No hay viviendas por culpa de Sánchez y Rufián



 Gabriel Rufián resume perfectamente cuál es la idea que los críos que acampan en la Puerta del Sol de Madrid tienen acerca del problema de la vivienda en España: «Si con el desahucio salvaje de una señora de 87 años en directo y con miles de personas indignadas y decepcionadas en la calle no eres capaz de legislar para tocarle la cara de una vez a los fondos buitres y a los grandes acumuladores de vivienda de este país, simplemente es que no mereces gobernar», escribió en un tuit esta mañana.

Si la culpa fuera exclusivamente de los fondos buitres y los grandes tenedores, el problema sería pequeño y la solución bien sencilla. Nada más lejos de la realidad.

Llaman «fondos buitres» a los fondos de inversión que compran activos baratos y en apuros (carteras hipotecarias de bancos rotos, paquetes de Sareb, promociones a medias) para sacar rentabilidad: ejecutar, subir rentas y revender.

Son propietarios de menos del 0,5% de las viviendas de España, que suponen menos del 1% de las de alquiler. Por su parte, como «grandes acumuladores de vivienda», Rufián se refiere a los «grandes tenedores», que son aquellos sometidos a restricciones legales por poseer más de 10 viviendas y que se estima que son propietarios de menos del 3% del total de viviendas, que representan menos del 5% de las de alquiler. El Banco de España da el dato de que el 92% de los pisos en alquiler en España pertenecen a pequeños propietarios.

Lo que expresa Rufián es una idea que cala bien en una sociedad absolutamente infantilizada que disfruta encontrando grandes villanos a los que culpar de sus problemas, siempre mirando bien lejos de los políticos autodenominados «progresistas», que son los únicos culpables de todo este follón.

La descripción de cuál es el problema actual de la vivienda en España es muy sencilla y no admite debate, pues los datos son claros. El Banco de España dice que, en 2025, se construyeron unas 90.000 viviendas, mientras se crearon unos 200.000 nuevos hogares.

Después de la crisis de 2008, la demanda de vivienda, tanto en compra como en alquiler, ha crecido muchísimo más que la oferta; los precios se han disparado, hay muchísimas menos casas de las que se necesitan y las que hay están a un precio inasumible para una amplísima capa de la población.

Echarle la culpa de esto a unos fondos buitre que no poseen ni el 0,5% de las casas o a unos grandes tenedores con menos del 3% de ellas es, sencillamente, ridículo. En España, grandes tenedores son el Gran Wyoming y cuatro socialistas más. Poca cosa para tan enorme crisis.

Una vez descrito el problema, hay que hablar de las causas y aquí, entre los expertos, hay unanimidad. La demanda, tanto de compra como de alquiler, ha crecido casi exclusivamente por la avalancha de inmigrantes que han llegado a España, sobre todo desde que gobierna Pedro Sánchez.

Y la oferta no ha crecido a ese mismo ritmo por la conjunción de múltiples motivos, entre los que los más importantes son que no hay suelo disponible allí donde se necesita; que los permisos y licencias para construir pueden llegar a demorarse años; que, a pesar de los altísimos precios, la rentabilidad del sector de la construcción es mucho más baja que en los países vecinos y está entre las menores de todas las actividades de la economía española; que más de un 25% del precio final de una vivienda son impuestos, tasas y licencias que se llevan las administraciones públicas; a lo que además se une la dificultad de encontrar profesionales para trabajar en el sector de la construcción y que la normativa que protege a los inquilinos vulnerables lo hace a costa de sus caseros; además de la parálisis en la construcción de esas viviendas públicas que Pedro Sánchez promete cada año, mientras la OCDE sitúa a España por debajo del 2% del parque total, enormemente lejos del 8% de media de la Unión Europea.

Y la forma de resolverlo es clara: hay que volver a liberalizar el suelo, como hizo Aznar en 1998 y deshizo Zapatero en 2007; hay que simplificar los procedimientos administrativos para acortar los plazos de las licencias; bajar impuestos que suben los precios; incentivar la formación profesional y cargar la política social de protección a los más desfavorecidos sobre las administraciones públicas y no sobre caseros y ahorradores.

Además, las administraciones deben construir con urgencia esas miles de viviendas públicas para alquiler social que estructuralmente hacen falta, pero esta vez, a diferencia de lo que se hizo con las VPO, se debe mantener ese stock público en manos del Estado para encargarse de ayudar a quienes de verdad lo necesiten.

El problema de la vivienda en España sólo se podrá solucionar cuando nos quitemos de encima el socialismo sanchista y a todos los gabrieles rufianes que lo sostienen.


Publicado el 29/09/2026 en OKDIARIO

Las Maricarmen son parte del problema


 

Maricarmen Abascal no es víctima de nada, sino parte del problema. La señora de 87 años que fue desahuciada a la fuerza de la vivienda que ocupaba de forma ilegal, porque a ella no le daba la gana de irse a pesar de haber perdido todos los procedimientos judiciales que interpuso para intentar seguir allí, es uno de los mejores ejemplos con los que podemos explicar las causas del enorme problema que existe con la vivienda en España.

La casa en la que vivía Maricarmen fue adquirida por una pyme en el año 2020, después de que el anterior propietario, que había adquirido el edificio entero en 2018, le ofreciera a Maricarmen el obligatorio derecho de tanteo por unos 240.000 euros, que es mucho menos de la mitad del valor de mercado de una vivienda de 90 m² en la madrileña calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro. Pero Maricarmen decidió no ejercer su derecho a quedarse con la casa, sabiendo que iban a transcurrir muchísimos años antes de que el nuevo propietario fuera capaz de hacer cumplir la ley para desalojarla a ella, que es precisamente el motivo por el que el precio era tan bajo.

