¡Qué vergüenza dan los defensores de etarras!


¡Qué vergüenza! España es un país extraordinario, con una historia, una cultura y sobre todo, unas gentes de las que todos debemos sentirnos muy orgullosos. Pero en todas las casas cuecen habas  y, como dice Sancho Panza: “En la mía, calderadas”. Los españoles de bien sentimos de nuevo vergüenza cuando vimos el sábado la manifestación que cada año reclama el fin de la dispersión de los presos de ETA. Esa marcha de la ignominia va siempre encabezada por lo peor de cada casa, personajes deleznables a los que en cualquier país civilizado se les cerrarían todas las puertas a partir del momento en que dan la cara a favor de unos asesinos sanguinarios. Pero también en esto Spain is different y aquí un acto tan repulsivo como éste no sólo no se traduce en la muerte civil de quien lo perpetra, sino que son capaces de rentabilizarlo y hacer del deshonor una lucrativa forma de vida.
A esos etarras que exigen acercar al País Vasco les llamaron “presos políticos”, cuando entre ellos se encuentra Santiago Arróspide Sarasola (Santi Potros), condenado por ordenar el atentado de Hipercor, que se saldó con 21 muertos y 45 heridos, por el atentado de la plaza de la República Dominicana de Madrid, en el que murieron 12 guardias civiles y por varios asesinatos más. También están en la lista Francisco Mujika Garmendia (Pakito) y Joseba Arregi Erostarbe (Fitipaldi), condenados por el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza, donde asesinaron a 11 personas, entre ellas 5 niñas, e hirieron a 88, la mayoría civiles. Y Henri Parot, a quien se le han acreditado 82 asesinatos por los que ha recibido 26 condenas. Y así hasta completar una lista de 234 nombres a cual más hijo de Satanás a los que hay que ser muy malnacido para llamar “presos políticos”.
Antes de que en 1989 los políticos socialistas Enrique Múgica —entonces ministro de Justicia— y Antoni Asunción —director general de Instituciones Penitenciarias en aquella fecha—, comenzaran a aplicar la política penitenciaria de dispersión de presos de ETA, estos se agrupaban sobre todo en las cárceles de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) y Alcalá-Meco (Madrid), donde la banda dictaba sus normas. ETA gobernaba esas cárceles sometiendo a todo el colectivo de presos e impidiendo que ninguno se acogiera a beneficios penitenciarios. Desde fuera el ‘frente de makos’ —abogados y mediadores— mantenían el control de ETA sobre sus presos. Lo que pudo hacerse gracias a la dispersión fue aplicarles el régimen general: se eliminaron privilegios y se les mezcló con el resto de reclusos haciendo más difícil su control por parte de ETA. Tanto nuestro Tribunal Constitucional como el  Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo han avalado esta dispersión, rechazando las demandas y recursos presentados por etarras.
Mientras ETA siga existiendo es impensable el reagrupamiento en cárceles del País Vasco y Navarra porque la prioridad de nuestra política penitenciaria es la reinserción de los presos, ya que así lo recoge nuestra Constitución. El reagrupamiento ha sido utilizado por ETA para controlar a sus presos luchando así contra dicha reinserción. Una vez que ETA se haya disuelto, los etarras que quieran acogerse al beneficio penitenciario de acercarse al País Vasco deberán, uno a uno, demostrar su arrepentimiento, colaborar con la justicia en el esclarecimiento de los crímenes que aún quedan por resolver y pedir perdón a sus víctimas. Hasta que eso ocurra, los españoles decentes deberíamos hacer que se le cayera la cara de vergüenza a quienes se manifiestan en favor de estos inhumanos asesinos y les llaman “presos políticos”. ¡Qué vergüenza!
Publicado el 17/01/2018 en OKdiario

¿Quién no quiere cobrar como los Mozos de Escuadra?


La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, anunció durante su discurso en la ceremonia de la Pascua Militar, delante de Rajoy, que ha encargado un estudio para avanzar en la equiparación salarial de los militares con la Policía Nacional y la Guardia Civil. Este anuncio tiene lugar después de que el Ministerio del Interior haya acordado equiparar los sueldos de Policía y Guardia Civil con otros cuerpos de seguridad autonómicos, como los Mozos de Escuadra. Y es que igual que nadie comprende que un agente de policía, que pone en riesgo su vida luchando contra la delincuencia por todos nosotros, cobre 600 € al mes menos que un Mozo de Escuadra; tampoco nadie puede entender que un sargento del Ejército, que lucha contra el terrorismo en Afganistán, cobre menos que otro de la Guardia Civil, que lo hace aquí. Todo muy lógico y razonable.

Lo que quizá ya no sea tan lógico es que nadie se haya parado a pensar si los sueldos de los Mozos de Escuadra son la mejor referencia para calcular una retribución adecuada. Me explico. En España existen 88.000 miembros de la Guardia Civil, 64.000 efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y unos 140.000 miembros de las Fuerzas Armadas. En total estamos hablando de subirle el sueldo a casi 300.000 empleados públicos para igualarlo con el de 17.000 Mozos de Escuadra. Si la diferencia en todas las escalas fuera de 600 euros mensuales estaríamos hablando de unos 2.500 millones de euros anuales. Para ver si es mucho o poco podemos hacer algunas comparaciones: por ejemplo, el presupuesto para “becas” en 2017 fue de 1.523 millones € de los 2.525 del total de “Educación”; y para “Atención a la dependencia” destinamos 1.354 millones € de los 2.408 del total gastado en “Servicios Sociales y Promoción Social”. Es muchísimo.

