Para lo que le queda en el convento…


 

Imaginemos a un fraile que se encuentra de peregrinación en pleno invierno, alojado en un monasterio, digamos, por ejemplo, del Pirineo aragonés, a mediados del siglo XII. Sus modestas instalaciones no disponen de letrinas y, para hacer sus necesidades, los monjes se ven obligados a salir al exterior y remangarse el hábito sobre la nieve. En mitad de la noche, entre los oficios nocturnos y los maitines, nuestro fraile peregrino, que planea continuar su viaje cuando amanezca, siente un urgente apretón, se asoma al ventanuco de su celda, observa la nieve y el viento helado y piensa: «Para lo que me queda en el convento…» y se lo hace dentro. Total, cuando los residentes en el cenobio encuentren su «regalito», él ya va a estar a varias leguas de distancia, por lo que no tendrá que asumir ninguna consecuencia de tan desagradable acto.

Ahora vamos a imaginar que dicho fraile, irresponsable y egoísta, se llama Pedro y se apellida Sánchez, alias el Saunas por parte de suegro. El yerno de Sabiniano, el proxeneta, tenía planeado un verano espectacular. Había hecho que nos gastásemos una pasta en poner a su gusto el Palacio Real de La Mareta, diseñado por el artista lanzaroteño César Manrique para el rey Hussein de Jordania, en el espectacular entorno volcánico de Teguise (Lanzarote). Un lujo de jeques árabes que Sánchez pensaba disfrutar durante un mes entero, rodeado de sus amigos y familiares, mientras practicaba deportes náuticos haciendo uso exclusivo de embarcaciones de la Guardia Civil y rodeando las instalaciones de todo tipo de medidas de seguridad para que nadie le molestase durante su asueto. Y luego, sin que nadie lo supiera, pensaba empalmar el mar con la montaña andorrana para continuar con los deportes de aventura, alojándose en la suite más cara del hotel más exclusivo.

¡Un planazo digno de un marajá! Lo que no se le había ocurrido al Saunas era que ese al que sus ministros definen como «socio absolutamente fiable», «aliado imprescindible», «vecino amigo» y «colaborador ejemplar y leal», el rey Mohamed VI de Marruecos, el del software espía Pegasus, tuviera la guasa de mandarle más de 100.000 invasores a Ceuta justo el día que Sánchez planeaba comenzar tan fantásticas vacaciones estivales.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, que tiene unas tragaderas más grandes que un túnel del metro y es sumisa como una geisha ante el Saunas, pero no suele mentir, dice que nuestros servicios de inteligencia conocían y advirtieron de lo que iba a pasar. Marlaska, ministro del Interior, responsable de no haber hecho nada para impedirlo, lo desmiente. Pero Marlaska miente más que parpadea y, además, el sentido común está de parte de quien afirma que ni el peor servicio de inteligencia del mundo podría haber pasado por alto que, en la única frontera que debe proteger, se han reunido de repente más de 100.000 invasores. En cualquier caso, Sánchez hizo como si no supiera nada para poder irse de vacaciones.

Sánchez, no, pero nuestra Constitución sí que prevé que más de 100.000 invasores asalten nuestra frontera, «alterando gravemente el orden público» y «poniendo en riesgo nuestra independencia y la integridad territorial de España», hasta el punto de que «el ejercicio de las potestades ordinarias sea insuficiente para restablecerlo y mantenerlo». Para estos casos, que coinciden exactamente con lo ocurrido en Ceuta justo antes de que Sánchez se fuera de vacaciones, están dispuestos el estado de excepción, en el que la autoridad sigue siendo civil; y el de sitio, donde la autoridad la pueden asumir los mandos militares; ambos permiten que sean «expulsados de España» los extranjeros «que actuaren en connivencia con los perturbadores del orden público».

Pero la declaración de un estado de excepción o de sitio en Ceuta habría impedido que el Saunas disfrutase de sus largas y lujosas vacaciones, así que dijo como nuestro fraile: «Para lo que me queda en el convento…» y se lo hizo en los ceutíes.


