Ladran luego… son perros


En una columna de opinión El País se ha inventado que en El Ejido no hay librerías —cuando la verdad es que existen varias y hasta un Corte Inglés— para acusar a su población de analfabeta por haberse atrevido a votar al que ellos llaman ultraderechista VOX. Al independentista Andreu Buenafuente tampoco le ha gustado lo que votaron los andaluces y por eso los llamó “cerdos” y se mofó de su forma de hablar en el programa que todavía le emite Movistar+. Una reportera y un cámara de televisión han ido grabando por las calles de Marinaleda para identificar a los 44 ciudadanos que habían osado votar a VOX en las elecciones autonómicas. Son sólo tres ejemplos de lo que está haciendo una buena parte de la prensa española, insultando a los votantes de VOX como no insultan ni a los de los partidos golpistas, ni a los de los filoetarras, ni a los de los comunistas bolivarianos.
Hasta que se escrutaron las papeletas de las elecciones andaluzas, VOX era prácticamente ignorado por todos esos medios de comunicación que ahora no paran de ofenderlos. Pero desde que al día siguiente de dicho escrutinio Pablo Iglesias se puso delante de las cámaras de televisión llamando a sus huestes a una movilización “antifascista” para frenar el avance de la “extrema derecha”, la violencia física ha hecho arder las calles y la violencia verbal ha inundado las redacciones de la misma prensa que lleva años blanqueándolo a él y a sus socios. La realidad es que VOX no es ni facista ni extrema derecha y que los podemitas sí son comunistas bolivarianos, pero los mismos medios que avalan y blanquean a los antidemócratas de extrema izquierda, a los golpistas catalanes y a los amigos de los etarras vascos, pretenden criminalizar a los demócratas de derechas.
Son como aquel pintor que está pintando un techo al que de pronto le quitan la escalera y se queda “colgado de la brocha”. Pero aún no se han dado cuenta de que ya no tienen escalera, no tienen credibilidad pero ellos siguen agarrados a su brocha porque no saben hacer otra cosa. Los resultados de las elecciones andaluzas han demostrado que su influencia sobre el voto de la gente es completamente nula. Más bien al contrario, cuanto más insultan a sus votantes más crece la expectativa de voto de VOX. Cuanto más les señalan como antidemócratas, inconstitucionales y fascistas, mintiendo, más simpatías recogen de todos aquellos que piensan que si tanto les insulta una prensa tan desprestigiada, algo bueno deben de tener y se acercan para comprobarlo por sí mismos, sin dejar que nadie les engañe.
Dicen que fue el poeta nicaragüense Rubén Darío el que atribuyó la frase “ladran, luego cabalgamos” a un tal Sancho, lo que a muchos hizo pensar erróneamente en el personaje de El Quijote. La idea es original del poeta alemán Goethe, quien la introdujo en su poema ‘Ladrador’ en 1808 diciendo: “Pero sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos”. Los perros son animales mucho más nobles y honestos que todos estos pseudoperiodistas de los que os hablo, así que hay que disculparse con ellos antes de compararlos. Pero cuando los perros ladran demuestran dos cosas a la vez, la primera es que cabalgamos delante de ellos, que avanzamos más de lo que pueden hacer ellos, que se van quedando detrás. Y la segunda es que simplemente son perros encerrados que sólo nos pueden ladrar cuando nos vamos. Los ciudadanos españoles avanzan en su lucha contra los golpistas, la extrema izquierda y los filoetarras, mientras que los perros… sólo ladran.
Publicado el 11/12/2018 en Okdiario

VOX no es extrema derecha ni inconstitucional


Estoy convencida de que ninguno de los que atacan a VOX diciendo que son inconstitucionales y de extrema derecha ha asistido jamás a uno de sus mítines y seguramente tampoco se hayan leído su programa electoral. Yo sí he asistido a varios mítines de VOX y me he leído las 100 medidas urgentes que proponen para España, por eso yo puedo afirmar que mienten o se equivocan. Por definición, la extrema derecha está asociada a ideologías totalitarias y antidemocráticas próximas al fascismo o al nazismo y os aseguro que cuando vayáis a un mitin de VOX no os vais a encontrar con nada así. No existe ni esa xenofobia ni mucho menos el racismo que se les achaca, no hay intolerancia ni machismo, no verás islamofobia ni brazos alzados en saludo romano, no verás banderas franquistas ni símbolos extremistas de ningún tipo. No es verdad.
Todo eso es un conjunto de mentiras que le viene bien difundir a todos aquellos que no quieren que aparezca un nuevo partido político de derechas que le quite votantes a los que ya están instalados. Desde el PP y su prensa amiga se ha contribuido bastante a construir esa falsa idea sobre VOX para intentar detener la fuga de votantes. Pero también la prensa y los partidos de izquierda han incidido en ello para estigmatizarlos. El típico enemigo contra el que se intenta movilizar a la masa en beneficio propio. Pero es evidente que el engaño no les ha funcionado y que los votantes han creído más en su propio criterio que en el que pretendían transmitirles unos medios de comunicación que han perdido por completo la credibilidad a favor de nuevas plataformas como OKDIARIO.
En los mítines de VOX lo que hay son muchas banderas de España. Estuvieron torpes los demás partidos al no darse cuenta de que los españoles habíamos empezado a sacar orgullosos nuestra bandera a nuestras ventanas y balcones y que ese símbolo representa la unidad a la que no estamos dispuestos a renunciar. Tan torpes como estuvieron cuando permitieron que en Cataluña unos políticos golpistas celebraran por dos veces un referéndum ilegal por inconstitucional, con el que consiguieron mojarnos la oreja a todos. Estuvieron torpes los que permitieron que en los medios de comunicación públicos catalanes y en sus escuelas se nos insultara sin parar y los que ahora pactan con ellos y les prometen indultos que la ciudadanía rechaza masivamente. Cada vez que VOX sentaba en el banquillo a un golpista catalán, ante la pasividad de Gobierno y oposición, más ciudadanos se sentían atraídos a sus mítines para escuchar por ellos mismos sus propuestas, sin que nadie les engañara. Y así han ido llenando auditorios.
En sus mítines no hay skin heads ni se canta el ‘Cara al sol’. Allí hay gente normal de la calle, unos llegan en Mercedes y otros en modestos utilitarios, hay muchas mujeres de todas las edades y sobre todo muchísimos chicos jóvenes con aspecto de pertenecer a todas las clases sociales y profesiones. Estudiantes, militares, jubiladas, obreros de la construcción, ingenieras. Cualquiera con el que te encuentras por la calle, tus vecinos, esos que hace tiempo que pusieron la bandera de España en su balcón, a esos seguramente te los encuentres allí. Y se habla de la defensa de la nación española contra los golpistas, de la lucha contra las mafias de la inmigración ilegal y contra el terrorismo internacional, de bajadas de impuestos, de la ideología de género, y de promover una reforma legal de la Constitución para poner fin al disparate autonómico. Nada de extrema derecha. Todo de extrema necesidad.
Publicado el 04/12/2018 en Okdiario

