Cantando ‘La Internacional’, Sánchez quiere prohibir el ‘Cara al Sol’


 

Cuando la portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, Elma Saiz, anunció el lunes la desclasificación de los documentos del 23F, dijo, leyendo un texto que llevaba escrito, que su intención era «impedir que la ultraderecha siga utilizando los bulos y la desinformación para difundir teorías que no merece nuestra democracia y para desinformar a los jóvenes, a chavales que piensan que con Franco se vivía mejor y que van cantando el Cara al Sol por nuestras calles».

Pedro Sánchez aprovechó cuando aún podía sacar adelante leyes sin que se las vetaran Junts, Podemos, el PP y VOX, para aprobar en 2023 un Real Decreto-ley que, con la excusa de la Guerra de Ucrania y la reconstrucción de la isla de La Palma, rectificó la Ley de Fundaciones con el objetivo de forzar la extinción de la Fundación Francisco Franco. Pero aún no se ha atrevido a iniciar el proceso de ilegalización del partido Falange Española de las JONS, cuyo himno es el Cara al Sol, quizá temiendo que la ilegalización de cualquier partido político podría acabar suponiendo la prohibición de Bildu, en cuyos votos se apoya.

Pero, aunque no prohíben ni ilegalizan el Cara al Sol, pretenden evitar que los jóvenes lo canten, mientras Pedro Sánchez presume de cantar La Internacional con su puño en alto. En los estatutos del PSOE no se menciona nada de ningún himno oficial, pero en su página web aparecen diferentes versiones —orquestal, jazz, rock, andaluza, gallega, vasca, etc.— del Aria de la Rosa que le encargaron al compositor de TVE Julio Mengod en los años 80 del siglo pasado para las campañas electorales. El Aria de la Rosa parece la sintonía de un documental de La 2, sin letra, pausada y poco épica; así que a Pedro Sánchez le gusta mucho más cantar, puño en alto, La Internacional y así lo hace al clausurar los actos de su partido.

El PSOE fue fundado en 1879 por Pablo Iglesias Posse, como un partido revolucionario de ideología marxista, ideas que defendieron sus hoy admirados líderes históricos, como el protagonista del golpe de Estado de 1934 contra la II República, Indalecio Prieto, y el colaborador del dictador Primo de Rivera y provocador de la Guerra Civil, Francisco Largo Caballero.

Esta ideología marxista en el PSOE se mantuvo en sus estatutos incluso después de su Congreso número 28, celebrado en Madrid en mayo de 1979, como bien justificaba el que entonces era su secretario de Organización, Alfonso Guerra: «La única declaración fundacional de un partido en la que participó Karl Marx fue en la declaración del PSOE». No fue hasta septiembre de ese mismo año cuando los socialdemócratas alemanes convencieron a Felipe González de que, si quería seguir contando con su ayuda, tenía que abandonar el marxismo revolucionario.

Le costó, tuvo que dimitir como secretario general tras fracasar en el congreso ordinario y solamente tras verse dirigidos por una comisión gestora, los socialistas más radicales aceptaron desprenderse del marxismo. Pero aun así, Pedro Sánchez sigue cerrando los congresos del PSOE cantando, puño en alto, La Internacional, el himno de un comunismo que ha causado 100 millones de muertos en el mundo.

En 2019, el Parlamento Europeo aprobó por una impresionante mayoría de 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones, una resolución que equiparó al régimen comunista con el nazi, ya que ambos «cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad». También expresó «su preocupación por el hecho de que se sigan usando símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública».

Por todo ello, el Parlamento Europeo pidió a los Estados miembros que sensibilicen a las nuevas generaciones respecto a estos crímenes comunistas incluyéndolos «en los libros de texto de todas las escuelas de la Unión», para que así se favorezca una «cultura común de memoria histórica» que condene el comunismo. A lo que Pedro Sánchez ha reaccionado cantando La Internacional, puño en alto.

El presidente del Gobierno se pasa las resoluciones del Parlamento Europeo por el mismo sitio que se pasa la Constitución cuando indulta a los golpistas. Nadie ha visto que los jóvenes españoles vayan por la calle cantando el Cara al Sol, pero tenemos que aguantar que Sánchez cante, puño en alto, el himno de los comunistas.


Publicado el 26/02/2026 en OKDIARIO

Como ‘therians’ de perros y gatos


 

Ahora que la prensa ha puesto de moda a los therians, que son esas personas aburridas de la vida que se identifican con un animal y se disfrazan como si lo fueran, podríamos encontrar un símil en la política actual donde encontramos una estrategia electoral entre el PP y Vox que podríamos llamar «convivencia de perros y gatos», o, para ser más exactos, «simulacro therian de perros y gatos».

Veamos primero las declaraciones que hacen unos y otros. Empecemos, por ejemplo, por lo que dijo Azcón en la campaña de Aragón: «Cada voto a Vox beneficia a Sánchez», lo que Feijóo reafirmó diciendo: «No votéis al adversario. Los votos que no vayan a parar a Azcón serán votos al PSOE». Esta misma idea de que votar a Vox solamente beneficia al PSOE y a Pedro Sánchez la han machacado otros muchos dirigentes del PP, y sus voceros en los medios de comunicación, donde se han leído titulares tan ridículos como: «El éxito estéril de Vox solo favorece a Sánchez».