Publicado el 27/08/2026 en OKDIARIO

Lo que de verdad le importa al Saunas


 

A las 9:21 de la mañana del miércoles 24 de abril de 2024, el gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid envió un correo electrónico a los medios de comunicación confirmando oficialmente una información que había sido publicada unas horas antes, según la cual «el Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid, con fecha 16 de abril de 2024, ha incoado diligencias de investigación por la presunta comisión de los delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios contra Begoña Gómez, tras recibir por reparto ordinario una denuncia de Manos Limpias. Las diligencias de investigación están declaradas secretas».

No habían pasado ni cinco minutos cuando Pedro Sánchez, más conocido como El Saunas en los ambientes, se puso de pie en su escaño del Congreso de los Diputados, durante la sesión de control al Gobierno, y dijo: «En un día como hoy y con las noticias que he conocido, a pesar de todo, sigo creyendo en la Justicia de mi país». Esa misma tarde, sobre las 19:00 horas, el presidente del Gobierno publicó en su cuenta de X la ya famosa «carta a la ciudadanía» de un hombre profundamente enamorado… de sí mismo. En su epístola, el Saunas fingía ser la víctima llorona «de una operación de acoso y derribo por tierra, mar y aire» con la que «la derecha y la ultraderecha política y mediática» pretenden hacerle «desfallecer en lo político y en lo personal atacando a mi esposa», y anunció que se tomaba unos días de vacaciones pagadas para reflexionar sobre su futuro.

Jueves, viernes, sábado y domingo. Apenas un par de días laborables unidos al fin de semana fue lo poco que necesitó Pedro Sánchez para comunicar, en una declaración institucional en La Moncloa, que «he decidido seguir», presentándose como víctima de una «campaña de descrédito». Atacó a la prensa, anunció reformas judiciales y, presuntamente, encargó al imputado Santos Cerdán que pusiera en marcha la cloaca del PSOE, encomendando a la fontanera Leire Díez que buscara información contra jueces y fiscales con la que intentar frenar todas las investigaciones judiciales que afectan a su entorno. Todo resuelto y en marcha en los cinco días que van del miércoles 24 de abril al lunes 29.

Por el contrario, Pedro Sánchez ha tardado los 27 días que van desde la invasión de Ceuta, ocurrida los días 30 y 31 de julio, hasta hoy, 25 de agosto, cuando ha convocado al Consejo de Seguridad Nacional (CSN), declarando, casi un mes tarde, una «situación de interés para la seguridad nacional», que le permite otorgar el «mando único» de esta crisis al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.

El CSN de España se creó en 2013, sustituyendo a la anterior Comisión Delegada del Gobierno para Situaciones de Crisis, y entre sus funciones está «recabar y analizar la información que permita tomar las decisiones necesarias para dirigir y coordinar la respuesta ante las situaciones de crisis». Situación de crisis bajo la que los ceutíes han vivido 27 días antes de que El Saunas reaccionara.

Cinco días para evaluar, decidir y reaccionar ante la crisis personal que le supuso a Sánchez la imputación de su esposa y un mes para actuar ante la crisis migratoria de Ceuta. Durante estos 27 días, Pedro Sánchez ha buceado, ha agasajado en el Palacio Real en el que veranea a sus amigos y familiares, y ha compartido a través de sus redes sociales la playlist con sus canciones favoritas para el verano. Mientras tanto, en Ceuta, han muerto más de 100 personas ahogadas de las más de 100.000 que nos intentaron invadir, más de 80.000 de las cuales lo consiguieron y más de 10.000 aún permanecen en una ciudad autónoma que han convertido en un estercolero insalubre e inseguro. Cinco días para reaccionar ante lo que le afecta en lo personal y un mes para hacer algo cuando los afectados son otros: el narcisismo y la psicopatía de la tríada oscura.


Publicado el 25/08/2026 en OKDIARIO

La no tan moderna guerra híbrida


 

Imagino que, igual que yo, estaréis hartos de oír hablar de «guerra híbrida» en relación con la invasión de Ceuta por parte de más de 80.000 inmigrantes ilegales el pasado 30 de julio, de los que más de 10.000 se han quedado en la ciudad. Se repite constantemente que esta invasión forma parte de la estrategia de «guerra híbrida» con la que Marruecos intenta, a medio y largo plazo, robarle a España dos ciudades que jamás fueron suyas, ni tampoco han sido nunca colonias, sino que siempre han formado parte de España desde la fundación de nuestro país. Muchos de vosotros habréis buscado información para saber si tenéis que apuntaros ya a algún cursillo de uso de armas de fuego y supervivencia o, por el contrario, podéis seguir con el macramé y las clases de pádel.