Los hechos son conocidos. El padre de Maricarmen firmó el contrato de arrendamiento en 1956, cuando estaba vigente una normativa franquista que, de no haber sido derogada, habría impedido que ella fuera desahuciada. Al fallecer su padre, la madre de Maricarmen se subrogó en sus derechos y, al morir esta, en el año 2005, se subrogó ella.

Pero en ese año 2005 en España ya había gobernado el PSOE durante 15 años y le había dado tiempo a legislar; primero el RDL 2/1985, más conocido como decreto Boyer, que puso fin a los contratos de arrendamiento indefinidos o ‘de renta antigua’, como el firmado por el padre de Maricarmen, pero dejó en vigor los que ya existían; y posteriormente la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 1994, cuya disposición transitoria 2.ª recortó las subrogaciones de los contratos anteriores al decreto Boyer, de forma que la segunda, cuando se corresponde a un hijo después del cónyuge, que habrá sido la primera, tan solo va a durar dos años. Con la ley franquista nadie habría podido adecuar a precios de mercado la renta de Maricarmen, pero gracias a las reformas socialistas ya sí era posible.

Maricarmen ha tenido un buen sueldo toda su vida. Trabajó como secretaria del consejo de administración de una multinacional farmacéutica americana hasta que decidió prejubilarse cuando aún no había cumplido los 60, sabiendo que le quedaría una muy buena pensión de casi 1.500 euros al mes. Sin hijos y pagando una pequeñísima renta de alquiler, no necesitó trabajar más. Pero cuando en 2005 murió su madre y Maricarmen se subrogó en el contrato, ya sabía que, conforme a la socialista LAU de 1994, su segunda subrogación tenía una duración máxima de dos años.

En 2007, por tanto, había terminado jurídicamente su derecho a continuar como arrendataria. Sin embargo, los propietarios de entonces siguieron cobrándole la renta antigua y no reclamaron la vivienda durante más de una década, aceptando de hecho que continuara allí por cuatro perras. No fue hasta 2018, fecha en que se vendió el edificio entero a Renta Corporación, y posteriormente, en 2020, cuando el inmueble pasó a Urbagestión, cuando los nuevos propietarios decidieron hacer valer judicialmente la extinción de aquella segunda subrogación.

Setenta años después de la firma del contrato, tras dos subrogaciones, Maricarmen quería seguir viviendo en esa casa pagando una renta de la época franquista actualizada con el IPC. Por culpa de todas las Maricarmen que hay en España y de las leyes que las amparan, esa vivienda que ella ocupaba no podía comprarla nada más que una empresa del tipo de la pyme madrileña subvencionada por el Gobierno de Pedro Sánchez que se hizo con su propiedad en 2020.

Urbagestión Desarrollo e Inversión SL se llama esa empresa, calificada por la extrema izquierda como fondo buitre, que recibió en 2023 una subvención del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública que dirige Óscar López. Ninguna familia puede comprar una vivienda que está ocupada por alguien que, como Maricarmen, se resiste a cumplir las leyes y se atrinchera en ella durante años.

Lo que no han impedido ni socialistas ni populares cuando han gobernado, es que el procedimiento administrativo y judicial ampare a todas las Maricarmen de España y les permita mantenerse durante tantísimos años ocupando una vivienda que no es suya.

Si un okupa sabe que va a poder disfrutar años de una vivienda sin pagarla, está siendo incentivado a hacerlo. Los dueños de viviendas tienen miedo a arrendarlas en estas condiciones y, cuando lo hacen, quieren cobrar la prima de riesgo que asumen. Los precios de los alquileres suben y las viviendas escasean, entre otras cosas, por culpa de las Maricarmen de España y la extrema izquierda que las incentiva.


Publicado el 24/09/2026 en OKDIARIO

Por ser la mujer de Pedro Sánchez


 El juez Peinado ha firmado este lunes el auto de apertura de juicio oral contra Begoña Gómez y su asesora Cristina Álvarez. Ya se puede jubilar tranquilo, habiendo dejado bien resuelto su trabajo, ya que el próximo domingo, 27 de septiembre, cumple 72 años, la edad máxima para seguir en activo. La hija de Sabiniano, el de las saunas y los clubes de alterne, tendrá que responder ante un jurado popular por los delitos de tráfico de influencias y malversación; mientras que su asesora lo hará como cooperadora necesaria en parte del delito de malversación presuntamente cometido por Begoña.

Tal y como explica el juez Peinado en su auto, Begoña Gómez habría cometido ambos delitos prevaliéndose de su condición de esposa de Pedro Sánchez, en la medida en que esta relación de parentesco con el secretario general del PSOE, primero, y presidente del Gobierno de España, más tarde, le habría permitido influir y malversar de un modo que estaría totalmente fuera del alcance de cualquiera que no estuviera casada con Sánchez.

Careciendo de estudios universitarios y con una escasísima y muy poco prestigiosa carrera profesional llevando la contabilidad de los clubes de su padre y como formadora de comerciales de telemarketing, a Begoña Gómez en la vida le habrían dejado dirigir una cátedra universitaria, ni habría conseguido que grandes empresas como Indra, Telefónica y Google pusieran una pasta para el bodrio de software que a ella se le antojó. Todo eso lo consiguió únicamente por ser la mujer de Pedro Sánchez.

Como fundamento de derecho, el juez señala la sentencia que condenó a Iñaki Urdangarín, quien «se prevalió, entre otras circunstancias, de la relación de parentesco que por vínculo matrimonial había adquirido con la hija del monarca».

Recordemos que el entonces marido de la infanta Cristina fue condenado a más de cinco años de prisión por malversación, fraude, prevaricación, delitos fiscales y tráfico de influencias. Influencias que Urdangarín conseguía por haberse casado con una hija del rey, del mismo modo que Begoña, la nueva Urdangarina, habría influido por ser la mujer de Pedro Sánchez.