Del otro lado, podemos encontrar infinidad de declaraciones de Santiago Abascal en las que repite constantemente la misma idea de que PP y PSOE son lo mismo: «Da igual de lo que hablemos, de las políticas verdes, de las políticas migratorias, de las políticas fiscales, de las políticas educativas… son las mismas, con pequeños maquillajes. Son lo mismo en las políticas, en las maneras, e, incluso, en la corrupción». O como dice el secretario general de Vox, Ignacio Garriga: «Solo hay dos opciones: Vox o el bipartidismo».

A continuación, analicemos los datos indiscutibles. El número de presidentes de comunidades autónomas del PSOE que lo han sido gracias a los votos o la abstención de Vox es, exactamente, cero patatero. Por el contrario, gracias a los votos de los de Abascal fueron investidos, en Madrid, Isabel Díaz Ayuso en 2019 y 2021, en Andalucía, Juanma Moreno Bonilla en 2019, en Murcia, Fernando López Miras en 2019 y 2023, en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco en 2022, en Aragón, Azcón en 2023, y con toda probabilidad también en 2026, en Valencia, Mazón en 2023 y Juanfran Pérez Llorca en 2025, en Baleares, Marga Prohens en 2023, y en Extremadura, María Guardiola en 2023 y quizá de nuevo en 2026. Respecto a los ayuntamientos, donde el alcalde es investido con mayoría simple, sin que sea necesaria la mayoría absoluta, la lista de alcaldes del PP a los que Vox ha permitido gobernar en minoría incluye a Valencia, Sevilla, Zaragoza, Palma, Alicante, etc., hasta un total de 11 capitales de provincia. Mientras que la lista de alcaldes del PSOE a los que Vox permite gobernar en minoría es también de cero absoluto.

De cara a la competencia electoral fingen llevarse como perros y gatos. Si de verdad Vox pensara que PP y PSOE «son lo mismo» no tendría ningún sentido que, gracias a sus votos, el PP gobernase 8 comunidades y 11 capitales mientras que al PSOE no le deja hacerse con el poder en ningún lugar. Y si fuera cierto que el PP creyera que los votos a los de Abascal benefician a Pedro Sánchez, no se sentarían a negociar con ellos cada vez que tienen ocasión. Como perros y gatos se pelean delante de su público y, cuando nadie los ve, se quitan las caretas de therian y se convierten en políticos responsables.

Este fingido enfrentamiento está permitiendo que el Partido Popular acerque su discurso a los votantes moderados de centro izquierda que están escandalizados con la corrupción y la ruina que el socialismo siempre provoca; sabiendo que tanto los votantes que pudiera estar perdiendo por la derecha como los de aquellos de izquierda menos moderada y más, entre comillas, «antisistema», los está recogiendo un Vox con el que siempre van a poder llegar a algún tipo de acuerdo. La estrategia de convivencia de perros y gatos, fingiendo enfrentamiento entre los que siempre acaban llegando a acuerdos, está funcionando para librarnos de tan nefasto socialismo.


Publicado el 24/02/2026 en OKDIARIO

A Sánchez no le importa el PSOE, por eso nada le afecta


 

Cuando vemos las noticias de cada día tenemos la sensación de que Pedro Sánchez puede con todo, con una especie de superpoder que le permite aguantar lo que sea que le venga encima, porque es indestructible. Solamente en el día de ayer supimos a la vez que Sánchez respalda a Marlaska, convirtiéndose en su cómplice, después de conocerse que durante meses ha podido encubrir a un violador como su mano derecha en la Policía. Al mismo tiempo, OKDIARIO publicó que en los burdeles de su suegro, quien les compró el piso a Begoña y a él, se eliminaron los aseos para ampliar el negocio de la prostitución.

Algún medio publicó también ayer, como novedad, la información que ya había desvelado OKDIARIO hace dos meses, cuando Koldo nos contó en una entrevista exclusiva que «en las primarias del PSOE de 2017 votaron hasta los muertos». Y también ayer, desde Nueva Delhi (India), Pedro Sánchez salió en defensa de su amigo Borja Cabezón ante las acusaciones de que utilizó multitud de empresas pantalla y testaferros para hacer ingeniería fiscal, eludiendo impuestos, lo que es infinitamente menos que lo que, en 2018, provocó la dimisión forzada de Màxim Huerta.

Cualquiera de las noticias que tenemos en España cada día provocaría la inmediata caída de todos los gobiernos democráticos de nuestro entorno. Solamente el caso del suegro chulo de putas es impensable en ningún otro país, mientras que aquí ni siquiera provoca rubor en el presidente del Gobierno, que él haya sido «partícipe a título lucrativo» del vergonzoso negocio de los puticlubs. Su esposa, imputada por corrupción. Su hermano dimitido e imputado por corrupción en el puesto en el que fue enchufado y por el que cobraba una pasta sin aparecer. Su fiscal general, por el que ponía la mano en el fuego, ha sido condenado. Toda la pandilla basurilla que hizo con él las primarias y a los que luego recompensó haciéndolos ministros, secretarios de organización y consejeros de empresas públicas, están encarcelados. Y nada puede derribar a Pedro Sánchez.