La «guerra híbrida» es un concepto del siglo XXI con el que se define una forma de conflicto que combina métodos militares convencionales con tácticas no convencionales, como, por ejemplo, ciberataques, desinformación, propaganda, presión económica, insurgencia, terrorismo, inmigración, amaños electorales, etc., con los que se pretende debilitar al adversario de manera difusa, sin una declaración formal de guerra. Se ponen como ejemplos más comunes la actuación de Rusia en Crimea y el Donbás a partir de 2014, la guerra de Ucrania y la crisis migratoria entre Bielorrusia y la Unión Europea de 2021. Y a poco que hayáis leído algo de historia, os habréis dado cuenta de que esta moderna «guerra híbrida» es más antigua que el hilo negro.

En el capítulo III del libro El arte de la guerra, escrito en el siglo V antes de Cristo por el general, estratega militar y filósofo chino Sun Tzu, ya se explica que «luchar y vencer en todas las batallas no es la excelencia suprema; la excelencia suprema consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin combatir. […] La mejor forma de combatir es atacar los planes del enemigo; la siguiente, atacar sus alianzas; la siguiente, atacar su ejército; y la peor de todas, atacar ciudades amuralladas».

En el siglo IV a.C., Filipo II de Macedonia dijo: «No hay fortaleza inexpugnable si puede entrar en ella un asno cargado de oro», convirtiéndose en un maestro del soborno, con el que conseguía que le abrieran las puertas de las polis griegas comprando a políticos y oradores. En la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), los atenienses debilitaron a Esparta fomentando sus revueltas internas. Aníbal fue un maestro de la propaganda para debilitar las alianzas de Roma. Jugurta, rey de Numidia, sobornó sistemáticamente a senadores y magistrados romanos para que no le declararan la guerra o le dieran condiciones ridículamente favorables, llegando a decir que «en Roma todo está en venta». Hasta el mismo Julio César usó a su favor la división entre las tribus galas, recurriendo con frecuencia al soborno, las promesas y el chantaje político hacia sus líderes para romper coaliciones y asegurar lealtades.

Vamos a suponer que las autoridades de Marruecos hubieran usado un programa espía, como, por ejemplo, el famoso Pegasus, para robar varios gigabytes de información de los teléfonos móviles de Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska, y que estuvieran usando esa información para chantajearles y conseguir así que no reaccionaran de ninguna forma cuando nos enviaran a 80.000 invasores, disimulando entre ellos a sus terroristas, delincuentes excarcelados, violadores y todo lo peor que pudieran sacar de sus cárceles, haciendo así que la vida en Ceuta fuera una pesadilla de la que los españoles comenzaran a pensar en huir. Evidentemente, esto sería lo mismo que hicieron en la Antigüedad Aníbal, Julio César y el rey de Numidia, aplicando el manual de la guerra de Sun Tzu: «Quebrar la resistencia del enemigo sin combatir». La «moderna» guerra híbrida es tan antigua como la humanidad. La diferencia es que antes, a los traidores, cuando se les pillaba, se les tiraba desde lo alto de las murallas, mientras que, ahora, presumen en TikTok de su lista de canciones favoritas.


Publicado el 20/08/2026 en OKDIARIO

Sánchez, el secuestraniños


 

En 1927, en su libro Liberalism: In the Classical Tradition, Ludwig von Mises dijo que «en cuanto abandonamos el principio de que el Estado no debe interferir en la vida privada de las personas, acabamos regulándosela y limitándosela hasta en los más mínimos detalles». A principios del siglo XX, Mises ya sabía que habría un gobierno socialista que secuestraría a decenas de miles de niños, separándolos de sus padres, de sus familias y de sus entornos e identidades culturales para el resto de sus vidas, y que existiría una aborregada masa social que respaldaría ese sistema institucional de secuestro masivo de niños; pero lo que nunca pudo imaginar es que todo eso se justificaría con un concepto repetido como un mantra que todos asumen, pocos discuten y al que casi nadie se molesta en aplicar un mínimo de lógica y sentido común, como es el tan manido «interés superior del menor». El mismo Estado que decide cuál es ese «interés superior» se arroga el poder para decidir sobre la vida de esos niños y redacta las leyes que hagan falta para que el secuestro sea «legal».

