Sarah Santaolalla se cree superior a ti


 

En una reciente entrevista en un canal progre de YouTube, la activista de extrema izquierda, Sarah Santaolalla, ha afirmado: «Yo soy analista política y tengo toda la objetividad del mundo cuando voy a analizar una noticia o cuando voy a dar una información. A mí no me afecta mi ideología para el desarrollo de mi trabajo. Yo soy superior moralmente a toda la panda de ungas-ungas y fascistas que hay sueltos… Somos superiores moralmente a esta gente y creo que hay más gente que debería posicionarse en un momento en el que hay un auge de la extrema derecha». Mensaje que, claramente, iba dirigido a ti, votante del Partido Popular o de Vox, a quienes en numerosas ocasiones ella ha calificado como fascistas, además de llamaros idiotas; y también a ti, que te informas en cualquier otra televisión que no sea TVE o en un digital como OKDIARIO.

Para que no tuvieras dudas, a continuación, la «analista política» lo aclaró diciendo: «Ver, por ejemplo, a digitales como OKDIARIO y a todos estos que se atreven a mentir abiertamente… eso ya no es una línea editorial de derechas, ¡¡eso es mentir!! Entonces, a mí, comparar a cierta gente… a (Eduardo) Inda con Silvia (Intxaurrondo) o con Javier (Ruiz)… yo creo que es incomparable… que no puedes comparar la honestidad y el rigor que tienen estos profesionales… Yo creo que es incomparable el trabajo que están haciendo ahora Silvia (Intxaurrondo), Javier (Ruiz), Jesús (Cintora), con el que hacen otros que solo quieren desinformar para que la sociedad explote». Fascistas todos y, en su opinión, inferiores moralmente a ella, que se ve a sí misma como una gran profesional, objetiva, defensora de la verdad y superior moralmente a todos nosotros.

En general, la superioridad moral de la izquierda está basada en la mentira. Tras la caída del muro de Berlín y ante el visible fracaso de todas las economías socialistas, la izquierda mundial cambió la lucha de clases y se hizo ecologista del cambio climático, animalista, vegana, intercultural, racializada, anticristiana, antijudía y proislam, abanderando la ideología de género neofeminista y la teoría queer. Y así, como ellos dicen que defienden el planeta, a los animales, a los inmigrantes y a los homosexuales, se creen que son superiores moralmente. Una mentira de lo más ridícula. Esto es así en todo el mundo, pero en España tenemos además un añadido, porque aquí la izquierda ha manejado tanto el cine y la televisión como el sistema educativo durante tantísimos años que han hecho creer a varias generaciones una versión de la Guerra Civil de la que han borrado todos sus crímenes, aunque fueron ellos quienes provocaron la guerra. Han prohibido que se conozcan todos los desmanes cometidos por los comunistas del PSOE que usurparon la Segunda República, y todas las barbaridades que las izquierdas cometieron durante la guerra. Han conseguido que se ignore la verdadera historia de España situándose moralmente por encima de cualquiera que no sea de izquierdas, fundamentalmente por ignorancia.

Pero en particular, la superioridad moral sobre cualquier otra persona de una tipa como Sarah Santaolalla es para partirse de la risa. Hasta que empezó a definirse como «analista política» sin ser ni politóloga ni periodista, se presentaba a sí misma como jurista y abogada, sin tampoco poseer dicha titulación. Apenas cumplida la mayoría de edad ya era candidata en las listas del PSOE para las elecciones municipales de Salamanca. Tras fracasar en su empeño de meter cabeza en política, empezó en minúsculos canales de televisión hasta convertirse en tertuliana de TVE en los programas de su pareja, Javier Ruiz, de Jesús Cintora y de Silvia Intxaurrondo; sectarios manipuladores de la información a quienes defiende como modelos de objetividad periodística porque le llenan la cartera.

Además de insultar continuamente a todo el que se le pone por delante con su estilo zafio, poligonero y deslenguado, Sarah Santaolalla ha hecho declaraciones que podrían considerarse apología de la pederastia, animando a los niños a mantener relaciones sexuales con quien quisieran. «Haced lo que queráis y follad con quien queráis». Ha llamado fascistas y racistas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, preguntando «¿Por qué la Policía agrede a gente con la bandera de Palestina y no a gente con la bandera del aguilucho? ¿El aguilucho te hace inmune para la Policía? ¿El aguilucho te da protección? ¿El aguilucho hace que no te detengan?». Y ha sido citada en los juzgados por llamar «delincuentes» a los integrantes de la asociación provida HazteOír.