Con tal cantidad de basura encima, apenas llama la atención que el PSOE continúe sacando de las cárceles vascas a los más sanguinarios asesinos etarras mediante torticeras interpretaciones de unas leyes que hicieron a medida. El asesino de Gregorio Ordóñez, Juan Ramón Carasatorre, alias Zapata, ha sido puesto en libertad usando la misma ficción de arrepentimiento que utilizaron para excarcelar al condenado a 377 años de prisión por un total de 20 delitos de terrorismo, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki. Pedro Sánchez vacía las cárceles de etarras como parte de un vergonzoso pacto con Bildu, después de que Otegui dijera en 2021 que «tenemos 200 presos en la cárcel; si para sacarlos hay que votar los Presupuestos, votaremos». Esos 200 ya tienden a cero y aquí no pasa nada.

La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó unos resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida que demuestran que, en 2025, 1 de cada 4 españoles (25,7%) está en riesgo de pobreza y exclusión social, indicador que, entre los menores de 16 años, asciende hasta 1 de cada 3 (33,9%). El PIB aumenta de manera ficticia mientras los ciudadanos comprueban sus dificultades para llegar a fin de mes y las estadísticas oficiales demuestran que el socialismo solo trae corrupción y pobreza. Los trenes descarrilan, las carreteras se deshacen, los apagones nos dejan sin luz… pero Sánchez aguanta en la Moncloa.

Como dije al principio, podríamos creer que Pedro Sánchez es indestructible y lo aguanta todo. Pero es una falsa sensación porque le aplicamos unos criterios de dignidad de los que carece absolutamente. Cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que tiene que dimitir ante uno solo de los casos que hemos descrito, porque, de lo contrario, las consecuencias electorales para su partido político serían catastróficas.

Sánchez tonto no es, así que él también sabe que ya ha destrozado a su partido, que, elección tras elección, el PSOE irá desapareciendo de ayuntamientos y comunidades autónomas. Lo que nunca podríamos llegar a imaginar es un comportamiento tan esquizofrénico como el que se necesita para, sabiendo que detrás de él solo va a quedar tierra quemada, seguir aguantando unos meses más. Pedro Sánchez es perfectamente consciente de que va a arrasar con el PSOE y le da exactamente lo mismo. Por eso ningún escándalo va a hacerle dimitir.


Publicado el 19/02/2026 en OKDIARIO

Sarah Santaolalla se cree superior a ti


 

En una reciente entrevista en un canal progre de YouTube, la activista de extrema izquierda, Sarah Santaolalla, ha afirmado: «Yo soy analista política y tengo toda la objetividad del mundo cuando voy a analizar una noticia o cuando voy a dar una información. A mí no me afecta mi ideología para el desarrollo de mi trabajo. Yo soy superior moralmente a toda la panda de ungas-ungas y fascistas que hay sueltos… Somos superiores moralmente a esta gente y creo que hay más gente que debería posicionarse en un momento en el que hay un auge de la extrema derecha». Mensaje que, claramente, iba dirigido a ti, votante del Partido Popular o de Vox, a quienes en numerosas ocasiones ella ha calificado como fascistas, además de llamaros idiotas; y también a ti, que te informas en cualquier otra televisión que no sea TVE o en un digital como OKDIARIO.

Para que no tuvieras dudas, a continuación, la «analista política» lo aclaró diciendo: «Ver, por ejemplo, a digitales como OKDIARIO y a todos estos que se atreven a mentir abiertamente… eso ya no es una línea editorial de derechas, ¡¡eso es mentir!! Entonces, a mí, comparar a cierta gente… a (Eduardo) Inda con Silvia (Intxaurrondo) o con Javier (Ruiz)… yo creo que es incomparable… que no puedes comparar la honestidad y el rigor que tienen estos profesionales… Yo creo que es incomparable el trabajo que están haciendo ahora Silvia (Intxaurrondo), Javier (Ruiz), Jesús (Cintora), con el que hacen otros que solo quieren desinformar para que la sociedad explote». Fascistas todos y, en su opinión, inferiores moralmente a ella, que se ve a sí misma como una gran profesional, objetiva, defensora de la verdad y superior moralmente a todos nosotros.

En general, la superioridad moral de la izquierda está basada en la mentira. Tras la caída del muro de Berlín y ante el visible fracaso de todas las economías socialistas, la izquierda mundial cambió la lucha de clases y se hizo ecologista del cambio climático, animalista, vegana, intercultural, racializada, anticristiana, antijudía y proislam, abanderando la ideología de género neofeminista y la teoría queer. Y así, como ellos dicen que defienden el planeta, a los animales, a los inmigrantes y a los homosexuales, se creen que son superiores moralmente. Una mentira de lo más ridícula. Esto es así en todo el mundo, pero en España tenemos además un añadido, porque aquí la izquierda ha manejado tanto el cine y la televisión como el sistema educativo durante tantísimos años que han hecho creer a varias generaciones una versión de la Guerra Civil de la que han borrado todos sus crímenes, aunque fueron ellos quienes provocaron la guerra. Han prohibido que se conozcan todos los desmanes cometidos por los comunistas del PSOE que usurparon la Segunda República, y todas las barbaridades que las izquierdas cometieron durante la guerra. Han conseguido que se ignore la verdadera historia de España situándose moralmente por encima de cualquiera que no sea de izquierdas, fundamentalmente por ignorancia.