El primer gran gesto de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, solo nueve días después de llegar a La Moncloa, fue anunciar que España acogería al barco Aquarius con más de 600 inmigrantes a los que Italia y Malta habían cerrado sus puertos. A partir de esa declaración de intenciones, Sánchez ha convertido a España en un Estado de fronteras abiertas que secuestra de forma sistemática a las decenas de miles de niños que caen en sus manos. Las Memorias de la Fiscalía General del Estado informan de que los poco más de 3.000 menores extranjeros no acompañados bajo tutela del Estado en 2015 se habían convertido en más de 16.000 en la fecha de su último informe, a finales de 2024. A la vez, el colectivo de menores y jóvenes extutelados de hasta 23 años con autorización de residencia ha pasado de 7.878 en junio de 2021 a 20.201 a finales de 2025, según el Observatorio Permanente de la Inmigración del Ministerio de Inclusión.

Según los informes de la Fiscalía, sólo por mar y en pateras han entrado en España más de 22.000 menores entre 2019 y 2024, gracias a las políticas de Pedro Sánchez. A ellos hay que sumarle los miles de niños que han entrado por Ceuta y Melilla, dato que no se publica oficialmente, pero se sabe que en la crisis de 2021 entraron por Ceuta más de 1.500 y en 2024 casi 3.000, más los miles que han entrado ahora. No es descabellado aventurar que, con Pedro Sánchez, han entrado en España más de 30.000 niños de los que solamente 41 han sido devueltos a sus padres, ninguno de ellos marroquí, según la información oficial facilitada por el Gobierno en septiembre de 2025, en respuesta a una pregunta parlamentaria planteada por Vox. Entraron 30.000 niños, de los que Sánchez devolvió solo a 41 con sus padres, secuestrando a todos los demás, por el «interés superior del menor».

Las leyes españolas dicen que debe primar ese «interés superior del menor». El sentido común y la lógica dicen que lo mejor para casi todos esos niños es volver a los países de los que se han fugado, con sus familias, pero Pedro Sánchez quiere que el Estado se los quede, así que, además de leyes, redacta ordenanzas, publica decretos y hace informes para que, cada vez que un juez tenga que decidir cuál es ese «interés superior del menor», no pueda aplicar ni la lógica ni el sentido común y tenga que decretar forzosamente que el Estado separe a ese niño de sus padres y lo mantenga secuestrado de por vida. Incluso cuando, como ocurre ahora, son las autoridades de Marruecos las que públicamente exigen que esos niños les sean devueltos.

Empecé este texto con una cita de Ludwig von Mises y voy a terminarlo con otra posterior: «No hay amenaza más peligrosa para la civilización que un gobierno de incompetentes, corruptos u hombres viles. Los peores males que la humanidad haya tenido que soportar fueron infligidos por los malos gobiernos». La escribió en 1944 en su libro Omnipotent Government: The Rise of the Total State and Total War. Aún no había nacido Pedro Sánchez, pero Mises parece que estuviera pensando en él. Es urgente cambiar todas las normas que impiden devolver con sus padres a los niños que se escapan y cruzan la frontera de España, porque el interés superior de un niño va a ser siempre estar con sus padres, no con Pedro Sánchez, alias, El Saunas.


Publicado el 18/08/2026 en OKDIARIO

Estar cada vez peor es la normalidad en Ceuta


 

Feria suspendida, saqueos, bares, restaurantes y comercios cerrados, empresarios arruinados, tumultos, reyertas, robos, peleas, cuchilladas, navajazos, agresiones sexuales también a niñas, okupaciones, decenas de miles de personas sin techo deambulando por las calles, haciendo sus necesidades en cualquier lado, durmiendo sobre cartones, basura por todos lados, brotes infecciosos, servicios sanitarios a punto de colapsar, playas convertidas en estercoleros, policías agredidos, miedo, llanto, desesperación. Porque, como denunciaba este miércoles el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, tras reunirse con la ministra de Defensa, Margarita Robles, la ciudad autónoma se encuentra «peor que cuando empezó la semana» en lo que respecta a la situación de las decenas de miles de inmigrantes ilegales que aún no han regresado a Marruecos después de la invasión.