La lista de actuaciones inmorales de este personajillo sería interminable, pero ella no merece más atención. Ni la izquierda internacional ni mucho menos la española es superior moralmente a la derecha, ni Sarah Santaolalla es superior a nadie. La falsa superioridad moral de la izquierda no es más que ignorancia.


Publicado el 17/02/2026 en OKDIARIO

¡Rotundamente, NO! Milei no obligará a trabajar 12 horas


 

«El Senado argentino aprueba la reforma laboral de Milei que contempla la jornada de 12 horas». «Jornadas de 12 horas: la reforma laboral de Milei que golpea a los argentinos». «La radical reforma laboral de Milei un paso más cerca de hacerse realidad: Entre las medidas, jornadas de 12 horas». «El Senado argentino da el visto bueno a la reforma laboral de Milei, una norma que permite ampliar la jornada hasta las doce horas». No sigo, estos son los titulares con los que, mayoritariamente, la prensa española de izquierdas, de derechas y mediopensionista nos contó ayer la barbaridad que Javier Milei había aprobado en Argentina. Para ilustrar la noticia, las televisiones ponían vídeos de fuertes protestas en Buenos Aires y los digitales nos mostraban fotografías de ciudadanos encapuchados enfrentándose violentamente a la policía, que respondía con cañones de agua.

¡Qué barbaridad!, pensé. A este liberal argentino, que en teoría debería estar en contra de las legislaciones estrictas e inflexibles, ¿cómo se le ocurre ponerse a obligar a los pobres argentinos a laburar, como dicen ellos, 12 horas seguidas? ¡Un liberal imponiendo la esclavitud a sus votantes!… Como que no cuadra mucho. Pero si lo cuentan así en todas las cadenas de televisión y en todos los periódicos, debe ser verdad. Lo mismo es que se ha vuelto loco, que, con esos pelos, ya lo parece, la verdad.

Pero, como me conozco el percal, se me ocurrió que no costaba nada confirmar por mis propios medios esa información. Lo primero que hice fue recurrir a la inteligencia artificial, que hoy en día es lo más rápido, para qué nos vamos a engañar. Y tanto ChatGPT como Grok me confirmaron el titular que estaba repitiendo machaconamente toda la prensa: la nueva reforma «permite extender la jornada diaria hasta 12 horas (en lugar de las 8 horas habituales)». Quod erat demonstrandum, que diría un romano de los de antes.

Solo que, también os lo digo, ya le voy cogiendo el tranquillo a estas nuevas IA, así que ya sé que, ante cualquier afirmación rotunda como esta, siempre hay que pedirle una fuente primaria para comprobar las cosas por ti mismo. Y cuando lo hice, ambas empezaron a proporcionarme enlaces a medios de comunicación en los que Javier Milei aparecía retratado con cuernos y pezuñas. Así que solicité enlaces al texto aprobado por el Senado argentino, el cual está disponible para todos desde la página web oficial del Gobierno de Argentina. Hice búsquedas rápidas, por ejemplo «jornada laboral», «12 horas», «descanso»… etc. y, como todos os podéis imaginar, me encontré con que no aparecía nada parecido a ninguna nueva jornada laboral de 12 horas.

Pero no me conformé con eso. En primer lugar, le pregunté a las IA en qué artículos de qué disposiciones legislativas se establece la duración legal de la jornada actual y comprobé que la reforma no modifica nada de eso; luego va a seguir vigente igual que hasta ahora. Entonces, confronté estos datos en las IA, preguntándoles en qué artículos concretos del texto aprobado por el Senado argentino se habían basado para su primera respuesta. Y ahí ya se les fundieron los plomos.

La IA había sido engañada por la prensa del mismo modo que la prensa había sido estafada por los peronistas argentinos, que sacan a la calle, a enfrentarse contra la policía, a unos rojos que simplemente quieren hacer arder las calles porque, para ellos, Javier Milei tiene cuernos y patas de chivo, como todos los liberales.