Solamente la mujer de Pedro Sánchez puede lograr que, sin ningún proceso selectivo y solo porque era su amiga, Moncloa contratase a Cristina Álvarez por 50.000 euros al año, para luego convertirla en la secretaria de su actividad privada.

Dice el juez en su auto que Begoña «solicitó, aceptó y aprovechó de forma estable la dedicación de una empleada retribuida por Presidencia a tareas ajenas al cometido institucional del puesto: interlocución con universidades, patrocinadores y partners; seguimiento de la cátedra; gestiones sobre el software; asistencia a reuniones técnicas…», algo que solo pudo hacer por ser la mujer de Pedro Sánchez.

Creyendo que así la defienden y con la manifiesta intención de insultar al juez Peinado, nada más conocerse el auto, el PSOE publicó un tuit que dice: «Begoña Gómez es inocente y, desde hace dos años, está en el centro de una persecución judicial y política por ser la mujer del presidente Pedro Sánchez.»

La Fiscalía en España es una institución totalmente desprestigiada desde el momento en que Pedro Sánchez presumió de que depende de él y lo demostró nombrando como Fiscal General del Estado a marionetas sumisas a sus órdenes, uno de ellos ya condenado e inhabilitado. Esa Fiscalía de Pedro Sánchez decidió en este caso incumplir sus funciones, pedir el sobreseimiento y no formular acusación.

Esa función acusadora que debería estar ejerciendo la Fiscalía la está asumiendo, sin saberlo ni pretenderlo, todo el equipo de opinión sincronizada que, sin pensar mucho, sigue las consignas que les marcan desde el PSOE.

De lo que se acusa a la hija de Sabiniano, el de las saunas y los clubes de alterne, es precisamente de haberse aprovechado de ser la mujer de Pedro Sánchez. Repitiendo como loros que se está persiguiendo a Begoña Gómez «por ser la mujer del presidente Pedro Sánchez»; en realidad están reforzando los argumentos del juez Peinado.


Publicado el 22/09/2026 en OKDIARIO

Sánchez intenta un nuevo pucherazo del PSOE


En el siglo XVII, el filósofo y matemático francés René Descartes ya nos advirtió de que «es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez». Los árabes tienen un proverbio que incide en esta idea cartesiana, diciendo que «la primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía». Sería infinita una lista con las mayores trolas que nos han intentado colar Pedro Sánchez y sus ministros, con Fernando Grande-Marlaska y Óscar Puente a la cabeza del pelotón de los embusteros.

Ahora nos enfrentamos a una nueva mentira cuando todos ellos nos quieren hacer creer que no tenemos que preocuparnos por el voto CERA de los españoles residentes en el extranjero porque, aunque sea verdad que ellos están intentando regalar este derecho al voto a millones de nuevos votantes, el porcentaje de participación es tan bajo que no es posible que su influencia sea relevante. Es una nueva mentira.

Para justificarse, nos dan los datos de participación desde el extranjero de las últimas elecciones generales, en las que es cierto que, desde que en el año 2011 se introdujo el voto rogado, con el que se obligó a que el elector inscrito en el CERA tuviera que solicitar expresamente la documentación, la participación desde el extranjero se redujo a un rango entre el 4% y el 7%. En septiembre de 2022 se reformó la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) eliminando ese voto rogado, pero, a pesar de ello, la participación desde el extranjero en las elecciones de julio de 2023 subió solo hasta el 10,04%, que sigue siendo una cifra baja.

Pero hay que tener en cuenta que, con ese sistema de voto rogado, se habían realizado un total de 5 elecciones generales entre 2011 y 2023, plazo en el que los residentes en el extranjero se habían acostumbrado a no votar. Desde que en septiembre de 2022 se eliminó el voto rogado hasta que se celebraron las elecciones de julio de 2023, apenas habían pasado 10 meses, plazo claramente insuficiente para revertir esa situación.

Habrá por tanto que fijarse en los porcentajes de participación desde el extranjero en las elecciones anteriores a la introducción del voto rogado. En 2008 votaron el 31,7%; en 2004 el 27,4%; en 2000, el 23% y en 1996, el 34,5%; lo que nos da una media de participación desde el extranjero antes del voto rogado de casi el 30%. Pero en las elecciones de 1996 había sólo 526.065 inscritos en el CERA, cifra que ha subido hoy hasta más de 2,7 millones, a los que hay que sumar otro millón largo de expedientes en tramitación, con lo que, si estos casi 4 millones de votantes desde el extranjero vuelven a tener el porcentaje de participación del 30% que tenían antes del voto rogado, que ya han eliminado, aparecerán 1,2 millones de papeletas que, evidentemente, tendrán una gran influencia en el resultado.

Hoy OKDIARIO nos desvela que un organismo dependiente del Gobierno de Pedro Sánchez preparó en 2025 un  informe que recomienda que los nietos de exiliados «puedan votar telemáticamente» en las próximas generales. Se trata del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), organismo dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de Elma Saiz, que nos cuenta que «el objetivo de este informe es analizar los problemas detectados y proponer mejoras que contribuyan a subsanar los actuales problemas y a mejorar la participación».

O sea, que el mismo Gobierno que nos está diciendo que no debemos preocuparnos porque el porcentaje de participación desde el extranjero es muy bajo, está trabajando para que esa participación vuelva a ser de nuevo del 30%, como era antes.

El PSOE ya hizo trampas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que fueron ganadas de forma aplastante por los partidos monárquicos, pero los socialistas se echaron a la calle de forma violenta en las grandes ciudades para pervertir ese resultado electoral y proclamar la II República. Los socialistas volvieron a hacer trampas en las elecciones del 16 de febrero de 1936, en las que dieron un nuevo pucherazo para que venciera el Frente Popular, alterando las actas y llegando hasta a quemar aquellas en las que no ganaban.

