarles a lograr sus objetivos golpistas, proetarras e independentistas. Las cuentas de una moción de censura no van a salir. Sus socios no van a permitir que caiga porque a todos les conviene que él siga destruyendo España hasta el último día.


Publicado el 28/05/2026 en OKDIARIO

De góticas a vividoras


 

En junio de 2009, siendo Leire Pajín secretaria de Organización del PSOE, pronunció aquella épica frase en la que nos pedía que estuviéramos «atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE». Su expresión no cayó en saco roto, sino que le sirvió pocos meses después para convertirse en ministra de Sanidad, pese a haber estudiado sociología, y acabar colocada en una agencia de la ONU. Tres meses más tarde, en septiembre de 2009, Zapatero se llevó a toda su familia de excursión a Nueva York, con ocasión de la 64.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Barack y Michelle Obama organizaron una cena como recepción oficial en el Metropolitan Museum of Art, y allí se tomó aquella fotografía oficial donde vimos a Laura y Alba disfrazadas de sirvientas de la familia Monster.

La prensa explicó que las niñas, que entonces tenían 14 y 16 años respectivamente, eran ‘góticas’; o sea, que pertenecían a un colectivo que estaba de moda antes de que ellas nacieran, en los años 80, relacionado con la música post-punk y el gothic rock, y que vestían con ropa negra suelta y larga, botas militares y maquillaje pálido, con labios oscuros. En realidad, en aquellos años, muchas adolescentes se habían hecho fanáticas de la saga Crepúsculo, de amor romántico entre vampiros, con la que parecían identificarse las hijas de Zapatero y Sonsoles, que les permitieron ir así disfrazadas a la recepción oficial con el presidente de los EEUU.

Al año siguiente, Laura, la mayor, con 17 años, abandonó la Moncloa para irse a vivir con su novio a una especie de comuna en una casa okupa de Sevilla. El dueño del inmueble los denunció; los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se personaron en el inmueble para convencer a los ocupantes de que lo abandonaran, pero no tuvieron que usar la fuerza, ya que alguien convenció a la hija de Zapatero de que se ahorrase ese bochorno y volviera a su palacio Como, al parecer, no valía para estudiar, sus padres le pagaron un módulo de Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales en un centro privado de Madrid. Estos estudios pagados a Laura casaban muy bien con los que estaba haciendo su hermana pequeña, Alba, a la que sus padres le habían pagado uno de los programas privados más caros de España, un doble grado en Comunicación Audiovisual Digital y Artes Escénicas, en una universidad privada de Villaviciosa de Odón.

En 2019, pocos meses después de que Pedro Sánchez ocupase la presidencia del Gobierno, Laura y Alba constituyeron la mercantil What The Fav, en cuyas cuentas su padre figura como autorizado. Una agencia de publicidad y marketing en la que, a pesar de su escasísima formación y experiencia, lograron clientes como la empresa china Huawei y medios de comunicación como Público, El Plural y El Español, según indicaban en su página web. No obstante, los mayores ingresos de What The Fav provienen de ‘maquetar’ informes para las sociedades Inteligencia Prospectiva y Análisis Relevante, empresas instrumentales y sin actividad real, según el auto del juez Calama, que investiga si la agencia de las hijas de Zapatero fue utilizada por este para canalizar fondos hacia el expresidente. Entrevistados por OKDIARIO, los empleados de What The Fav admiten que Laura y Alba Rodríguez Espinosa «no se pasaban por la oficina»… ni falta que les hacía.

Zapatero ha metido a sus propias hijas en un follón que solamente se puede explicar porque pensó que sus amigos chavistas nunca iban a caer, que Obama le protegería eternamente, que Trump jamás volvería a tener poder, que la justicia española no se atrevería a meterse con él o quizá, lo más probable, porque siempre ha tenido menos luces que una patera. Pocos meses antes de abandonar el poder, el expresidente anunció que pensaba dedicarse a ser «supervisor de nubes, acostado en una hamaca y mirando al cielo». En vez de nubes, la justicia investiga si Zapatero se dedicó a supervisar rescates a cambio de un 10 % de comisión, pringando a unas hijas a las que reconvirtió de góticas a vividoras.