De lo cual debemos sacar todos una lección principal y otra… digamos para nota. Lo más importante es que sepamos que no podemos dar por cierto ningún titular de casi ningún medio de comunicación. Si algo te suena raro, ponlo en duda y confírmalo. Y lo segundo es que tampoco puedes creerte la primera respuesta que te dé ninguna inteligencia artificial, sino que siempre debes solicitar fuentes primarias para comprobar por ti mismo lo que te está diciendo.

No es verdad. El proyecto de Ley de Modernización Laboral aprobado por el Senado argentino no introduce ninguna modificación en la jornada laboral que, como hasta ahora, seguirá siendo como máximo de 48 horas semanales, distribuidas normalmente en jornadas de 8 horas, que, no obstante, pueden distribuirse de forma desigual entre los días de la semana, sin superar las 9 horas diarias habituales.

A pesar de lo cual, igual que ocurre ahora, determinados colectivos como los sanitarios, los de seguridad, etc. seguirán pudiendo pactar turnos distintos, sin que en ningún caso se superen las 48 horas semanales, a partir de las cuales se podrán seguir haciendo horas extraordinarias como hasta ahora, que —y esta es la única novedad— podrá acordarse entre las partes, de forma opcional y voluntaria, que en vez de ser retribuidas, puedan compensarse acortando la jornada de otros días, manteniendo, también como hasta ahora, los descansos mínimos entre jornada y jornada de 12 horas. Será inevitable que los rojos sigan retratándolo como a un demonio, pero la prensa ya no te va a engañar diciendo que Javier Milei va a esclavizar a los argentinos obligándolos a trabajar 12 horas. Ya sabes que eso es mentira.


Publicado el 13/02/2026 en OKDIARIO

María Guardiola no es tonta, es una trepa


 

Habitualmente se atribuye al filósofo Bertrand Russell la frase apócrifa que afirma que «los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible y los políticos por hacer lo posible imposible». También se atribuye erróneamente al humorista Groucho Marx la frase del publicista Ernest Benn, quien expresó con mayor precisión esa idea al afirmar que «la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, aunque no existan, hacer un diagnóstico erróneo y aplicar después los remedios equivocados». En realidad, esto de no servir para solucionar los problemas es una característica de los políticos malos, que lamentablemente es común en la mayoría de las personas que deciden dedicar su vida a la política.

 

De entre estos, debemos distinguir dos grupos diferenciados. Están aquellos, tan comunes en la izquierda, pero tampoco extraños a la derecha, que fuera de la política no han conseguido hacer nada destacable en su profesión, si es que han llegado a tenerla. Y por otro lado están los que sí han demostrado su capacidad antes de llegar a la política, pero una vez dentro, se preocupan más por medrar y cumplir sus ambiciones que por resolver los problemas de la gente. Estos últimos son más comunes entre la derecha, pero también en los partidos de izquierdas recordamos una minoría de políticos así. Los primeros serían los que no pueden resolver ningún problema, porque no saben, y los segundos son los que no los solucionan porque no les interesa.

 

María Guardiola tonta no es. No se puede comparar a la líder de los populares extremeños con una Pilar Alegría que sólo estudió Magisterio, en su especialidad de Infantil, la cual la preparó para cuidar a niños de hasta cinco años de edad, pero nunca aprobó una oposición ni llegó a dar clases. Como tampoco se la puede comparar con una Irene Montero que, antes de convertirse en la madre de los hijos del líder de Podemos, apenas había trabajado de cajera en un supermercado. Fuera de la política, María Guardiola primero se diplomó en Empresariales, luego se licenció en Administración y Dirección de Empresas, tras lograr uno de los mejores expedientes de su promoción, aprobó las oposiciones del Grupo A1 como funcionaria del Cuerpo de Titulados Superiores. Durante más de una década, ocupó distintos puestos técnicos internos en la Junta de Extremadura, como Jefa de varios Servicios y Unidades de Gestión. Dentro de la administración pública, accedió por sus méritos a cargos de mayor responsabilidad, como Secretaria General de Economía y Hacienda y Secretaria General de Ciencia y Tecnología. O sea, que María Guardiola ha demostrado sobradamente que, si quisiera, sabe cómo se resuelven los problemas.