Por no hablar de las elecciones que se celebraron tres días después de los atentados del 11-M de 2004. Y nadie olvidará la imagen de los sanchistas metiendo votos en una urna escondida detrás de una cortina, tratando de falsificar el resultado del Comité Federal del PSOE, que finalmente lo descubrió y le obligó a dimitir.

El PSOE ya ha hecho antes trampas en las elecciones que iba a perder. Pedro Sánchez ya ha intentado antes hacer trampas en unas elecciones. La mentira es utilizada comúnmente por Sánchez y sus ministros sin el menor recato. Estamos más que advertidos. Si le dejamos, el PSOE de Pedro Sánchez volverá a hacer trampas en las elecciones porque esa es su naturaleza.


Publicado el 17/09/2026 en OKDIARIO

 

Enredando en Ceuta como cortina de humo


«Antes de entrar en esta crisis, antes del 30 y el 31 de julio, teníamos 500 plazas activadas en Ceuta para atender a los migrantes. Vamos a terminar esta semana con más de 6.000. Y nuestro objetivo es… eeeh… llegar incluso… eeeh… a rozar los los… las 10.000 plazas… aaah… plazas activadas». Por mucho que haya practicado, algunas veces a Pedro Sánchez se le nota cuando miente. Se pone nervioso, se atasca, duda, trastabilla al hablar, enseña las manos abiertas como para demostrar que no esconde nada y pone cara de niño bueno que nunca ha roto un plato. Le pasa con frecuencia cuando responde sin papeles en las sesiones de control del Congreso, y le volvió a pasar en la entrevista masaje con final feliz que le hizo este lunes Wyoming en El Intermedio.

Mentir es decir lo contrario de lo que se sabe o se cree con la intención de engañar, así que lo mismo puede que no tenga ninguna intención de llegar a esas 10.000 plazas, que lo que le ponga nervioso sea reconocer que van a hacer falta tantas, o, lo que yo me temo, que en realidad él ya sepa que van a ser muchas más de 10.000 las plazas que se van a necesitar en Ceuta tanto para dar cobijo a los invasores que ya están en la ciudad autónoma, como a los que él sabe que van a llegar en los próximos días. Han pasado casi 50 días desde que se produjo la invasión y el Gobierno aún no sabe, o no quiere decir, el número de invasores que entraron entre el 30 y el 31 de julio, ni cuántos de ellos continúan hoy deambulando por la ciudad, mientras que OKDIARIO ya demostró que eran más de 20.000.

Sean los que sean, se van a quedar allí. 22 de los 26 socios de España en la Unión Europea le dijeron claramente a Pedro Sánchez que no van a consentir que se los traiga a la Península para que, una vez aquí, puedan desplazarse libremente por todo el espacio Schengen. Lo hicieron en una carta dirigida al presidente del Consejo Europeo, António Costa; a la de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y al primer ministro irlandés, que ostenta actualmente la presidencia de la UE. Y Marruecos se ríe de Pedro Sánchez, exigiendo públicamente el retorno de todos los menores, al mismo tiempo que, en realidad, no acepta que les sea devuelto ni uno solo, ni menores ni mayores.

Así que Pedro Sánchez no puede traérselos a la Península; no le dejan devolverlos a Marruecos en aplicación del acuerdo bilateral vigente; no se atreve a declarar en Ceuta el estado de excepción o de sitio, que permitirían que sean «expulsados de España» los extranjeros «que actuaren en connivencia con los perturbadores del orden público»; ni tampoco desea llegar a un acuerdo con un tercer país africano que acoja a los invasores. La única opción viable que le queda al presidente del Gobierno es mantenerlos en Ceuta hasta que ellos logren cruzar el Estrecho por sus propios medios o decidan voluntariamente volverse a Marruecos, si llegan a convencerse de que, haciéndole la vida imposible a los ceutíes, no van a lograr doblar el brazo a la Unión Europea para que consienta que Sánchez se los traiga.

Y para mantenerlos en Ceuta, lo único que tiene que hacer Sánchez es seguir enredando, como hasta ahora. Fingir que se está actuando, mientras sigue sin hacer nada. Sólo seis agentes de Extranjería se ocupan de entrevistar uno por uno a los inmigrantes, tal y como ordena la ley, a razón de 20 entrevistas diarias, en una nave improvisada y con media docena de ordenadores, a un ritmo al que tardarían dos años en tramitar todas las expulsiones.

Los sindicatos policiales denuncian que Marlaska «no está poniendo medios para agilizar estas tareas, ni materiales ni humanos». En la relajante entrevista que Pedro Sánchez concedió la semana pasada a sus amigos Jesús Cintora y Esther Palomera, aseguró que «los ceutíes tienen que prepararse para la realidad estructural» de vivir en una ciudad invadida. Una realidad estructural que, de momento, reclama las 10.000 nuevas plazas de acogida que anunció Sánchez en una ciudad de 80.000 habitantes, con una densidad de población antes de la invasión de más de 4.000 habitantes por kilómetro cuadrado, que multiplica por 43 la media de densidad de todas las provincias españolas, que es de 97,1 hab./km². Pedro Sánchez piensa seguir enredando y mintiendo respecto a Ceuta porque, en el fondo, le viene bien que dejemos de hablar de la corrupción de su familia y su partido.


Publicado el 15/09/2026 en OKDIARIO

 

La inseguridad subjetiva como venganza


No es lo mismo un sentimiento que una sensación. La sensación es lo que se percibe de forma inmediata en el cuerpo, mediante los órganos sensoriales, mientras que un sentimiento es una emoción que es interpretada por la mente. La sensación es física y el sentimiento es emocional. Excepto para Marlaska. Para el ministro sanchista del Interior son lo mismo los sentimientos que las sensaciones de los ceutíes, por eso este martes, después de visitar la frontera de Ceuta y el campamento para invasores que su Gobierno está construyendo en El Tarajal, desde la Delegación del Gobierno y delante de las cámaras, dijo que él entendía perfectamente «ese sentimiento de inseguridad subjetiva» de los ceutíes y enseguida repitió que su «preocupación máxima» era «revertir esa sensación de inseguridad subjetiva».