Publicado el 26/05/2026 en OKDIARIO

Somos minoría, pero vamos a dejar de serlo


 

Somos minoría los que, circulando en verano por las carreteras que usan los musulmanes europeos en la Operación Paso del Estrecho, por la que cerca de un millón de vehículos magrebíes cruzan la península con destino al norte de África, hemos observado los mismos cambios. El más visible está en la indumentaria de las mujeres, que cada vez van más tapadas, siendo ya muy alto el porcentaje de las que sÓlo dejan ver sus ojos. Y el más significativo quizá sea la inmensa frecuencia con la que ahora los vemos rezando sobre sus alfombras en las áreas de servicio en las que paran a descansar, cuando hace pocos años esto no resultaba tan frecuente. Hay muchos estudios que demuestran la radicalización religiosa de los musulmanes europeos después de los atentados yihadistas del 11-S, así como la implantación en nuestros países del wahabismo, que es la corriente ultraconservadora del mayoritario islam suní. Algo que vemos en nuestras carreteras cada verano y en nuestras calles día a día.

Somos minoría los que hoy estamos preocupados por la radicalización extremista de los cada vez más numerosos musulmanes que conviven con nosotros. Somos pocos quienes deseamos que nuestras fronteras se cierren a la inmigración ilegal para que, quienes quieran venir a España a trabajar, lo hagan de una forma ordenada. Somos una excepción los que no deseamos que aumenten en nuestros barrios aquellos que no quieren ser europeos porque no aceptan nuestros códigos morales y culturales. Sabemos que no somos mayoría quienes deseamos que los inmigrantes ilegales que delincan sean devueltos a sus países de origen e incluso los que pedimos que las normas sanitarias y de protección animal también sean aplicadas en sus fiestas religiosas. Y mientras somos minoría, estamos aceptando las normas impuestas por la mayoría para fomentar una inmigración ilegal desordenada.

Somos una minoría que no va a estar callada, porque la misma ley que nos obliga a aceptar, como estamos aceptando, la desordenada inmigración ilegal de extranjeros radicalizados que no desean integrarse en nuestra sociedad, también nos concede una libertad de expresión mediante la que pretendemos hacer que el resto de la población se dé cuenta de los problemas que ahora solo vemos unos pocos. Y poco a poco estamos consiguiendo que cada vez sea mayor el porcentaje de nuestros vecinos que conocen los datos reales sobre delincuencia que las autoridades, respaldadas por la mayoría, intentan ocultar. Intentamos que todo el mundo sepa que los índices de criminalidad no son los mismos cuando se filtra por el origen del delincuente, pese a lo que dicen las fuentes oficiales. Y aspiramos a dejar de ser minoría antes de que esas radicalizadas segundas y terceras generaciones que no desean integrarse en nuestras sociedades consigan dominar nuestros barrios, como ya controlan algunas zonas del resto de Europa.

Somos minoría los que queremos impedir la matanza de corderos en todos los sitios públicos de nuestras ciudades y no sólo en los polideportivos municipales. Los que, aplicando todas nuestras leyes y protegiendo todos los derechos humanos internacionalmente reconocidos, aspiramos a que dejen de sentirse tan a gusto entre nosotros aquellos que nos aborrecen. Quienes deseamos que toda nuestra libertad religiosa sea aplicada con la imprescindible reciprocidad que es fundamental en las relaciones internacionales. Queremos defender nuestra cultura, nuestra civilización y nuestros valores morales de todos aquellos que no desean integrarse y solo pretenden destruirlas.