Y nadie está poniendo en duda que la equiparación es justa, lo que me pregunto es por qué nadie ha estudiado si las retribuciones de los Mozos de Escuadra lo son o se deberían bajar antes de equiparar. Según el cuadro de retribuciones oficial publicado por la Generalitat, el sueldo más bajo de un 'mosso' varía entre los 34.021 y los 38.359 euros anuales. Ese es el mínimo, a partir de ahí un sargento puede cobrar 49.294 euros al año, un inspector 58.306 y un comisario 79.216. Para hacernos una idea, en España el salario medio a jornada completa se situó en 2016 en 25.280 euros anuales brutos, aunque el 70% de los asalariados ganó menos de esa cifra. Además, después de subirles tanto el sueldo a todos ellos ¿qué dirán los bomberos, los enfermeros y los maestros?, ¿acaso su función es menos necesaria? Os recuerdo que en España mantenemos a 2,5 millones de empleados públicos, a cual más vital para todos.


De lo que no hay ninguna duda es de dónde van a salir esos 2.500 millones. Las respuestas populistas y facilonas siempre son las mismas: que se bajen el sueldo los políticos, que se quiten asesores innecesarios o que se luche contra el fraude de las grandes empresas. Demagogia barata que hace parecer a quien lo dice el paladín de la justicia social. Dejando aparte que en España no existe tanto fraude como quieren hacer creer los politizados sindicatos de Hacienda, ni tantos políticos como dicen los populistas de todos los extremos; la realidad es que tú y yo sabemos que el gasto público siempre sale del bolsillo de los contribuyentes y que esas subidas salariales se pagan de los impuestos que bajan nuestros sueldos, ¿también es justo que nos bajen el sueldo a nosotros?

Publicado el 10/01/2018 en OKdiario

Si el PSOE juega a Podemos, gana Podemos y pierde España


“A las mujeres las matamos los hombres por haber nacido mujeres”. La frase la podía haber dicho perfectamente Pablo Iglesias y a nadie le habría extrañado. El macho alfa que “azotaría hasta que sangrase” a Mariló Montero porque es “un marxista algo perverso convertido en un psicópata” según sus propias palabras. El que coloca a sus novias a su lado en el Congreso o las envía al gallinero cuando las renueva. El Pablo Iglesias que, a pesar de su machismo infinito, se ha convertido en portavoz del marxismo feminismo, podría ser perfectamente el autor de tan desafortunada frase. Pero ya todos sabéis que no es de él, sino del presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, que la incluyó dentro de su mensaje de Fin de Año y la destacó incluyéndola en un tuit.

Y es que Fernández Vara, se ha convertido en el más podemita de todos los pedristas en un giro copernicano sólo superado por el de Jorge Verstrynge, cuando pasó de neonazi a podemita. Vara también ha evolucionado mucho desde que en 1978, sólo tres años después de morir Franco, se afilió a la Alianza Popular de Fraga. Hasta que su vecino y amigo Rodríguez Ibarra lo afilió al PSOE y lo colocó en distintos cargos institucionales, para finalmente nombrarlo su heredero. El mismo PSOE que junto a Podemos ha tumbado en el Congreso la prisión permanente revisable. En menos de dos semanas Vara pasó de hacer campaña a favor de Susana Díaz y sugerir que el PSOE debía abstenerse para favorecer la investidura de Rajoy, a convertirse en abanderado de la izquierda radical. Hasta ha consensuado con Podemos sus presupuestos para 2018, mientras que los de los dos años anteriores los aprobó con la abstención del PP y Ciudadanos.

Podéis buscar en todos sus discursos anteriores que ya os aseguro yo que no encontraréis una frase similar. Fernández Vara no es una “feminazi” convencida, ni siquiera uno de esos “aliados” que es como las más radicales insultan a los hombres que las apoyan. Tan sólo pretende merecerse el cariñito de su nuevo jefe, Pedro Sánchez, que es lo que ha hecho toda su vida. Él no tiene ideología, tiene intereses personales. Pero la frase, demagógica y malintencionada, necesita ser contestada ya que, de no hacerlo asumimos una mentira con fatales consecuencias, porque seguiremos sin hacer nada útil para frenar la violencia contra las mujeres y se estará fomentando la androfobia.


Ni mi abuelo, ni mi padre, ni mi hermano, ni mi marido son asesinos. En España hay casi 23 millones de hombres y sólo 60 de ellos asesinan a sus parejas o exparejas cada año. Ni siquiera parece creíble que Guillermo Fernández Vara piense hacerlo algún día, no me consta que su esposa lo haya denunciado ni siquiera que la fiscalía lo esté investigando. La verdad es que no se estudian científicamente las motivaciones que existen detrás de estos crímenes, porque al marxismo feminismo le interesa más que se destinen muchos millones de euros a sus asociaciones contra el machismo, pese a que los años pasan, los millones aumentan y el número de víctimas no se reduce. Quien se le ocurra pedir que se estudien las características psicosociales y sociodemográficas de los agresores será inmediatamente tachado de machista sin necesidad de argumentar nada. Porque para el marxismo feminismo la explicación sólo debe ser el machismo, del que ellas viven. Como dice Nicolás Redondo Terreros “si el PSOE juega a ser Podemos, gana Podemos”, y pierde España, apuntillo yo. Pero eso a Vara y a Pedro Sánchez no les importa, mientras ganen ellos.

Publicado el 03/01/2018 en OKdiario