Sensación física y sentimiento emocional de «inseguridad subjetiva» que unos minutos después se ocupó de demostrar que él comparte con los ceutíes, pues para salir de la Delegación del Gobierno lo hizo escondido dentro de un furgón de las Unidades de Intervención Policial (UIP), conocidas popularmente como antidisturbios, lo que calmó sus emociones y aplacó su sensación subjetiva de estar en peligro, al verse rodeado de un equipo de nuestros fuertes, valientes y armados «Hombres de Harrelson». Pero que el ministro comparta sentimientos y sensaciones con los ceutíes no los convierte en reales, sino en ministeriales. Para Marlaska, la inseguridad en Ceuta sigue siendo subjetiva, algo que cada persona puede percibir de forma diferente, puesto que no es real. Para eso él tiene sus estadísticas y sus «ratios de criminalidad objetiva» que lo demuestran. Así lo aseguró en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados del miércoles, donde afirmó que él lo comparte, algo que aprovechó para definir de nuevo como un «sentimiento subjetivo».

Los ceutíes se asoman por la ventana de su casa y observan cómo las manadas de invasores están violando a una niña, pero eso es una observación subjetiva. De hecho, la misma Fiscalía General del Estado ha informado de que, desde el 30 de julio hasta el 31 de agosto, se han denunciado en Ceuta 23 agresiones sexuales, 9 de ellas contra menores y 5 violaciones consumadas con penetración, a las que, sin duda, habrá que sumar muchas más que no habrán sido denunciadas, dada la situación de precariedad de las niñas violadas. Pero lo que los ceutíes ven con sus ojos y lo que la Fiscalía detalla en sus informes deben ser violaciones subjetivas, porque Marlaska dice que él tiene una estadística que demuestra lo contrario.

También se han producido enfrentamientos violentos, pero subjetivos, contra las fuerzas de seguridad y el ejército. Nuestros soldados, policías y guardias civiles han sufrido emboscadas, han sido apedreados y hasta les han lanzado cócteles molotov que, a pesar de ser muy subjetivos, han ardido como si fueran reales. Peleas, reyertas, riñas nocturnas, robos con violencia y apuñalamientos están a la orden del día. Los juzgados de Ceuta pasaron de recibir unas 20 denuncias diarias a unas 200 y las llamadas al 091 de la Policía también se han disparado. Denuncias subjetivas hasta que haya condena firme y Marlaska las sume a sus estadísticas, por supuesto. Es evidente que los botes de espray de pimienta como arma de autodefensa se han agotado en las armerías de Ceuta a causa de los sentimientos y las sensaciones de inseguridad subjetiva, concretamente de quienes no se atreven a salir de casa si no van armados.

Las palabras del ministro sanchista del Interior no fueron un lapsus. Las llevaba escritas, las repitió dos veces en Ceuta y otra más al día siguiente en el Congreso. Marlaska quiso insultar intencionadamente a los ceutíes diciéndoles que odian a los invasores, no porque les hayan amargado la vida de forma evidente, sino porque son unos paranoicos que viven alejados de la realidad, además de xenófobos, racistas y muy fachas, ya que un 35% de ellos votaron al PP y un 21% a VOX en las pasadas elecciones a la Asamblea de Ceuta de 2023. Y, además, no se callan, cada vez que les ponen un micrófono delante aprovechan para denunciar la inacción del Gobierno que dirige el jefe de Marlaska, Pedro Sánchez, alias el Saunas. Que se vayan preparando, que ya les ha amenazado Pedro Sánchez con que Ceuta tiene que asumir «una realidad estructural» que les hará convivir, al menos mientras él gobierne, con miles de invasores. Como los ceutíes no votan al partido saunista de Marlaska, se van a pudrir con sus sentimientos y sus emociones de inseguridad subjetiva.


Publicado el 10/09/2026 en OKDIARIO

 

La vuelta al cole armados en una ciudad invadida


 

Lo típico: el uniforme, los libros, una mochila nueva, libretas, lápices, un estuche, la agenda… y el espray de pimienta. Para esto último, los padres de Ceuta deberán haber sido muy previsores dado que, en las armerías de la ciudad autónoma, esa arma de autodefensa está agotada desde hace semanas y se vende con listas de espera, así que habrán tenido que comprar por internet un modelo homologado en un establecimiento autorizado. Ellos ya saben perfectamente que las leyes españolas prohíben que los menores de edad lo compren y lo porten y que se exponen a sanciones que van desde los 601 euros hasta los 30.000, según la graduación que decida la Delegación del Gobierno sanchista. Es posible que algunos se arriesguen a tener que pagar la multa si es la única forma de evitar que su hija o su hijo sea víctima de una violación, pero la inmensa mayoría han adquirido este nuevo material escolar para portarlo ellos mientras escoltan a sus hijos a la entrada y a la salida de sus colegios.

Los barrios de Ceuta se han convertido en algo parecido al Lejano Oeste, así que no se puede andar por ellos desarmado. Mucho menos se puede dejar que los niños vayan y vengan solos de sus colegios ni de sus actividades extraescolares. El Gobierno dice que ha puesto a un vigilante de seguridad en cada centro escolar, independientemente de su tamaño, y que las calles estarán aseguradas por un ejército al que obligan a patrullar desarmado. Pero los ceutíes saben que sus 12.870 niños escolarizados en los distintos niveles del sistema educativo no pueden ir solos por unas calles que han sido ocupadas por más de 20.000 invasores, como demostró OKDIARIO. 