Y cuando, por la aplastante evolución de los hechos consumados, dejemos de ser minoría, aspiramos a que los que ahora son mayoría y van a dejar de serlo muy pronto, respeten nuestras decisiones, tal y como nosotros hemos respetado las de ellos. Porque tan democrático es que ahora la mayoría nos obligue a tragar con la desordenada inmigración ilegal que ellos fomentan, como que, cuando la minoría de hoy seamos la mayoría de mañana, ellos acepten que pongamos orden y solo dejemos venir a quienes quieran trabajar, integrándose en nuestra cultura y aceptando nuestros valores. Veremos entonces si los que hoy se hacen pasar por auténticos demócratas lo son en realidad tanto como nosotros, que hoy somos la minoría que va a acabar con la inmigración ilegal.


Publicado el 21/05/2026 en OKDIARIO

Resistir en vez de gobernar


 

Parecía que Pedro Sánchez tenía un superpoder casi mágico que le permitía convertir cada batacazo en un pequeño accidente del camino que le servía para seguir avanzando. Fracasaba en una sesión de investidura, se liaba a cuchilladas en un comité federal, se descalabraba en una comunidad autónoma o se dejaba media piel en unas municipales, y, después, Sánchez salía reforzado una y otra vez, dando la sensación de que el presidente del Gobierno encarnaba efectivamente todo aquello de lo que presumía en ese manual de resistencia que hizo que le escribiera la socialista Irene Lozano a cambio de un notable impulso a su por entonces maltrecha carrera política. Quizá hasta los militantes socialistas llegaron a creer que esa capacidad de resistencia les serviría a ellos para mantenerse aferrados cada uno a su pequeña cuota de poder. Hasta que esa leyenda ha empezado a hacer aguas por todas partes. Los últimos resultados electorales ya no son pequeños tropiezos, sino síntomas claros de una hemorragia, la militancia se va quedando sin sustento y las razones para creer en Sánchez, el superresistente, van desapareciendo.


El problema de Pedro Sánchez ya no es solo que hayan dejado de salirle las cuentas elección tras elección. El próximo día 28 su hermano, el músico vago, se sentará en el banquillo de la Audiencia Provincial de Badajoz, acusado de prevaricación y tráfico de influencias, junto a otros diez cargos de la diputación socialista. La ‘catedrática’ Begoña Gómez tendrá que comparecer después del verano ante un jurado popular que podrá condenarla por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida, que es como los abogados llaman a robar.


Pronto conoceremos la sentencia del ‘caso mascarillas’, que afecta al que fuera su mano derecha durante tantos años, José Luis Ábalos. En breve comenzarán a pasar por los juzgados los testigos que pueden implicar al ministro Ángel Víctor Torres y a la presidenta del Congreso, Francina Armengol. Se siguen conociendo cada vez más evidencias del caso hidrocarburos, que salpica a Reyes Maroto y Teresa Ribera, y del caso Plus Ultra, donde se habla del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras, continúan las investigaciones de la UCO de la Guardia Civil acerca de la implicación del socialista Santos Cerdán en la trama de comisiones y adjudicaciones ilegales de Acciona y Servinabar. El panorama judicial que acecha a Pedro Sánchez y al PSOE es tan amenazante como el electoral.

Está ya tan agotada la estrategia de supervivencia que durante tanto tiempo le funcionó, que resistir ha dejado de ser sinónimo de fortaleza y empieza a oler a desesperación. Perdiendo elección tras elección, sin ser capaz de aprobar unos presupuestos generales en toda la legislatura, sufriendo una derrota tras otra en el Congreso y gobernando por decreto, en realidad el Gobierno ya no gobierna y solo se dedica a apagar fuegos y generar polémicas que distraigan la atención de que Sánchez solo está intentando alargar el tiempo en el que siga teniendo bajo su mando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a los organismos judiciales que investigan a su familia, a su partido y a todo su entorno más cercano, dedicando más energía a sobrevivir un día más que a dar un rumbo mínimamente coherente al país.

Hace mucho tiempo que Pedro Sánchez no puede pisar una calle de la que, previamente, no se haya alejado a los ciudadanos para rodearlo de actores. Cada vez más españoles han dejado de ver al Partido Socialista como una organización en la que se puede confiar y han empezado a imaginar cómo va a ser el día después de que desaparezca el sanchismo. El PSOE debe decidir si quiere sobrevivir a Sánchez, aunque lo mejor para España sería que vuelvan a equivocarse uniendo su destino al de su actual secretario general.