 

Pero con la misma rotundidad con que podemos afirmar que la presidenta del PP de Extremadura está capacitada para resolver problemas, debemos decir que ha demostrado ya en repetidas ocasiones que, en política, las mayores dificultades que se le han puesto por delante no ha sido capaz de solucionarlas. Luego, la única conclusión lógica a la que podemos llegar es que María Guardiola pertenece a ese segundo grupo de políticos que describimos al principio, los que no solucionan los problemas de los ciudadanos porque atienden primero a sus propios intereses, a su carrera política y a su egoísta interés por medrar.

 

Existe bastante consenso en que Guardiola fue una de las principales responsables de que Feijóo no cumpliera las expectativas en las Elecciones Generales de julio de 2023, por su incapacidad para resolver el problema con el que se encontró cuando perdió las elecciones de mayo de 2023, quedando detrás del candidato socialista Guillermo Fernández Vara, que en paz descanse. María Guardiola se obcecó entonces en insultar a los votantes de un Vox que era el único partido político que podía evitar que los socialistas prolongasen sus 36 años en el Gobierno extremeño. Y vemos ahora cómo la historia se repite y, cuando sus compañeros de partido llegan a acuerdos en todas las Comunidades donde los votos de PP y Vox unidos pueden impedir que gobierne la izquierda, ella presume de haberle rogado al PSOE que se abstenga para que pueda gobernar en minoría y amenaza a los extremeños con obligarles a volver a las urnas.

 

Es posible que, de nuevo, la sangre no llegue al río y que, desde Génova 13, la hagan entrar en razón aceptando parte de lo que le está pidiendo Vox. Pero el daño ya está hecho. La idea de que no puede uno fiarse de un PP que, en cualquier momento, va a volver a pactar con el PSOE, ya ha calado entre los electores.

 

Dicen que «el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra». María Guardiola ya ha demostrado dos veces que, ante las dificultades, primero hace un diagnóstico erróneo para tratar de aplicar después los remedios equivocados, o sea, que es una nefasta política, una trepa y poco más.


Publicado el 13/02/2026 

Los votantes exigen que el PP se aleje del PSOE


 

En una convención del Partido Republicano, en 1856, Abraham Lincoln dijo que «una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil», afirmación que todos comprendemos que es una hipérbole, como ese refrán que dice que «grano no hace granero, pero ayuda al compañero». Uno de los primeros en demostrar que la frase es una exageración literaria fue el propio Lincoln, que murió asesinado por una bala pocos años después, a pesar de lo cual nadie piensa que el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América perdiera nunca su fe en la fuerza de los votos.

A pesar de que todas las democracias occidentales han tenido que superar distintas crisis en las que siempre han aparecido movimientos que ponen en duda la validez de nuestros sistemas democráticos, como ocurrió en España el 15-M, tras la crisis financiera de 2008, al final siempre tratamos de creer que aún se pueden cambiar las cosas votando. En aquel momento esta idea la capitalizó perfectamente un mediocre profesor universitario sin plaza, desgreñado, malencarado, con actitudes claramente violentas y machistas, que supo rodearse de un grupo de exaltados como él, quienes, gracias a la financiación de dictaduras de extrema izquierda y regímenes teocráticos que coincidían en el interés de desestabilizar a Occidente, fundaron un partido político que llegó a lograr el 21 % de los votos, una vicepresidencia del Gobierno y hasta cuatro carteras ministeriales más.

¡Sí se puede!, gritaban con el puño comunista sobre sus cabezas. Y claro que pudieron. Pudieron comprarse un casoplón en la sierra de Madrid, con piscina, jardín, servicio doméstico y escoltas. Pudieron matricular a sus retoños en un exclusivo colegio privado. Pudieron llevar a sus colegas de vacaciones pagadas a Times Square y Manhattan. Y pudieron irse deshaciendo uno a uno de todo el grupo de mediocres exaltados que les ayudaron a alcanzar un nivel de vida claramente por encima de sus posibilidades. Hasta que llegó un punto en el que la incoherencia era tan brutalmente indisimulable que los votantes recordaron aquella frase que compara la fuerza del voto con la bala del fusil y decidieron que ya había llegado el momento de mandarlos al güano.