Junto a la Escuela Infantil Nuestra Señora de África, en la barriada de Los Rosales, a la que deberían asistir 176 niños de entre 0 y 3 años, el Gobierno ha montado un campamento para alojar a miles de invasores. No es un caso aislado. Además de los que pretende meter en el puerto, han montado campamentos en Loma Colmenar, en los terrenos de La Hípica y en el polígono industrial del Tarajal. En todos esos barrios hay colegios a los que llevar y de los que traer niños rodeados de invasores. Y luego confiar en que un único vigilante de seguridad privada va a ser suficiente para proteger los miles de metros cuadrados donde permanecerán cientos de niños a su cuidado durante seis horas cada día. Mucha confianza parece esa para unos padres que ven con sus propios ojos, sin necesidad de que nadie se lo cuente, cómo la violencia y las agresiones sexuales se han convertido en la nueva normalidad de las calles de Ceuta.

Si el trabajo se lo permite, o si tienen abuelos con los que dejarlos, muchos padres han preferido dejar a sus hijos en casa y no arriesgarse hasta ver cómo evoluciona la situación. Por eso hoy la asistencia ha sido muy inferior a la habitual en el primer día de curso, hasta el punto de que la ministra de Educación, Milagros Tolón, ha reconocido en una entrevista en la Cadena Ser que «algunos centros están funcionando perfectamente, otros menos», negándose a dar más datos. El Gobierno pretende que los niños de Ceuta vuelvan cuanto antes a su rutina, para así tratar de aparentar que la ciudad autónoma ha vuelto a una normalidad que se caracteriza por el hecho de que los padres que pueden dejar a sus hijos en casa no los están llevando a los colegios, y los que no tienen más remedio que llevarlos lo hacen cargando con sus mochilas al hombro y apretando con fuerza el bote de espray de pimienta que tienen que llevar escondido en su bolsillo. La vuelta al cole en una ciudad invadida obliga a que los padres vayan armados para proteger a sus hijos.


Publicado el 08/09/2026 en OKDIARIO

Embajador de Marruecos en España


 

Hoy Pedro Sánchez, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados en la que tenía que informar sobre la gestión de su Gobierno en relación con la invasión que viene sufriendo Ceuta desde el pasado día 30 de julio, se ha dignado a informar a la ciudadanía a la que preside de que, hace dos semanas, el pasado 21 de agosto, su Gobierno convocó a la embajadora formal de Marruecos en España, Karima Benyaich, para protestar por las declaraciones públicas efectuadas días antes por dos ministros marroquís, el de Justicia, Abdellatif Ouahbi, y el de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, en las que habían reivindicado los «derechos históricos y geográficos» de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, hablando también de una «lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas». Ambas declaraciones fueron públicas. La protesta del Gobierno español fue privada y secreta y solo nos hemos enterado medio mes después, cuando a Sánchez le ha convenido.

Convocar a un embajador extranjero para comunicar una discrepancia es, por un lado, una medida protocolaria que sirve para tratar de reconducir la relación entre ambos países y para advertir de las consecuencias que tendría la persistencia en esas acciones que se consideran inaceptables. Pero también debe ser un instrumento que sirva para mostrar públicamente, tanto ante la ciudadanía propia, como ante los aliados y la opinión pública de ese país extranjero, que el Gobierno ha reaccionado y ha dejado claro los efectos que tendría mantener esa actitud que se rechaza tajantemente. En este caso, Pedro Sánchez ha demostrado que él prefería que las opiniones públicas tanto de España como de Marruecos, no se enterasen de ese rechazo que, en lugar de incidente diplomático quizá debería calificarse mejor como insignificante malentendido que convenía aclarar sin hacer demasiado ruido ni molestar mucho a su majestad el rey Mohamed VI, comendador de los creyentes, que Alá le asista.

Una hora y diez minutos se ha pasado Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso, aburriendo a las ovejas y haciendo bostezar hasta a sus propios diputados. Y casi el noventa por ciento de su intervención ha sido para repetir una y otra vez que él no sabía nada. Casi una hora completa ha dedicado el presidente del Gobierno en insistir en que nadie, ni la policía, ni el ejército, ni nuestros servicios secretos, le contaron a él que uno de cada cinco habitantes de Tetuán (capital del Protectorado español que tiene unos 423.000 habitantes a unos 30 km de Ceuta) y Castillejos (ciudad costera marroquí limítrofe con Ceuta, de 77.000 habitantes), se habían puesto de acuerdo para acercarse, todos juntos, hasta la frontera con España con la clara intención de traspasarla ilegalmente. Más de 100.000 personas se juntaron en la frontera y más de 80.000 lograron cruzarla, sin que nadie advirtiera a Pedro Sánchez. Eso es lo que pretende que nos creamos y a eso ha dedicado su soporífera intervención en el Congreso.

Los jueces prevarican contra él y su familia. La policía actúa a sus espaldas y le oculta información vital. La prensa confabula contra él fabricando bulos. Rusia, Israel, Elon Musk y la internacional ultraderechista, le tienen manía. Todo eso quiere que nos traguemos sin masticar. Pedro Sánchez solamente tiene un «socio absolutamente fiable», «aliado imprescindible», «vecino amigo» y «colaborador ejemplar y leal», el rey Mohamed VI de Marruecos, el del software espía Pegasus. Ese por el que hemos perdido a nuestro principal suministrador de gas natural, Argelia, con quien nos hemos enfrentado al entregarle el Sáhara a Marruecos sin contar con nadie. El país cuyos gendarmes nos envían a 100.000 invasores al mismo tiempo que sus ministros reivindican nuestras ciudades. No tiene ningún sentido que Pedro Sánchez convoque en secreto a la embajadora de Marruecos en España, es más, el vecino magrebí no necesita tener ningún diplomático en nuestro país, porque Pedro Sánchez ya ejerce como el mejor embajador de Marruecos en España.