Todos os acordáis de la que le montaron a Carlos Mazón, tanto la extrema izquierda como la izquierda saunista, porque estaba comiendo en El Ventorro con la periodista Maribel Vilaplana el día de la DANA, prolongando la sobremesa hasta las seis de la tarde y sin acudir al Cecopi, del que él no formaba parte, hasta 15 minutos después de que se enviara el mensaje de alerta masiva (ES-Alert), justo en el momento en el que se estaban produciendo las peores inundaciones. Pues ahora comparad aquella situación con la de un presidente del Gobierno que se ha llevado a sus padres de vacaciones a la Residencia Real de La Mareta, en Lanzarote, donde los atiende un personal de servicio vestido de uniforme, mientras él se va a bucear, utilizando una de las tres lanchas que dispone la Guardia Civil, que ha sido «embargada» para su uso y disfrute, mientras los españoles de Ceuta lloran desesperados, abrazándose a cualquier ministra cantamañanas que creen que podría ayudarles si quisiera y El Saunas la dejara. Sin ofender a Marruecos, claro está.

Algunos se rieron de la fotografía oficial que difundió Moncloa tras la reunión telemática que Sánchez presidió el viernes para analizar la invasión migratoria de Ceuta, sin moverse de su lugar de vacaciones. A mí, que editaran la imagen para ocultar las chancletas o las alpargatas, o que Sánchez fingiera desplazar un ratón óptico sobre una superficie de cristal para aparentar estar haciendo algo, me parece que solamente deja de manifiesto la escasa profesionalidad de los asesores que enchufa para que se embolsen un inmerecido sueldo. Lo que para mí resulta realmente indignante es que el presidente del Gobierno, buceando, esquiando o tumbado a la bartola, no dé las instrucciones oportunas para que los responsables que tiene bajo su mando pongan orden en Ceuta y solucionen los muchos problemas que sus habitantes llevan casi dos semanas denunciando, con toda la razón.

Sánchez puede cogerse las vacaciones que le salgan de las narices, lo mismo que Mazón debería haber podido prolongar la comida las horas que hubiera querido. Incluso algunos podemos creer que El Saunas es menos dañino estando de vacaciones que trabajando, o como se diga lo que él haga habitualmente cuando no está descansando. Lo que al presidente del Gobierno se le debe echar en cara es que, por no ofender a Marruecos, la vida en Ceuta se haya convertido en una aventura extrema. Porque sacar más militares a las calles sería mal visto por los alauitas; enviar centenares de policías antidisturbios desde la península tampoco agradaría al vecino del sur; y coger toda la morralla que ha invadido ilegalmente la ciudad y barrerla hasta el puesto fronterizo, quieran o no los gendarmes marroquíes, podría ser mal acogido por los de Mohamed VI. Todo lo que podría hacer que la vida de los españoles de Ceuta volviera a la auténtica normalidad molestaría a aquellos que, presuntamente, averiguaron con Pegasus todo lo que había en los móviles de Sánchez y Marlaska. Así que el presidente del Gobierno va a seguir sin hacer nada y en Ceuta deben acostumbrarse a que estar cada vez peor es su nueva normalidad.


Publicado el 13/08/2026 en OKDIARIO 

Pegasus ha sido letal para Ceuta


 

Si bien es cierto que siempre hay un Pedro Sánchez del pasado que sirve para demostrar lo embustero que es el Pedro Sánchez del presente, es forzoso concluir que, en su radicalmente distinta actitud ante la crisis migratoria de Ceuta, hay algo mucho más grave que una egoísta e interesada mentira, sobre todo cuando se compara lo que hace ahora con lo que hizo ante el conflicto, muchísimo menor, ocurrido en la frontera con Marruecos en 2021.

Entre el 17 y el 18 de mayo de 2021, las autoridades de Marruecos organizaron la entrada por oleadas de unos 10.000 invasores marroquíes que atravesaron ilegalmente la frontera de Ceuta, entre ellos 1.500 niños. La embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, reconoció que «la crisis durará mientras continúe su verdadera causa», auténtico motivo que fue expresamente concretado por el ministro marroquí de Exteriores, Naser Bourita. Explicó que «si hay crisis con España, es porque los españoles prefirieron coordinarse con nuestros adversarios y contra los sentimientos del pueblo marroquí, acogiendo a un acusado de crímenes de guerra», en alusión al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, al que, unos días antes, Pedro Sánchez había acogido en un hospital español con pasaporte e identidad falsos, tratando de ocultárselo a Marruecos.