Pero en particular, la superioridad moral sobre cualquier otra persona de una tipa como Sarah Santaolalla es para partirse de la risa. Hasta que empezó a definirse como «analista política» sin ser ni politóloga ni periodista, se presentaba a sí misma como jurista y abogada, sin tampoco poseer dicha titulación. Apenas cumplida la mayoría de edad ya era candidata en las listas del PSOE para las elecciones municipales de Salamanca. Tras fracasar en su empeño de meter cabeza en política, empezó en minúsculos canales de televisión hasta convertirse en tertuliana de TVE en los programas de su pareja, Javier Ruiz, de Jesús Cintora y de Silvia Intxaurrondo; sectarios manipuladores de la información a quienes defiende como modelos de objetividad periodística porque le llenan la cartera.

Además de insultar continuamente a todo el que se le pone por delante con su estilo zafio, poligonero y deslenguado, Sarah Santaolalla ha hecho declaraciones que podrían considerarse apología de la pederastia, animando a los niños a mantener relaciones sexuales con quien quisieran. «Haced lo que queráis y follad con quien queráis». Ha llamado fascistas y racistas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, preguntando «¿Por qué la Policía agrede a gente con la bandera de Palestina y no a gente con la bandera del aguilucho? ¿El aguilucho te hace inmune para la Policía? ¿El aguilucho te da protección? ¿El aguilucho hace que no te detengan?». Y ha sido citada en los juzgados por llamar «delincuentes» a los integrantes de la asociación provida HazteOír.

La lista de actuaciones inmorales de este personajillo sería interminable, pero ella no merece más atención. Ni la izquierda internacional ni mucho menos la española es superior moralmente a la derecha, ni Sarah Santaolalla es superior a nadie. La falsa superioridad moral de la izquierda no es más que ignorancia.


Publicado el 17/02/2026 en OKDIARIO

¡Rotundamente, NO! Milei no obligará a trabajar 12 horas


 

«El Senado argentino aprueba la reforma laboral de Milei que contempla la jornada de 12 horas». «Jornadas de 12 horas: la reforma laboral de Milei que golpea a los argentinos». «La radical reforma laboral de Milei un paso más cerca de hacerse realidad: Entre las medidas, jornadas de 12 horas». «El Senado argentino da el visto bueno a la reforma laboral de Milei, una norma que permite ampliar la jornada hasta las doce horas». No sigo, estos son los titulares con los que, mayoritariamente, la prensa española de izquierdas, de derechas y mediopensionista nos contó ayer la barbaridad que Javier Milei había aprobado en Argentina. Para ilustrar la noticia, las televisiones ponían vídeos de fuertes protestas en Buenos Aires y los digitales nos mostraban fotografías de ciudadanos encapuchados enfrentándose violentamente a la policía, que respondía con cañones de agua.

¡Qué barbaridad!, pensé. A este liberal argentino, que en teoría debería estar en contra de las legislaciones estrictas e inflexibles, ¿cómo se le ocurre ponerse a obligar a los pobres argentinos a laburar, como dicen ellos, 12 horas seguidas? ¡Un liberal imponiendo la esclavitud a sus votantes!… Como que no cuadra mucho. Pero si lo cuentan así en todas las cadenas de televisión y en todos los periódicos, debe ser verdad. Lo mismo es que se ha vuelto loco, que, con esos pelos, ya lo parece, la verdad.

Pero, como me conozco el percal, se me ocurrió que no costaba nada confirmar por mis propios medios esa información. Lo primero que hice fue recurrir a la inteligencia artificial, que hoy en día es lo más rápido, para qué nos vamos a engañar. Y tanto ChatGPT como Grok me confirmaron el titular que estaba repitiendo machaconamente toda la prensa: la nueva reforma «permite extender la jornada diaria hasta 12 horas (en lugar de las 8 horas habituales)». Quod erat demonstrandum, que diría un romano de los de antes.

Solo que, también os lo digo, ya le voy cogiendo el tranquillo a estas nuevas IA, así que ya sé que, ante cualquier afirmación rotunda como esta, siempre hay que pedirle una fuente primaria para comprobar las cosas por ti mismo. Y cuando lo hice, ambas empezaron a proporcionarme enlaces a medios de comunicación en los que Javier Milei aparecía retratado con cuernos y pezuñas. Así que solicité enlaces al texto aprobado por el Senado argentino, el cual está disponible para todos desde la página web oficial del Gobierno de Argentina. Hice búsquedas rápidas, por ejemplo «jornada laboral», «12 horas», «descanso»… etc. y, como todos os podéis imaginar, me encontré con que no aparecía nada parecido a ninguna nueva jornada laboral de 12 horas.