Todo va a empeorar en Andalucía


O todas las encuestas fallan, y tendrían que fallar en mucho, o tras estas elecciones en Andalucía todo va a ir a peor. Susana Díaz ha estado hábil adelantando la fecha electoral, fundamentalmente para no coincidir con el escándalo que supondrá la sentencia del juicio de los EREs, pero también para pillar al PP con el pie cambiado, liderado por un Pablo Casado al que no ha dado tiempo para deshacerse de un nefasto candidato que, además de sorayista, ya estrelló a los populares en 2015 perdiendo 17 de los 50 diputados conseguidos por Javier Arenas. Además, este adelanto ha permitido a la presidenta de la Junta de Andalucía minimizar el desgaste que para el PSOE está suponiendo el doctor Sánchez al frente de un Gobierno sustentado por golpistas, chavistas y proetarras.
Lógicamente, los escándalos de corrupción, los “dineros para asar una vaca” gastados en orgías en clubes de alterne y drogas, y la nefasta gestión que mantiene a Andalucía entre las regiones con peores indicadores económicos, tanto en términos absolutos como comparándola con el resto de regiones españolas, van a hacer que Susana obtenga el peor resultado conseguido nunca por el PSOE en Andalucía, por mucho voto cautivo y subvencionado que pueda tener. Pero se beneficiará tanto de su habilidad en el adelanto, como de los pésimos candidatos con los que se presenta la oposición. Así, todo indica que Juanma Moreno caerá a los resultados que obtenía su partido en los años 80 y estará muy cerca de ser superado por Ciudadanos, quienes no acusan el desgaste de haber sido el sostén de Susana Díaz durante la última legislatura y pueden llegar incluso a doblar su representación, no por méritos del cambiante Juan Marín, sino más bien de Albert Rivera e incluso de Inés Arrimadas.
La coalición entre Podemos e Izquierda Unida seguramente les haga perder votos, pero parece que en escaños incluso pueden subir. Todo ello hace que los resultados de PP, C’s y Adelante Andalucía vayan a estar próximos, alrededor de los ventipocos diputados. La única novedad va a ser VOX, el partido del antiguo parlamentario vasco del PP, Santiago Abascal, va a entrar en nuestras instituciones y hay quien dice que lo va a hacer con fuerza. El nuevo partido de derechas ha conseguido atraer a miles de personas a todos los mítines que ha convocado en la región, a pesar de la campaña de insultos y difamaciones que han tenido que soportar. Esta brutal campaña de desprestigio hace que posiblemente las encuestas no reflejen su verdadera intención de voto.
Pero lo verdaderamente interesante llegará a partir del lunes cuando empecemos a saber si Susana Díaz se apoyará para formar Gobierno en los podemitas, imitando a Pedro Sánchez, o contará de nuevo con el respaldo de Ciudadanos. Lo que haga cada uno de esos tres partidos se interpretará forzosamente en clave nacional, habida cuenta de que dentro de menos de 6 meses tenemos elecciones municipales, al Parlamento Europeo, y en 13 de las 17 comunidades autónomas, además de que quizá se produzca el deseable adelanto en las elecciones generales del débil y desprestigiado Gobierno de Pedro Sánchez. Con todo este puzzle, mi apuesta es que en Andalucía las cosas van a ir a peor, porque Ciudadanos se negará a dar su apoyo de nuevo a Susana Díaz con lo que no le quedará más remedio que pactar con la anticapitalista Teresa Rodríguez quien, como han hecho en el resto de España, se negará a entrar en el Gobierno, pero exigirá pinceladas de chavismo populista que empeorarán aún más la vida a los andaluces. Ojalá me equivoque.
Publicado el 02/12/2018 en Okdiario