El 18 de mayo, Sánchez y Marlaska visitaron Ceuta y sobrevolaron en helicóptero la zona fronteriza con sus teléfonos móviles encendidos. Durante ese vuelo, algún dispositivo espía suplantó a una torre de telefonía a la que se conectaron sus teléfonos, que inmediatamente quedaron infectados con el software espía Pegasus, del que solo disponen los Estados y, de este modo, algún Gobierno extranjero obtuvo casi 3 gigabytes del teléfono privado de Pedro Sánchez y algo menos del de Marlaska.

Cuando aún no sabía que estaba siendo espiado, en 2021, ante una invasión de 10.000 marroquíes, Pedro Sánchez anunció devoluciones inmediatas según acuerdos bilaterales, calificó de «inaceptable» que Marruecos hubiera utilizado el asalto a las fronteras por desavenencias en política exterior, exigió a Marruecos «respeto a las fronteras mutuas» y llamó a consultas a la embajadora de Marruecos, acusando a Rabat de ser el único responsable de lo ocurrido. Después de ser espiado con Pegasus, en 2026, ante una invasión de 80.000 marroquíes, el mismo Pedro Sánchez descarga toda la responsabilidad de las autoridades alauitas y la traslada a las mafias: «En las interlocuciones que hemos tenido con las autoridades marroquíes, lo que subyace es la lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo». Mientras, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, anunció que había convocado al embajador en España de… Italia.

Toda la firmeza con Marruecos que Pedro Sánchez fue capaz de demostrar en 2021 se ha convertido en sumisión cinco años después. Es completamente ridículo hacer responsables a unas supuestas mafias cuando hemos visto imágenes de las autoridades marroquíes actuando exactamente igual que hicieron entonces, facilitando el traslado de miles de personas en autobuses y camiones, permitiendo y ordenando el asalto a nuestra frontera.

Las mafias solo trabajan cuando cobran y estos asaltos masivos no les dejan ningún beneficio, sino que, por el contrario, perjudican la actividad de sus pateras, que se quedan sin potenciales usuarios. Por el contrario, igual que ocurrió en 2021, en los días inmediatamente anteriores a esta nueva invasión, Pedro Sánchez viajó a Argelia el 20 de julio, se reunió con su presidente y su primer ministro y anunciaron acuerdos económicos y políticos. Unos días antes, el 30 de junio, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó un dictamen para una proposición de ley por la que se pretende conceder la nacionalidad española a los nacidos en el Sáhara Occidental bajo administración española y a sus descendientes. Nada que ver con ninguna mafia. Todo que ver, de nuevo, con las relaciones de España con Argelia y Marruecos.

Lo único que ha cambiado desde 2021, cuando Pedro Sánchez actuó con firmeza defendiendo los intereses de España ante Marruecos, se llama Pegasus, y ese único cambio hace que, en 2026, el presidente del Gobierno se muestre sumiso ante quienes nos envían a 80.000 marroquíes. Los ceutíes van a tener que acostumbrarse a convivir con los invasores mientras el Gobierno de España esté en manos de quien ha sido espiado por Marruecos.


Publicado el 11/08/2026 en OKDIARIO 

Marlaska siempre miente, como su jefe


 

«No hubo ningún informe, y tendré que utilizar también la palabra aviso, que nada parecido a lo que ha acontecido pudiera pasar. Pero no nada parecido a lo que ha acontecido, nada parecido a lo que sucedió en 2021, cuando entraron de una forma irregular diez mil personas». Con estas palabras negó ayer el ministro Marlaska que el Gobierno de Pedro Sánchez hubiera sido advertido por los servicios de inteligencia del Estado de la invasión que sufrió la ciudad de Ceuta desde el jueves 30 de julio hasta el sábado 1 de agosto, fechas entre las que el propio Marlaska dice que entraron de forma irregular 72.000 personas, las autoridades locales aumentan la cifra hasta las 80.000, más de 100 de los cuales murieron ahogados. Mientras, diversas organizaciones de derechos humanos marroquíes y españolas han informado de que fueron 100.000 las personas que se acercaron a la frontera con intención de cruzar a España. 100.000 invasores y cero informes del CNI.