Publicado el 19/05/2026 en OKDIARIO

Montero se vuelve a Madrid el lunes


«Jamás hubiera hecho un modelo de financiación que hubiera beneficiado a Andalucía», afirmó María Jesús Montero en el segundo debate de los candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Y, a continuación, reafirmó: «Que hubiera beneficiado a Andalucía». Posiblemente, este sea solo uno más de los muchos traspiés de la candidata de Pedro Sánchez, que seguramente quiso decir «perjudicado» cuando, por dos veces, repitió «beneficiado». Pero este error ilustra perfectamente el desempeño llevado a cabo por la exministra de Hacienda durante esta campaña electoral, teniendo en cuenta que solo dos meses antes de proclamarse oficialmente candidata y renunciar a su cartera ministerial, había sido la responsable de presentar el nuevo modelo de financiación autonómica exigido por Cataluña, en el que se aplica la «bilateralidad» y el «principio de ordinalidad» exigidos por ERC. Nadie podrá negar que tiene mérito intentar utilizar la financiación singular de Cataluña para pedir el voto en Andalucía.

Montero ya había empezado la campaña a lo grande, autoproclamándose la mujer «más poderosa de la democracia» y poco menos que recordando a los andaluces lo mucho que quedaban en deuda con ella por hacerles el favor de permitirles que la votaran. Marisú del Gran Poder, la rebautizaron algunos cuando afirmó, con la locuacidad que la caracteriza, que «lo realmente importante» era que «decida presentarse a unas elecciones autonómicas», alguien que, como ella, es «una persona que tiene grandes responsabilidades en el Gobierno, en este caso, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, que probablemente ha sido la persona o la mujer, sin duda, con más poder del conjunto de la democracia, que ha tenido responsabilidades que, en definitiva, han supuesto más poder». Que se quiten María Teresa Fernández de la Vega y Soraya Sáenz de Santamaría. M’opongo no necesita abuela que la eleve a la altura de Isabel la Católica.

Seguramente, la metedura de pata más sonada de una candidata que se caracteriza por su verborrea, sus frases extremadamente largas y cargadas de hipérboles, y su sobreactuado acento andaluz haya sido cuando el pasado lunes se refirió a la muerte de los dos guardias civiles en acto de servicio como «accidentes laborales de los que entre todos tenemos que acabar». Aunque luego intentó echarle la culpa al líder comunista de Por Andalucía, Antonio Maíllo, asegurando que ella se refería a su intervención previa y disculpándose con las familias y compañeros de los fallecidos, lo cierto es que las críticas por tan desafortunadas palabras no han dejado de llegarle desde todas las asociaciones de guardias civiles y policías, que califican lo ocurrido «como mínimo, de un homicidio por imprudencia grave, lesiones, atentado, delito contra la salud pública y organización criminal», por lo que llamarlo «accidente laboral» es un insulto para aquellos «agentes que estaban defendiendo el Estado de Derecho».

Tantos y tan grandes han sido los errores cometidos por María Jesús Montero durante la campaña electoral que se hace obligatorio recordar el hecho de que, asombrosamente, se ha empeñado en mantener su acta de diputada en el Congreso, diciendo que «abandonaré mi escaño (en el Congreso) cuando tome posesión de mi escaño en el Parlamento andaluz y sea presidenta de la Junta de Andalucía porque no voy a ser diputada; voy a ser presidenta», dando a entender que, si como pronostican todas las encuestas, los resultados del PSOE se confirman como los peores de la historia, les va a decir a los andaluces: «ahí os quedáis, porque no os merecéis a alguien tan grande como yo». Marisú del Gran Poder no quiere quedarse en Andalucía, así que está haciendo todo lo posible para que el PSOE se descalabre y así poder volverse a Madrid el lunes.