Publicado el 03/09/2026 en OKDIARIO

Ceuta será la tumba del saunismo


 

Con la del pasado lunes, son ya 19 las veces que, desde que es presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alias el Saunas por parte de su suegro, ha ido a recibir un masaje con final feliz a la Cadena Ser. 17 de esas sesiones de relajación fueron matutinas, en el programa Hoy por Hoy que, hasta este verano, dirigía, como diría José Luis López Vázquez, su admiradora, su sierva, su esclava, Àngels Barceló, que ha sido sustituida brillantemente, entiéndase la ironía, por un no menos sumiso Aimar Bretos. 19 es un número que no nos dice nada si no lo comparamos con algo. Por ejemplo, la Ser es una cadena de radio comercial privada y si lo comparamos en ese ámbito, con la COPE, que es la segunda en audiencia, no ha ido ni una sola vez, y a Onda Cero, que es la tercera, solamente cuatro veces. A la radio y a la televisión públicas habrá ido la mitad de veces que a la SER, y en El País, del mismo Grupo Prisa, habrá concedido unas 10 entrevistas.

Con esta avalancha de datos quiero decir que, cuando el Saunas quiere relajarse, acude al programa de radio en el que fue masajeado este lunes. Allí se tumba en la camilla, se deja mimar y disfruta sabiendo que nadie le va a repreguntar cuando quiera escabullirse de algún tema que le incomode, ni le van a decir nada cuando suelte las trolas esas que a él tanto le gusta soltar, como eso de que el Rey Felipe VI «lleva reinando más de 20 años», cuando, en realidad, son poco más de la mitad, dos terceras partes de los cuales han coincidido con su presidencia del Gobierno. Tampoco nadie se ríe en la Cadena Ser cuando, hablando del Rey, pregunta «¿cuántas veces ha ido a Ceuta?», ocultando que ninguna visita oficial de nuestro monarca puede realizarse sin el beneplácito del Gobierno.

No obstante, a pesar de encontrarse en un ambiente tan favorable y agradable para él, y aunque Sánchez acaba de alcanzar un récord mundial de vacaciones estivales bajo una enorme crisis internacional, permaneciendo 27 días seguidos relajándose al sol en la Residencia Real de La Mareta, en Lanzarote, atendido por un servicio uniformado, rodeado de sus amigos más íntimos y sus familiares más cercanos; a pesar de todo eso, digo, hemos visto al Saunas completamente desquiciado, absolutamente ido, totalmente alejado de la realidad. Muy moreno y muy delgado, eso sí, pero trastornado como nunca antes, sin ningún control ni sobre sus gestos ni sobre lo que dice. Definitivamente desequilibrado y desbordado por unas circunstancias que, claramente, no controla. La situación se le ha ido de las manos y no sabe qué hacer para recuperar el control.

Ya solo habla para cuñados. Es cierto que, por mucho que nos abochorne reconocerlo, todas las encuestas dicen que a su PSOE corrupto, ineficaz, traidor y desvergonzado aún le va a votar uno de cada cuatro vecinos nuestros, nuevos nacionalizados incluidos. Pero, restando el voto cautivo de los que, de una forma u otra, cobran del partido y defienden sus carguitos y sus paguitas, a Pedro Sánchez ya solamente le votan señoras mayores con el pelo teñido de morado y mucho más rencor social que cultura, a las que les puede decir eso de que «tengo derecho a descansar» mientras nuestro vecino nos invade, que ellas aplaudirán con las orejas mientras llaman fachas a todos los que las rodean. Sánchez sabe que entre Marruecos y la Unión Europea no le van a dejar hacer nada para solucionar la invasión de Ceuta. Unos no le permiten expulsarlos y los otros no le permiten traerlos a la península. Ceuta será la tumba del saunismo. La invasión que no puede solucionar acabará con Pedro Sánchez; él ya lo sabe y, por eso, ahora es más peligroso que nunca.


Publicado el 01/09/2026 en OKDIARIO

Para lo que le queda en el convento…


 

Imaginemos a un fraile que se encuentra de peregrinación en pleno invierno, alojado en un monasterio, digamos, por ejemplo, del Pirineo aragonés, a mediados del siglo XII. Sus modestas instalaciones no disponen de letrinas y, para hacer sus necesidades, los monjes se ven obligados a salir al exterior y remangarse el hábito sobre la nieve. En mitad de la noche, entre los oficios nocturnos y los maitines, nuestro fraile peregrino, que planea continuar su viaje cuando amanezca, siente un urgente apretón, se asoma al ventanuco de su celda, observa la nieve y el viento helado y piensa: «Para lo que me queda en el convento…» y se lo hace dentro. Total, cuando los residentes en el cenobio encuentren su «regalito», él ya va a estar a varias leguas de distancia, por lo que no tendrá que asumir ninguna consecuencia de tan desagradable acto.

Ahora vamos a imaginar que dicho fraile, irresponsable y egoísta, se llama Pedro y se apellida Sánchez, alias el Saunas por parte de suegro. El yerno de Sabiniano, el proxeneta, tenía planeado un verano espectacular. Había hecho que nos gastásemos una pasta en poner a su gusto el Palacio Real de La Mareta, diseñado por el artista lanzaroteño César Manrique para el rey Hussein de Jordania, en el espectacular entorno volcánico de Teguise (Lanzarote). Un lujo de jeques árabes que Sánchez pensaba disfrutar durante un mes entero, rodeado de sus amigos y familiares, mientras practicaba deportes náuticos haciendo uso exclusivo de embarcaciones de la Guardia Civil y rodeando las instalaciones de todo tipo de medidas de seguridad para que nadie le molestase durante su asueto. Y luego, sin que nadie lo supiera, pensaba empalmar el mar con la montaña andorrana para continuar con los deportes de aventura, alojándose en la suite más cara del hotel más exclusivo.