Pero no me conformé con eso. En primer lugar, le pregunté a las IA en qué artículos de qué disposiciones legislativas se establece la duración legal de la jornada actual y comprobé que la reforma no modifica nada de eso; luego va a seguir vigente igual que hasta ahora. Entonces, confronté estos datos en las IA, preguntándoles en qué artículos concretos del texto aprobado por el Senado argentino se habían basado para su primera respuesta. Y ahí ya se les fundieron los plomos.

La IA había sido engañada por la prensa del mismo modo que la prensa había sido estafada por los peronistas argentinos, que sacan a la calle, a enfrentarse contra la policía, a unos rojos que simplemente quieren hacer arder las calles porque, para ellos, Javier Milei tiene cuernos y patas de chivo, como todos los liberales.

De lo cual debemos sacar todos una lección principal y otra… digamos para nota. Lo más importante es que sepamos que no podemos dar por cierto ningún titular de casi ningún medio de comunicación. Si algo te suena raro, ponlo en duda y confírmalo. Y lo segundo es que tampoco puedes creerte la primera respuesta que te dé ninguna inteligencia artificial, sino que siempre debes solicitar fuentes primarias para comprobar por ti mismo lo que te está diciendo.

No es verdad. El proyecto de Ley de Modernización Laboral aprobado por el Senado argentino no introduce ninguna modificación en la jornada laboral que, como hasta ahora, seguirá siendo como máximo de 48 horas semanales, distribuidas normalmente en jornadas de 8 horas, que, no obstante, pueden distribuirse de forma desigual entre los días de la semana, sin superar las 9 horas diarias habituales.

A pesar de lo cual, igual que ocurre ahora, determinados colectivos como los sanitarios, los de seguridad, etc. seguirán pudiendo pactar turnos distintos, sin que en ningún caso se superen las 48 horas semanales, a partir de las cuales se podrán seguir haciendo horas extraordinarias como hasta ahora, que —y esta es la única novedad— podrá acordarse entre las partes, de forma opcional y voluntaria, que en vez de ser retribuidas, puedan compensarse acortando la jornada de otros días, manteniendo, también como hasta ahora, los descansos mínimos entre jornada y jornada de 12 horas. Será inevitable que los rojos sigan retratándolo como a un demonio, pero la prensa ya no te va a engañar diciendo que Javier Milei va a esclavizar a los argentinos obligándolos a trabajar 12 horas. Ya sabes que eso es mentira.


Publicado el 13/02/2026 en OKDIARIO

María Guardiola no es tonta, es una trepa


 

Habitualmente se atribuye al filósofo Bertrand Russell la frase apócrifa que afirma que «los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible y los políticos por hacer lo posible imposible». También se atribuye erróneamente al humorista Groucho Marx la frase del publicista Ernest Benn, quien expresó con mayor precisión esa idea al afirmar que «la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, aunque no existan, hacer un diagnóstico erróneo y aplicar después los remedios equivocados». En realidad, esto de no servir para solucionar los problemas es una característica de los políticos malos, que lamentablemente es común en la mayoría de las personas que deciden dedicar su vida a la política.

 

De entre estos, debemos distinguir dos grupos diferenciados. Están aquellos, tan comunes en la izquierda, pero tampoco extraños a la derecha, que fuera de la política no han conseguido hacer nada destacable en su profesión, si es que han llegado a tenerla. Y por otro lado están los que sí han demostrado su capacidad antes de llegar a la política, pero una vez dentro, se preocupan más por medrar y cumplir sus ambiciones que por resolver los problemas de la gente. Estos últimos son más comunes entre la derecha, pero también en los partidos de izquierdas recordamos una minoría de políticos así. Los primeros serían los que no pueden resolver ningún problema, porque no saben, y los segundos son los que no los solucionan porque no les interesa.

 

María Guardiola tonta no es. No se puede comparar a la líder de los populares extremeños con una Pilar Alegría que sólo estudió Magisterio, en su especialidad de Infantil, la cual la preparó para cuidar a niños de hasta cinco años de edad, pero nunca aprobó una oposición ni llegó a dar clases. Como tampoco se la puede comparar con una Irene Montero que, antes de convertirse en la madre de los hijos del líder de Podemos, apenas había trabajado de cajera en un supermercado. Fuera de la política, María Guardiola primero se diplomó en Empresariales, luego se licenció en Administración y Dirección de Empresas, tras lograr uno de los mejores expedientes de su promoción, aprobó las oposiciones del Grupo A1 como funcionaria del Cuerpo de Titulados Superiores. Durante más de una década, ocupó distintos puestos técnicos internos en la Junta de Extremadura, como Jefa de varios Servicios y Unidades de Gestión. Dentro de la administración pública, accedió por sus méritos a cargos de mayor responsabilidad, como Secretaria General de Economía y Hacienda y Secretaria General de Ciencia y Tecnología. O sea, que María Guardiola ha demostrado sobradamente que, si quisiera, sabe cómo se resuelven los problemas.