Pero tras la crisis de las hipotecas subprime nos llegó la crisis de la inmigración ilegal, la crisis de la vivienda, la crisis de los trenes que descarrilan y las carreteras con socavones, la crisis de los trabajadores pobres, la crisis de las okupaciones, la crisis de la esposa corrupta, del hermano corrupto, de los secretarios de organización corruptos, de los fiscales corruptos… en definitiva, nos metimos de cabeza en la crisis de un Pedro Sánchez que, además de gafe, se ha demostrado uno de los más incompetentes y sinvergüenzas gobernantes de la historia de España, hasta el punto de que no puede salir a la calle sin que lo rodeen con un ejército de actores para que la gente no le insulte de una forma tan soez como merecida.

Y ante la crisis que deberíamos llamar sanchismo, la ciudadanía, de nuevo, está reaccionando con sus votos. Las urnas se están llenando de papeletas que no solo dicen que ya no queremos más Pedro Sánchez, sino que dejan claro que tampoco queremos nada que tenga ni la menor relación con él. Primero fue María Guardiola en Extremadura la que, como no quería asumir las demandas que Vox le exigía para votar a favor de sus Presupuestos, convocó elecciones para comprobar que los votantes le insisten en que las tiene que aceptar. Y quizá para comprobar si lo que había ocurrido en Extremadura tenía más que ver con la personalidad de la peculiar candidata del PP que con una opinión general, en Aragón imitaron a Guardiola y los votantes aragoneses dijeron exactamente lo mismo que habían dicho antes los extremeños, solo que aún más fuerte.

Los ciudadanos le están diciendo al Partido Popular que se aleje de una vez del PSOE y acepte las peticiones de Vox. Que no queremos que lleguen a más acuerdos con ellos, ni en el Parlamento Europeo, ni para renovar el CGPJ, ni para nombrar a nadie en el Tribunal Constitucional, ni para aprobar ningún proyecto, ni para nada. Las urnas le dicen claramente a Alberto Núñez Feijóo que no debe ir con Pedro Sánchez ni a cobrar una herencia. Se acabó el consenso. Ha llegado el fin del bipartidismo. Ya no puede volver a hacer lo mismo que ha estado haciendo hasta ahora. En Extremadura y en Aragón el PP convocó elecciones para no aceptar lo que pide Vox y los votantes han dicho que lo asuma y se aleje del PSOE. A ver si se enteran.


Publicado el 10/02/2026 en OKDIARIO

Sánchez nos distrae de las muertes de Adamuz

 


Como el presidente del Gobierno reconoció ante su Comité Federal, al que dijo que pensaba gobernar «con, o sin concurso del poder legislativo», lo único que hoy le interesa a Pedro Sánchez es seguir aguantando como hasta ahora, aunque sea sin Presupuestos. Incluso a costa de no poder aprobar ninguna ley sin tener que ceder a la vez ante los chantajes de toda la gentuza, de izquierdas y de derechas, que le permitió ser investido en 2023, tras perder las elecciones generales. Y para aguantar, en este momento, le resulta fundamental quitarse de encima los cadáveres de las 46 víctimas mortales del accidente ferroviario de Adamuz, que todo apunta a que murieron por fallos en el mantenimiento de unas vías que, desde hace más de dos años, dependen directamente del ministro Óscar Puente, y antes del encarcelado José Luis Ábalos, su compañero en el Peugeot 407. En ese coche, Sánchez y Ábalos viajaban junto al también encarcelado Koldo y al imputado Santos Cerdán, componiendo todos ellos la llamada «Banda del Peugeot», vinculada a todos los casos de corrupción que afectan a Adif, responsable del mantenimiento de las vías. ¡Menudo marrón!

Pero si algo ha demostrado sobradamente Pedro Sánchez es que es un especialista en supervivencia, y no solo porque le pusiera ese nombre a las memorias que encargó que le escribieran. Sánchez fue capaz de sobreponerse a un partido que le obligó a dimitir la primera vez que quiso pactar con comunistas y proetarras. Ha sobrevivido a la imagen de su esposa y de su hermano sentados en el banquillo de los acusados, imputados por tráfico de influencias, prevaricación y corrupción. E incluso ha podido resistir la información que demuestra que se lucró de los negocios de prostitución de su suegro y las más que fundadas sospechas de que su carrera política se inició impulsada por los audios que se grabaron en dichos lupanares.