Ceuta es limítrofe con Castillejos, ciudad costera marroquí de 77.000 habitantes, a unos 31 km al norte de Tetuán, que era la capital del Protectorado español y tiene unos 423.000 habitantes, que, sumados a los de Castillejos, elevan la cifra de habitantes en la zona hasta los 500.000. Uno de cada cinco habitantes de Tetuán y Castillejos juntos, que representan un 150% de la población de la ciudad fronteriza con Ceuta, se puso de acuerdo para acercarse, todos juntos, hasta la frontera con España con la clara intención de traspasarla ilegalmente. Y el 80% de los 100.000 que se juntaron para invadirnos logró su objetivo, porque el Centro Nacional de Inteligencia de España no se enteró de lo que estaba pasando. El CNI tiene un presupuesto anual de 337 millones de euros, de los que casi 20 millones son gastos reservados secretos; su plantilla se estima en más de 3.500 espías, y su función es ser el «máximo asesor» del Gobierno en cuestiones de seguridad nacional e inteligencia. Y no se enteraron de que 100.000 personas se preparaban para invadirnos. Eso quiere Marlaska que nos creamos.


Si Marlaska no estuviera mintiendo, sería un problema de una enorme gravedad. Algo tan preocupante como que el único país con el que tenemos disputas fronterizas y en el que se centran todos nuestros planes de defensa hubiera conseguido acceder a los teléfonos móviles de nuestro presidente, Pedro Sánchez, del propio Marlaska y de la ministra de Defensa, Margarita Robles, entre mayo y junio de 2021, robando casi 10 gigabytes de información, casi todos de Sánchez y Marlaska.

Marlaska ha sido reprobado cuatro veces, dos en el Congreso y otras dos en el Senado. En 2023 el Congreso lo reprobó por haber mentido en sede parlamentaria, así como por su falta de sensibilidad, la ocultación de información y los datos falsos facilitados, en relación con su nefasta gestión de la tragedia de Melilla de junio de 2022, que dejó una veintena de inmigrantes muertos, cinco veces menos de los que han fallecido ahora. En febrero de 2024, el Congreso volvió a reprobar a Marlaska por la muerte de dos guardias civiles en Barbate (Cádiz). Y el Senado lo ha reprobado por este mismo caso de Barbate y por el fallecimiento de otros dos guardias civiles durante la persecución de una narcolancha en Huelva, en mayo de 2026.

Marlaska pasará a la historia por la indignidad con la que trasladó al País Vasco a todos los asesinos etarras para que los de Ajuria Enea los pusieran en la calle. También es el creador del bulo del culo, por el que falsamente acusó a Vox de un delito de odio inventado; la destitución como represalia del coronel Pérez de los Cobos, revocada por el Tribunal Supremo; la fabricación de un falso informe policial para acusar a Ciudadanos de las agresiones que sufrió su delegación durante el desfile del Orgullo; su falsa vinculación de Vox con el lanzamiento de una granada en un centro de menores extranjeros; la disolución de OCON-Sur… La lista es interminable.

Marlaska tiene imputados por la justicia a la actual directora general de la Guardia Civil, Mercedes González; a su antecesor en el cargo, Leonardo Marcos; al actual DAO del instituto armado, Manuel Llamas; al ex DAO de la Policía Nacional, José Ángel González; a una interminable lista de inspectores jefes y mandos antidroga de la Policía, así como a numerosos mandos de la Guardia Civil. Puestos de confianza elegidos personalmente por el ministro Marlaska para dirigir, en su nombre, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, imputados e investigados por la justicia por todo tipo de casos de corrupción, fraude y prevaricación.
Y pese a todo ello, junto a Margarita Robles y el ministro de Agricultura, Luis Planas, Fernando Grande-Marlaska es el ministro que más tiempo ha sobrevivido junto a Pedro Sánchez, desde el primer gobierno que nombró tras la moción de censura. Cuatro reprobaciones, cientos de inmigrantes muertos en las fronteras, varios guardias civiles fallecidos en acto de servicio por falta de medios y toda su cúpula imputada por corrupción no han servido para que se le caiga ni un pelo de la cabeza. Marlaska siempre miente, como su jefe, igual que él fue espiado por Marruecos con Pegasus y, haga lo que haga, no es cesado. Unir por la línea de puntos.