 

Pero con la misma rotundidad con que podemos afirmar que la presidenta del PP de Extremadura está capacitada para resolver problemas, debemos decir que ha demostrado ya en repetidas ocasiones que, en política, las mayores dificultades que se le han puesto por delante no ha sido capaz de solucionarlas. Luego, la única conclusión lógica a la que podemos llegar es que María Guardiola pertenece a ese segundo grupo de políticos que describimos al principio, los que no solucionan los problemas de los ciudadanos porque atienden primero a sus propios intereses, a su carrera política y a su egoísta interés por medrar.

 

Existe bastante consenso en que Guardiola fue una de las principales responsables de que Feijóo no cumpliera las expectativas en las Elecciones Generales de julio de 2023, por su incapacidad para resolver el problema con el que se encontró cuando perdió las elecciones de mayo de 2023, quedando detrás del candidato socialista Guillermo Fernández Vara, que en paz descanse. María Guardiola se obcecó entonces en insultar a los votantes de un Vox que era el único partido político que podía evitar que los socialistas prolongasen sus 36 años en el Gobierno extremeño. Y vemos ahora cómo la historia se repite y, cuando sus compañeros de partido llegan a acuerdos en todas las Comunidades donde los votos de PP y Vox unidos pueden impedir que gobierne la izquierda, ella presume de haberle rogado al PSOE que se abstenga para que pueda gobernar en minoría y amenaza a los extremeños con obligarles a volver a las urnas.

 

Es posible que, de nuevo, la sangre no llegue al río y que, desde Génova 13, la hagan entrar en razón aceptando parte de lo que le está pidiendo Vox. Pero el daño ya está hecho. La idea de que no puede uno fiarse de un PP que, en cualquier momento, va a volver a pactar con el PSOE, ya ha calado entre los electores.

 

Dicen que «el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra». María Guardiola ya ha demostrado dos veces que, ante las dificultades, primero hace un diagnóstico erróneo para tratar de aplicar después los remedios equivocados, o sea, que es una nefasta política, una trepa y poco más.


Publicado el 13/02/2026 

Los votantes exigen que el PP se aleje del PSOE


 

En una convención del Partido Republicano, en 1856, Abraham Lincoln dijo que «una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil», afirmación que todos comprendemos que es una hipérbole, como ese refrán que dice que «grano no hace granero, pero ayuda al compañero». Uno de los primeros en demostrar que la frase es una exageración literaria fue el propio Lincoln, que murió asesinado por una bala pocos años después, a pesar de lo cual nadie piensa que el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América perdiera nunca su fe en la fuerza de los votos.

A pesar de que todas las democracias occidentales han tenido que superar distintas crisis en las que siempre han aparecido movimientos que ponen en duda la validez de nuestros sistemas democráticos, como ocurrió en España el 15-M, tras la crisis financiera de 2008, al final siempre tratamos de creer que aún se pueden cambiar las cosas votando. En aquel momento esta idea la capitalizó perfectamente un mediocre profesor universitario sin plaza, desgreñado, malencarado, con actitudes claramente violentas y machistas, que supo rodearse de un grupo de exaltados como él, quienes, gracias a la financiación de dictaduras de extrema izquierda y regímenes teocráticos que coincidían en el interés de desestabilizar a Occidente, fundaron un partido político que llegó a lograr el 21 % de los votos, una vicepresidencia del Gobierno y hasta cuatro carteras ministeriales más.

¡Sí se puede!, gritaban con el puño comunista sobre sus cabezas. Y claro que pudieron. Pudieron comprarse un casoplón en la sierra de Madrid, con piscina, jardín, servicio doméstico y escoltas. Pudieron matricular a sus retoños en un exclusivo colegio privado. Pudieron llevar a sus colegas de vacaciones pagadas a Times Square y Manhattan. Y pudieron irse deshaciendo uno a uno de todo el grupo de mediocres exaltados que les ayudaron a alcanzar un nivel de vida claramente por encima de sus posibilidades. Hasta que llegó un punto en el que la incoherencia era tan brutalmente indisimulable que los votantes recordaron aquella frase que compara la fuerza del voto con la bala del fusil y decidieron que ya había llegado el momento de mandarlos al güano.

Pero tras la crisis de las hipotecas subprime nos llegó la crisis de la inmigración ilegal, la crisis de la vivienda, la crisis de los trenes que descarrilan y las carreteras con socavones, la crisis de los trabajadores pobres, la crisis de las okupaciones, la crisis de la esposa corrupta, del hermano corrupto, de los secretarios de organización corruptos, de los fiscales corruptos… en definitiva, nos metimos de cabeza en la crisis de un Pedro Sánchez que, además de gafe, se ha demostrado uno de los más incompetentes y sinvergüenzas gobernantes de la historia de España, hasta el punto de que no puede salir a la calle sin que lo rodeen con un ejército de actores para que la gente no le insulte de una forma tan soez como merecida.

Y ante la crisis que deberíamos llamar sanchismo, la ciudadanía, de nuevo, está reaccionando con sus votos. Las urnas se están llenando de papeletas que no solo dicen que ya no queremos más Pedro Sánchez, sino que dejan claro que tampoco queremos nada que tenga ni la menor relación con él. Primero fue María Guardiola en Extremadura la que, como no quería asumir las demandas que Vox le exigía para votar a favor de sus Presupuestos, convocó elecciones para comprobar que los votantes le insisten en que las tiene que aceptar. Y quizá para comprobar si lo que había ocurrido en Extremadura tenía más que ver con la personalidad de la peculiar candidata del PP que con una opinión general, en Aragón imitaron a Guardiola y los votantes aragoneses dijeron exactamente lo mismo que habían dicho antes los extremeños, solo que aún más fuerte.