¡Un planazo digno de un marajá! Lo que no se le había ocurrido al Saunas era que ese al que sus ministros definen como «socio absolutamente fiable», «aliado imprescindible», «vecino amigo» y «colaborador ejemplar y leal», el rey Mohamed VI de Marruecos, el del software espía Pegasus, tuviera la guasa de mandarle más de 100.000 invasores a Ceuta justo el día que Sánchez planeaba comenzar tan fantásticas vacaciones estivales.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, que tiene unas tragaderas más grandes que un túnel del metro y es sumisa como una geisha ante el Saunas, pero no suele mentir, dice que nuestros servicios de inteligencia conocían y advirtieron de lo que iba a pasar. Marlaska, ministro del Interior, responsable de no haber hecho nada para impedirlo, lo desmiente. Pero Marlaska miente más que parpadea y, además, el sentido común está de parte de quien afirma que ni el peor servicio de inteligencia del mundo podría haber pasado por alto que, en la única frontera que debe proteger, se han reunido de repente más de 100.000 invasores. En cualquier caso, Sánchez hizo como si no supiera nada para poder irse de vacaciones.

Sánchez, no, pero nuestra Constitución sí que prevé que más de 100.000 invasores asalten nuestra frontera, «alterando gravemente el orden público» y «poniendo en riesgo nuestra independencia y la integridad territorial de España», hasta el punto de que «el ejercicio de las potestades ordinarias sea insuficiente para restablecerlo y mantenerlo». Para estos casos, que coinciden exactamente con lo ocurrido en Ceuta justo antes de que Sánchez se fuera de vacaciones, están dispuestos el estado de excepción, en el que la autoridad sigue siendo civil; y el de sitio, donde la autoridad la pueden asumir los mandos militares; ambos permiten que sean «expulsados de España» los extranjeros «que actuaren en connivencia con los perturbadores del orden público».

Pero la declaración de un estado de excepción o de sitio en Ceuta habría impedido que el Saunas disfrutase de sus largas y lujosas vacaciones, así que dijo como nuestro fraile: «Para lo que me queda en el convento…» y se lo hizo en los ceutíes.


Publicado el 27/08/2026 en OKDIARIO

Lo que de verdad le importa al Saunas


 

A las 9:21 de la mañana del miércoles 24 de abril de 2024, el gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid envió un correo electrónico a los medios de comunicación confirmando oficialmente una información que había sido publicada unas horas antes, según la cual «el Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid, con fecha 16 de abril de 2024, ha incoado diligencias de investigación por la presunta comisión de los delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios contra Begoña Gómez, tras recibir por reparto ordinario una denuncia de Manos Limpias. Las diligencias de investigación están declaradas secretas».

No habían pasado ni cinco minutos cuando Pedro Sánchez, más conocido como El Saunas en los ambientes, se puso de pie en su escaño del Congreso de los Diputados, durante la sesión de control al Gobierno, y dijo: «En un día como hoy y con las noticias que he conocido, a pesar de todo, sigo creyendo en la Justicia de mi país». Esa misma tarde, sobre las 19:00 horas, el presidente del Gobierno publicó en su cuenta de X la ya famosa «carta a la ciudadanía» de un hombre profundamente enamorado… de sí mismo. En su epístola, el Saunas fingía ser la víctima llorona «de una operación de acoso y derribo por tierra, mar y aire» con la que «la derecha y la ultraderecha política y mediática» pretenden hacerle «desfallecer en lo político y en lo personal atacando a mi esposa», y anunció que se tomaba unos días de vacaciones pagadas para reflexionar sobre su futuro.

Jueves, viernes, sábado y domingo. Apenas un par de días laborables unidos al fin de semana fue lo poco que necesitó Pedro Sánchez para comunicar, en una declaración institucional en La Moncloa, que «he decidido seguir», presentándose como víctima de una «campaña de descrédito». Atacó a la prensa, anunció reformas judiciales y, presuntamente, encargó al imputado Santos Cerdán que pusiera en marcha la cloaca del PSOE, encomendando a la fontanera Leire Díez que buscara información contra jueces y fiscales con la que intentar frenar todas las investigaciones judiciales que afectan a su entorno. Todo resuelto y en marcha en los cinco días que van del miércoles 24 de abril al lunes 29.

Por el contrario, Pedro Sánchez ha tardado los 27 días que van desde la invasión de Ceuta, ocurrida los días 30 y 31 de julio, hasta hoy, 25 de agosto, cuando ha convocado al Consejo de Seguridad Nacional (CSN), declarando, casi un mes tarde, una «situación de interés para la seguridad nacional», que le permite otorgar el «mando único» de esta crisis al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.

El CSN de España se creó en 2013, sustituyendo a la anterior Comisión Delegada del Gobierno para Situaciones de Crisis, y entre sus funciones está «recabar y analizar la información que permita tomar las decisiones necesarias para dirigir y coordinar la respuesta ante las situaciones de crisis». Situación de crisis bajo la que los ceutíes han vivido 27 días antes de que El Saunas reaccionara.

Cinco días para evaluar, decidir y reaccionar ante la crisis personal que le supuso a Sánchez la imputación de su esposa y un mes para actuar ante la crisis migratoria de Ceuta. Durante estos 27 días, Pedro Sánchez ha buceado, ha agasajado en el Palacio Real en el que veranea a sus amigos y familiares, y ha compartido a través de sus redes sociales la playlist con sus canciones favoritas para el verano. Mientras tanto, en Ceuta, han muerto más de 100 personas ahogadas de las más de 100.000 que nos intentaron invadir, más de 80.000 de las cuales lo consiguieron y más de 10.000 aún permanecen en una ciudad autónoma que han convertido en un estercolero insalubre e inseguro. Cinco días para reaccionar ante lo que le afecta en lo personal y un mes para hacer algo cuando los afectados son otros: el narcisismo y la psicopatía de la tríada oscura.


Publicado el 25/08/2026 en OKDIARIO