El protagonista del Manual de Resistencia no va a dejar ahora que las sospechas de que esas 46 muertes se podrían haber evitado si los ministerios y las empresas públicas que dependen de él no se hubieran dedicado a pagar prostitutas para el uso y disfrute de su mano derecha, a liquidar mordidas a empresas de la trama mafiosa y a enchufar a todo tipo de incapaces con carné del partido socialista en puestos para los que no tienen la más mínima cualificación. Así que, sin despeinarse, ha empezado a meter ruido, tocando la flauta y, como en Hamelín, todos los niños hemos empezado a seguirle el cuento sin percibir el ardid. De repente estamos todos hablando de los millones de inmigrantes ilegales que van a alterar el resultado de las próximas elecciones, votando en masa a la extrema izquierda. Y sin darnos respiro, Sánchez el flautista ha cambiado su cancioncilla y nos ha puesto a todos a alucinar con sus batallas dialécticas contra los dueños de X (antes Twitter) y de Telegram, a los que amenaza con meter en la cárcel si no se someten a sus dictados.

Confieso que yo también me he despistado y, por un momento, he bailado la música que el flautista Sánchez tocaba. Reconozco mi culpa, pago la penitencia y me propongo enmendar enseguida mi error. No. Pedro Sánchez no cuenta con los votos necesarios para que el Parlamento le apruebe ninguna reforma que afecte al uso de las redes sociales ni para menores de 16 años ni para adultos. No. Como el portavoz de la Comisión Europea para estos asuntos, Thomas Regnier, ya le ha advertido, ni aunque tuviera votos para hacerlo, las amenazas penales contra los directivos de dichas compañías son otro cuento chino, porque esa materia solamente se regula desde Bruselas. No. Las regularizaciones que anuncia Sánchez no pueden llevarse a cabo en los plazos que él dice, porque administrativamente es materialmente imposible. No. Los inmigrantes regularizados que consigan la nacionalidad no van a votar en masa a la extrema izquierda, porque ellos, mejor que nadie, saben que son quienes resultan más perjudicados por sus políticas de izquierdas cuando ya sean españoles. Nos ha engañado como si fuéramos niños chicos. Sánchez intenta desviar la atención de lo único que ahora le preocupa: que las familias de los 46 fallecidos en el accidente de Adamuz han empezado a llamarle asesino.


Publicado el 05/02/2026 en OKDIARIO

El Gran Reemplazo era un bulo nazi

 


Si consultas la prensa woke, llegarás a la conclusión de que el «Gran Reemplazo» no es más que un bulo de la ultraderecha. Cuando pasees por los barrios de tu ciudad o veas imágenes de las grandes capitales europeas, te darás cuenta de que las personas que las habitan han cambiado sustancialmente en muy pocos años. Verás que el porcentaje de la población con la que te cruzas que proviene de países árabes, bereberes, subsaharianos, orientales e hispanoamericanos ha crecido notablemente. En algunos medios de comunicación verás noticias respecto al aumento en determinados tipos de delitos cometidos principalmente por extranjeros. Pero te convencerás de que todo eso que ven tus ojos es falso de toda falsedad, porque el «Gran Reemplazo» no es más que una teoría conspiranoica de nazis y fachas.

La mega ultra extrema derecha dice que las poblaciones blancas y cristianas de Europa están siendo reemplazadas deliberadamente por inmigrantes no europeos, sobre todo de África, Oriente Medio o Asia, muchos de ellos musulmanes. Dicen los nazis que hay un plan secreto impulsado por élites políticas globalistas que fomentan la inmigración masiva y el aumento de nacimientos entre estos grupos para destruir la cultura, la identidad y el poder de la población autóctona europea, que en unos años acabará siendo minoría. El término lo popularizó el escritor francés Renaud Camus en 2011 con su libro Le Grand Remplacement, tachado de racista y xenófobo. No puedes hacer caso a lo que tus ojos ven y tus oídos escuchan. Debes confiar en lo que te aseguran todos los expertos wokes y los moderaditos de centro: el Gran Reemplazo no es más que el miedo a perder la identidad europea blanca y judeocristiana por cambios demográficos, que los fachas ven como una amenaza intencionada en lugar de darse cuenta de que se trata de un proceso natural y enriquecedor.