Los ciudadanos le están diciendo al Partido Popular que se aleje de una vez del PSOE y acepte las peticiones de Vox. Que no queremos que lleguen a más acuerdos con ellos, ni en el Parlamento Europeo, ni para renovar el CGPJ, ni para nombrar a nadie en el Tribunal Constitucional, ni para aprobar ningún proyecto, ni para nada. Las urnas le dicen claramente a Alberto Núñez Feijóo que no debe ir con Pedro Sánchez ni a cobrar una herencia. Se acabó el consenso. Ha llegado el fin del bipartidismo. Ya no puede volver a hacer lo mismo que ha estado haciendo hasta ahora. En Extremadura y en Aragón el PP convocó elecciones para no aceptar lo que pide Vox y los votantes han dicho que lo asuma y se aleje del PSOE. A ver si se enteran.


Publicado el 10/02/2026 en OKDIARIO

Sánchez nos distrae de las muertes de Adamuz

 


Como el presidente del Gobierno reconoció ante su Comité Federal, al que dijo que pensaba gobernar «con, o sin concurso del poder legislativo», lo único que hoy le interesa a Pedro Sánchez es seguir aguantando como hasta ahora, aunque sea sin Presupuestos. Incluso a costa de no poder aprobar ninguna ley sin tener que ceder a la vez ante los chantajes de toda la gentuza, de izquierdas y de derechas, que le permitió ser investido en 2023, tras perder las elecciones generales. Y para aguantar, en este momento, le resulta fundamental quitarse de encima los cadáveres de las 46 víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz, que todo apunta a que murieron por fallos en el mantenimiento de unas vías que, desde hace más de dos años, dependen directamente del ministro Óscar Puente, y antes del encarcelado José Luis Ábalos, su compañero en el Peugeot 407. En ese coche, Sánchez y Ábalos viajaban junto al también encarcelado Koldo y al imputado Santos Cerdán, componiendo todos ellos la llamada «Banda del Peugeot», vinculada a todos los casos de corrupción que afectan a Adif, responsable del mantenimiento de las vías. ¡Menudo marrón!

Pero si algo ha demostrado sobradamente Pedro Sánchez es que es un especialista en supervivencia, y no solo porque le pusiera ese nombre a las memorias que encargó que le escribieran. Sánchez fue capaz de sobreponerse a un partido que le obligó a dimitir la primera vez que quiso pactar con comunistas y proetarras. Ha sobrevivido a la imagen de su esposa y de su hermano sentados en el banquillo de los acusados, imputados por tráfico de influencias, prevaricación y corrupción. E incluso ha podido resistir la información que demuestra que se lucró de los negocios de prostitución de su suegro y las más que fundadas sospechas de que su carrera política se inició impulsada por los audios que se grabaron en dichos lupanares.

El protagonista del Manual de Resistencia no va a dejar ahora que las sospechas de que esas 46 muertes se podrían haber evitado si los ministerios y las empresas públicas que dependen de él no se hubieran dedicado a pagar prostitutas para el uso y disfrute de su mano derecha, a liquidar mordidas a empresas de la trama mafiosa y a enchufar a todo tipo de incapaces con carné del partido socialista en puestos para los que no tienen la más mínima cualificación. Así que, sin despeinarse, ha empezado a meter ruido, tocando la flauta y, como en Hamelín, todos los niños hemos empezado a seguirle el cuento sin percibir el ardid. De repente estamos todos hablando de los millones de inmigrantes ilegales que van a alterar el resultado de las próximas elecciones, votando en masa a la extrema izquierda. Y sin darnos respiro, Sánchez el flautista ha cambiado su cancioncilla y nos ha puesto a todos a alucinar con sus batallas dialécticas contra los dueños de X (antes Twitter) y de Telegram, a los que amenaza con meter en la cárcel si no se someten a sus dictados.

Confieso que yo también me he despistado y, por un momento, he bailado la música que el flautista Sánchez tocaba. Reconozco mi culpa, pago la penitencia y me propongo enmendar enseguida mi error. No. Pedro Sánchez no cuenta con los votos necesarios para que el Parlamento le apruebe ninguna reforma que afecte al uso de las redes sociales ni para menores de 16 años ni para adultos. No. Como el portavoz de la Comisión Europea para estos asuntos, Thomas Regnier, ya le ha advertido, ni aunque tuviera votos para hacerlo, las amenazas penales contra los directivos de dichas compañías son otro cuento chino, porque esa materia solamente se regula desde Bruselas. No. Las regularizaciones que anuncia Sánchez no pueden llevarse a cabo en los plazos que él dice, porque administrativamente es materialmente imposible. No. Los inmigrantes regularizados que consigan la nacionalidad no van a votar en masa a la extrema izquierda, porque ellos, mejor que nadie, saben que son quienes resultan más perjudicados por sus políticas de izquierdas cuando ya sean españoles. Nos ha engañado como si fuéramos niños chicos. Sánchez intenta desviar la atención de lo único que ahora le preocupa: que las familias de los 46 fallecidos en el accidente de Adamuz han empezado a llamarle asesino.