Publicado el 14/05/2026 en OKDIARIO

 

Hantavirus para escalar en la extrema izquierda


 

Tras su paso por Canarias para supervisar el operativo de desembarco del buque MV Hondius afectado por un brote de hantavirus, Pedro Sánchez ha recibido hoy en La Moncloa al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etíope Tedros Adhanom, compareciendo posteriormente en una rueda de prensa de autobombo. Sánchez ha presumido de los «cuatro principios rectores» que, según él, ha aplicado su Gobierno en esta crisis. En primer lugar, «el rigor científico», obviando que los pasajeros fueron desembarcados afirmando que todos ellos estaban sanos, sin hacerles ninguna prueba, y que en pocas horas a cuatro de ellos ya se les ha acreditado que estaban enfermos y, por lo tanto, podían transmitir el virus. En segundo lugar, «la transparencia absoluta en la información», a pesar de que el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, denuncia que el Gobierno se ha negado a facilitarles el informe de la OMS que supuestamente exigía el desembarco del crucero en Tenerife, y les ocultó que el barco traía pasajeros contagiados.

En relación también con esta transparencia absoluta de la que presume Pedro Sánchez, la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha denunciado que el Gobierno de Sánchez ha actuado «desde la imposición» y que no ha sido «respetuoso ni transparente» con Canarias, negándose a responder a lo que se le requería. En tercer lugar, Sánchez ha presumido de «la coordinación institucional», sin explicar concretamente a qué se refería y haciendo que todos recordemos las quejas de las autoridades canarias e incluso las discrepancias existentes dentro del propio Gobierno sanchista, en el que la ministra de Defensa, Margarita Robles, decía que la cuarentena de los enfermos en el Hospital Gómez Ulla, de su competencia, iba a ser completamente voluntaria, al mismo tiempo que la ministra de Sanidad, Mónica García, afirmaba que dicha cuarentena sería absolutamente obligatoria.

Y finalmente, Sánchez ha concretado el cuarto principio rector de su actuación en esta crisis, que ha sido «la cooperación internacional», después de que Cabo Verde y Marruecos demostraran que no existía ninguna obligación legal de traer el barco hasta aquí y de que los especialistas indicaran que se podrían haber evitado muchos contagios si los aviones hubieran ido a recoger a todos los pasajeros allí donde estaba el barco atracado, evitando hacerles pasar cinco días más en ese entorno infeccioso. Cooperación con un organismo como la OMS, que en la pandemia del COVID-19 demostró estar absolutamente sometido a los intereses de la China comunista, de cuyos laboratorios surgió el virus que tantas muertes ha causado. La dependencia de la OMS es tan obvia que el presidente Trump la ha acusado de ser chinacéntrica, razón por la que ha sacado a EEUU de dicha organización.

Y de su director general, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, que hoy ha felicitado a Pedro Sánchez, solo hay que recordar que es un antiguo miembro del Frente de Liberación Popular de Tigray, de ideología marxista-leninista, acusado por sus compatriotas en el exilio de causar cientos de muertos en Etiopía por ocultar tres epidemias de cólera cuando era ministro de Sanidad, para favorecer así a su tiránico y represor Gobierno. El mismo Tedros Adhanom que quiso nombrar embajador de buena voluntad de la OMS al tirano corrupto Robert Mugabe.

En realidad, los únicos principios rectores que ha aplicado Pedro Sánchez a la crisis del hantavirus han sido el fingimiento, el teatrillo, el autobombo y la proyección personal como líder de la extrema izquierda internacional. En su enfrentamiento con Donald Trump, Sánchez se acercó primero a los terroristas de Hamás, más tarde a los de Hezbolá y a los dictadores ayatolás, y finalmente al Gobierno comunista chino, su sucursal, que es la OMS y su marioneta, Tedros Adhanom. Su egoísmo y su interés han estado siempre por delante hasta de la salud de los españoles, igual que hizo con la covid y sus inconstitucionales estados de alarma. El hantavirus ha acercado a Sánchez un poco más al liderazgo de la extrema izquierda internacional.