Publicado el 06/08/2026 en OKDIARIO 

100 muertos en la playa mientras Sánchez escucha su ‘playlist’


 

Un niño sirio de apenas 3 años yace inmóvil sobre la arena húmeda de una playa turca, con la cara parcialmente hundida en la tierra y el oleaje rozando suavemente su cuerpo. Viste una camiseta roja de manga corta, pantalón azul y zapatillas deportivas. Murió ahogado junto a su madre y su hermano de 5 años cuando intentaban entrar en la Unión Europea en un sobrecargado bote inflable que naufragó. Es septiembre de 2015 y esta icónica fotografía del niño Aylan Kurdi va a ser difundida masivamente en pocas horas a través de las redes sociales y los medios de comunicación de todo el mundo, conmocionando a la opinión pública internacional, generando intensos debates sobre las políticas migratorias europeas y abriendo a los refugiados de la guerra de Siria las puertas de muchos países, sobre todo de Alemania. La extrema izquierda mundial culpó del asesinato de Aylan a los gobiernos conservadores de Europa y Canadá, y hubo manifestaciones de protesta por todo el mundo.

La imagen del niño Aylan ahogado en la playa está grabada a fuego en nuestros recuerdos. Así que me va a resultar muy sencillo hacer que te imagines los 150 metros de la playa de El Tarajal, en Ceuta, ocupados de punta a punta por los cuerpos de las más de 100 personas que murieron ahogadas la semana pasada cuando formaban parte de los 100.000 inmigrantes ilegales que invadieron Ceuta alentados por las autoridades marroquíes y con el consentimiento de las españolas que, sabiendo lo que iba a ocurrir, decidieron no hacer nada para impedirlo, haciéndose directamente responsables de esos más de 100 muertos, cuyos cadáveres desbordarían por completo la playa. Pero esa imagen no la vamos a ver por el único motivo de que en España gobierna la extrema izquierda.

Ni hay fotografías de los ahogados, ni siquiera se ha dado una cifra oficial de víctimas mortales. El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta, presidido por Juan Jesús Vivas (PP), elevaba ayer lunes a 88 el número de personas que han aparecido muertas en las inmediaciones del espigón fronterizo del Tarajal. Por su parte, el Gobierno marroquí informó el domingo de que ya había recuperado otros 11 cadáveres en sus aguas. Pero el delegado del Gobierno de Pedro Sánchez en la ciudad autónoma, Miguel Ángel Pérez, dijo el domingo que habían sido 72 los fallecidos al lanzarse al mar para cruzar la frontera entre Marruecos y España, un número que no debe ser tomado muy en serio, teniendo en cuenta que el Gobierno cifra en 50.000 las personas que cruzaron la frontera en dirección a España, mientras que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado informaron a la agencia EFE de que el sábado se habían vuelto ya a Marruecos 69.500 inmigrantes, y el domingo hablaban ya de 73.500, muchos más de los que el Gobierno reconoce que habían entrado.

Con todo, lo único seguro es que el número total de víctimas mortales debe elevarse a más de 100 y ni sus fotografías ocupan las portadas de los medios de comunicación, ni se difunden masivamente por las redes sociales, ni hay protestas, ni manifestaciones, ni la más mínima exigencia de responsabilidades, porque gobierna la extrema izquierda. Al contrario, el equipo de opinión sincronizada pagado por el sanchismo se ha coordinado para alabar la excelente gestión que el líder de la secta saunista, de Pedro el Saunas, ha realizado ante una crisis que, de momento, lleva más de 100 víctimas mortales a sus espaldas. Tan vergonzoso como cierto. Un tupido velo de desinformación ha cubierto los cadáveres de esas 100 víctimas mortales que no le interesan a nadie, lo que permite a Pedro Sánchez darse un baño en la playa de su palacio en La Mareta mientras escucha tranquilamente los éxitos musicales de su playlist sin que nadie le moleste. Ni que decir tiene cómo estarían ardiendo hoy las calles de España si aquí no mandara un gobierno de coalición socialista, comunista, independentista y proetarra. Los más de 100 muertos de la playa de Ceuta no tienen ningún responsable, porque los culpables son de izquierdas.


Publicado el 04/08/2026 en OKDIARIO