Publicado el 05/02/2026 en OKDIARIO

El Gran Reemplazo era un bulo nazi

 


Si consultas la prensa woke, llegarás a la conclusión de que el «Gran Reemplazo» no es más que un bulo de la ultraderecha. Cuando pasees por los barrios de tu ciudad o veas imágenes de las grandes capitales europeas, te darás cuenta de que las personas que las habitan han cambiado sustancialmente en muy pocos años. Verás que el porcentaje de la población con la que te cruzas que proviene de países árabes, bereberes, subsaharianos, orientales e hispanoamericanos ha crecido notablemente. En algunos medios de comunicación verás noticias respecto al aumento en determinados tipos de delitos cometidos principalmente por extranjeros. Pero te convencerás de que todo eso que ven tus ojos es falso de toda falsedad, porque el «Gran Reemplazo» no es más que una teoría conspiranoica de nazis y fachas.

La mega ultra extrema derecha dice que las poblaciones blancas y cristianas de Europa están siendo reemplazadas deliberadamente por inmigrantes no europeos, sobre todo de África, Oriente Medio o Asia, muchos de ellos musulmanes. Dicen los nazis que hay un plan secreto impulsado por élites políticas globalistas que fomentan la inmigración masiva y el aumento de nacimientos entre estos grupos para destruir la cultura, la identidad y el poder de la población autóctona europea, que en unos años acabará siendo minoría. El término lo popularizó el escritor francés Renaud Camus en 2011 con su libro Le Grand Remplacement, tachado de racista y xenófobo. No puedes hacer caso a lo que tus ojos ven y tus oídos escuchan. Debes confiar en lo que te aseguran todos los expertos wokes y los moderaditos de centro: el Gran Reemplazo no es más que el miedo a perder la identidad europea blanca y judeocristiana por cambios demográficos, que los fachas ven como una amenaza intencionada en lugar de darse cuenta de que se trata de un proceso natural y enriquecedor.

Todo este castillo de naipes se sostenía perfectamente hasta que el pasado 22 de enero, en un mitin de la ultra izquierdista Francia Insumisa, su líder, el extremista Jean-Luc Mélenchon habló de «la capacidad de nuestras listas para encarnar la nueva Francia, la del Gran Reemplazo, la de la generación que reemplaza a la otra porque así ha sido desde la noche de los tiempos y no porque haya diez locos en un rincón que de repente tienen miedo de ser reemplazados». Mélenchon decidió que había llegado el momento de ser claros, quizá porque el fenómeno ha llegado tan lejos y es tan evidente que resulta ridículo seguir negándolo y ya es hora de empezar a justificarlo.

Unos días más tarde, el 31 de enero, en un mitin en Zaragoza, la secretaria de Política de Podemos, Irene Montero, completamente desquiciada, se atrevió a ir un paso más allá y dijo que «quiero pedirles a las personas migrantes y racializadas que por favor no nos dejen solas con tanto facha, y claro que sí queremos que voten, claro que sí, les hemos conseguido papeles, regularización ya, y ahora vamos a por la nacionalidad o a cambiar la ley para que puedan votar, por supuesto, ojalá teoría del reemplazo, ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora, claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrona (sic)». Sin pelos en la lengua, Irene Montero confesó que la regularización que le ha sacado Podemos a Pedro Sánchez pretende reemplazar a unos votantes que cada vez les votan menos, por otros nuevos que sí les voten.

Según un estudio reciente de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), con Pedro Sánchez, el número de inmigrantes en situación irregular en España habría aumentado de 107.000 en 2017 a 840.000 a 1 de enero de 2025, y de ellos, el 91 % son de nacionalidad americana. Nuestro Código Civil, en su artículo 22, establece que se concederá la nacionalidad española, y por tanto el derecho al voto, tras 10 años de residencia, que se reducen a 5 para los refugiados y a 2 años «cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos», como es el caso del 91 % de los más de 800.000 migrantes que se van a regularizar ahora. Otros 700.000 nuevos votantes que se sumarán a los cerca de 1,4 millones que han sido nacionalizados por Pedro Sánchez desde 2018, con lo que, para las próximas elecciones generales, puede haber más de 2 millones de votantes que hayan sido nacionalizados por Sánchez, lo que supondrá cerca de un 10 % de la participación… y creciendo.

El Gran Reemplazo era un bulo nazi. Nadie intenta acabar con la moral y con la cultura europeas. Nadie trata de sustituir a los votantes de centro y de derechas por unos nuevos que estén agradecidos a los partidos que, desde la extrema izquierda, les dan papeles y paguitas, y les permiten okupar impunemente las casas de los españoles. El Gran Reemplazo era una teoría conspiranoica hasta que, de repente, nos quitan la venda de los ojos y comprobamos que nos han estado engañando durante tantos años, por puro egoísmo y maldad.


Publicado el 03/02/2026 en OKDIARIO