Publicado el 12/05/2026 en OKDIARIO

Lamentos del hantavirus sanchista


 

Hasta hace unos días, en España prácticamente nadie había oído hablar del ya famoso hantavirus, del que, a la fuerza, nos hemos tenido que hacer todos expertos. Algunos habréis leído ya que el origen de su nombre está en el río Hantan, de Corea del Sur, que fue el área en torno a la cual el Dr. Lee Ho-wang lo identificó por primera vez en el año 1976. Pero, yendo un paso más allá, podemos preguntarnos sobre el origen del nombre de ese río Hantan, relacionado con el virus que ahora nos preocupa, y entonces nos encontramos con que, si bien algunas interpretaciones dicen que su traducción vendría a ser algo así como «gran torrente», por sus rápidos en los que hasta se practica rafting entre cañones basálticos, existe en Corea una tradición popular que asocia el nombre de este río con una palabra coreana que suena igual y significa «lamento, queja o suspiro triste».

Este significado del hantavirus como virus del que nos vamos a lamentar encaja bastante mejor con lo que ninguno de nosotros ha podido evitar empezar a sentir al ver de nuevo a Fernando Simón saliendo en televisión para contarnos que no tenemos nada de lo que preocuparnos, exactamente igual que hizo hace ya más de 6 años, cuando quiso animarnos a manifestarnos por el 8-M, aunque todos sabíamos que estaba a punto de estallar el brote de coronavirus que se llevó por delante a 163.000 españoles. Sólo nos falta ver a Broncano cantando «¡hantavirus, oe, hantavirus, oe!» en La Revuelta, para confirmar que tenemos que salir corriendo a escondernos en una cueva, cargados de papel higiénico, guantes de látex y mascarillas hechas con trapos de cocina, aunque sea.

Porque, si algo hemos aprendido después de tantos años de sanchismo, son dos cosas que ahora nos pueden salvar la vida. La primera es que Pedro Sánchez es un gafe de los que Alfonso Ussía califica como sotanillo, a saber, aquel que causa gravísimas desgracias a los demás sin verse nunca él mismo afectado por su mala suerte. Si el presidente del Gobierno ha sido capaz de traernos una pandemia mortal, la tormenta Filomena, la erupción del volcán de La Palma, las inundaciones de la DANA de Valencia, los incendios forestales, el inasumible precio de la vivienda, un apagón total y el accidente de Adamuz, no podemos tener ni la menor duda de que cualquier virus lamentable que se nos acerque provocará en España una plaga de consecuencias bíblicas. Pero, para compensar, lo segundo que hemos aprendido ya es que ni podemos confiar en nada de lo que Sánchez diga, ni podemos dejar la salud de nuestra familia en manos de la pandilla de chorizos e incompetentes de los que se ha rodeado y a los que, sin preparación ninguna, ha nombrado responsables en todos los ámbitos.

El problema del hantavirus no es su índice de mortandad, su capacidad de contagio o la dificultad para aislarlo. El problema de este virus de los lamentos es que al frente del Gobierno está Pedro Sánchez, que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias se llama Fernando Simón, que de ministra de Sanidad tenemos que soportar a Mónica García y que, en Interior, el que manda en la Policía es Fernando Grande-Marlaska. Y ya sabemos que de ninguno de ellos nos podemos fiar, que todos ellos actuarán por sectarismo ideológico y que su prioridad siempre va a ser cualquier interés egoísta de Pedro Sánchez por delante de nuestra salud y seguridad. Si existe la mínima posibilidad de que algo pueda salir mal con el hantavirus, sin duda Sánchez hará que lo acabemos lamentando.


Publicado el 07/05/2026 en OKDIARIO

Llamando desequilibrados a los yihadistas


 

Este sábado, en la localidad barcelonesa de Esplugas de Llobregat, un marroquí asesinó a una mujer en plena calle, degollándola al grito de «¡Allahu Akbar! (Alá es grande)». Ante la falta de datos oficiales, ya que los Mossos d’Esquadra tienen instrucciones de ocultar toda la información que, para los socialistas que gobiernan Cataluña, pueda generar comentarios racistas o xenófobos, y contribuir así a aumentar las críticas al Gobierno por su masiva regularización de inmigrantes ilegales, en principio se difundió la noticia de que la víctima había sido una niña, pero posteriormente los testigos aclararon que se trataba de una mujer asiática de mediana edad y que el asesino era un marroquí del que hasta hemos visto fotografías portando el enorme cuchillo con el que perpetró su ataque yihadista.

Este asesinato se une a una larga lista de apuñalamientos con cuchillos y machetes ocurridos en Barcelona durante el fin de semana. El apuñalamiento de Esplugas de Llobregat se une a otro asesinato en el centro de la ciudad, cerca del Raval, en el que el asesino parece ser un menor al que su víctima acababa de robar. Además, esa misma madrugada, a la salida de la Feria de Abril de Barcelona, un grupo de más de 20 jóvenes apuñaló con un machete a un menor al que pretendían robar. En Hospitalet de Llobregat hubo otros dos heridos en una pelea masiva. Y en la plaza de Cataluña a plena luz del día, dos hombres se pelearon con navajas, hiriéndose. Al menos cinco peleas con cuchillos en cuatro días, con dos víctimas mortales.

La correlación entre todos estos delitos violentos y la inmigración ilegal es tan evidente como ocurre con las agresiones sexuales. Por ello, la violencia se concentra mucho más allí donde los inmigrantes ilegales son más numerosos, como ocurre en Barcelona. En 2025, los asesinatos en España aumentaron casi un 8 %, manteniendo la tendencia de varios años atrás. En Alicante, por ejemplo, los robos con violencia crecen a un ritmo del 10 % anual. Desde que gobierna Pedro Sánchez, las violaciones han pasado de 2.143 agresiones sexuales con penetración en 2019 a 5.363 casos en 2025, año que se cerró ya con casi 15 violaciones diarias en España. En todos estos delitos violentos, la participación de extranjeros es muy superior al 15 % que representan de la población, llegando a ser del 40 % en los delitos sexuales, el 45 % en robos con violencia y hasta el 58 % en agresiones con armas blancas; siendo ya los extranjeros el 33 % de la población reclusa en España.

Así que, para intentar que la gente trague con el proceso de regularización masiva de personas que han entrado en España delinquiendo, por no tener papeles para hacerlo, las autoridades intentan ocultar la nacionalidad de los delincuentes que, cada día, ocupan las cada vez mayores secciones de sucesos de los medios de comunicación. A los menas se les llama menores sin más, y a los marroquíes, se les llama jóvenes, haciendo que en redes sociales se empiece a hacer el chiste de llamar a todos estos delincuentes extranjeros «jovenlandeses de Jovenlandia», ya que cuando el delincuente es español, las autoridades se encargan de hacer que esta nacionalidad ocupe un lugar destacado en el titular de la noticia.

Volviendo al caso de la asiática degollada en Esplugas de Llobregat, los Mossos d’Esquadra, que se negaron a informar de que el asesino era de origen marroquí y que mató a su víctima, elegida al azar, al grito de «¡Alá es grande!», están diciendo lo mismo que la consejera de Interior de la Generalitat, la socialista Núria Parlon, quien inmediatamente descartó el yihadismo como móvil del crimen, concluyendo, sin ninguna investigación, que seguramente habría sufrido «algún tipo de brote que provocó que actuara de una forma totalmente irracional». Todo para conseguir que algunos les sigan votando, pese a que pretenden sustituir a quienes no les votan por extranjeros, aunque sean delincuentes. Tomando a la gente por tonta, igual que los socialistas acabaron con el paro llamando fijos discontinuos a los parados, ahora van a acabar con el yihadismo llamando a los terroristas, desequilibrados.


Publicado el 05/05/2026 en OKDIARIO