Todo este castillo de naipes se sostenía perfectamente hasta que el pasado 22 de enero, en un mitin de la ultra izquierdista Francia Insumisa, su líder, el extremista Jean-Luc Mélenchon habló de «la capacidad de nuestras listas para encarnar la nueva Francia, la del Gran Reemplazo, la de la generación que reemplaza a la otra porque así ha sido desde la noche de los tiempos y no porque haya diez locos en un rincón que de repente tienen miedo de ser reemplazados». Mélenchon decidió que había llegado el momento de ser claros, quizá porque el fenómeno ha llegado tan lejos y es tan evidente que resulta ridículo seguir negándolo y ya es hora de empezar a justificarlo.

Unos días más tarde, el 31 de enero, en un mitin en Zaragoza, la secretaria de Política de Podemos, Irene Montero, completamente desquiciada, se atrevió a ir un paso más allá y dijo que «quiero pedirles a las personas migrantes y racializadas que por favor no nos dejen solas con tanto facha, y claro que sí queremos que voten, claro que sí, les hemos conseguido papeles, regularización ya, y ahora vamos a por la nacionalidad o a cambiar la ley para que puedan votar, por supuesto, ojalá teoría del reemplazo, ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante, con gente trabajadora, claro que yo quiero que haya reemplazo, reemplazo de fachas, reemplazo de racistas, reemplazo de vividores y que lo podamos hacer con la gente trabajadora de este país, tenga el color de la piel que tenga, sea china, negra o marrona (sic)». Sin pelos en la lengua, Irene Montero confesó que la regularización que le ha sacado Podemos a Pedro Sánchez pretende reemplazar a unos votantes que cada vez les votan menos, por otros nuevos que sí les voten.

Según un estudio reciente de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), con Pedro Sánchez, el número de inmigrantes en situación irregular en España habría aumentado de 107.000 en 2017 a 840.000 a 1 de enero de 2025, y de ellos, el 91 % son de nacionalidad americana. Nuestro Código Civil, en su artículo 22, establece que se concederá la nacionalidad española, y por tanto el derecho al voto, tras 10 años de residencia, que se reducen a 5 para los refugiados y a 2 años «cuando se trate de nacionales de origen de países iberoamericanos», como es el caso del 91 % de los más de 800.000 migrantes que se van a regularizar ahora. Otros 700.000 nuevos votantes que se sumarán a los cerca de 1,4 millones que han sido nacionalizados por Pedro Sánchez desde 2018, con lo que, para las próximas elecciones generales, puede haber más de 2 millones de votantes que hayan sido nacionalizados por Sánchez, lo que supondrá cerca de un 10 % de la participación… y creciendo.

El Gran Reemplazo era un bulo nazi. Nadie intenta acabar con la moral y con la cultura europeas. Nadie trata de sustituir a los votantes de centro y de derechas por unos nuevos que estén agradecidos a los partidos que, desde la extrema izquierda, les dan papeles y paguitas, y les permiten okupar impunemente las casas de los españoles. El Gran Reemplazo era una teoría conspiranoica hasta que, de repente, nos quitan la venda de los ojos y comprobamos que nos han estado engañando durante tantos años, por puro egoísmo y maldad.


Publicado el 03/02/2026 en OKDIARIO

Podemos ya es racista y facha


 

El 23 de septiembre de 2025 el Congreso de los Diputados rechazó con los votos de Podemos, Partido Popular, Vox y UPN, la proposición de Ley Orgánica de delegación en la Comunidad Autónoma de Cataluña de competencias estatales en materia de inmigración, lo que provocó que Junts rompiera relaciones con el PSOE, votando a partir de ese momento en contra de todas sus propuestas. El martes el Consejo de Ministros autorizó la tramitación urgente de un real decreto para llevar a cabo un proceso de regularización extraordinaria de más de 500.000 inmigrantes ilegales, pero dejó que la medalla se la colgara el día antes Irene Montero, quien admitió que «hay algo a cambio» que aún no puede contar porque Sánchez les ha pedido «discreción». Pero al día siguiente se acabó la discreción y dijo que ahora sí su formación está ya abierta a negociar la delegación de competencias en migración a Cataluña.

Los motivos por los que Podemos tumbó esa iniciativa los explicó perfectamente su diputado Javier Sánchez Serna en su intervención en dicho debate: «Los dirigentes de Junts lo han dicho todo, la portavoz Míriam Nogueras ha hablado de descontrol migratorio, Jordi Turull ha justificado esta medida diciendo literalmente que aquí no cabemos todos, Carles Puigdemont ha llegado a afirmar que, si no hay restricciones sobre la inmigración, no se puede asegurar la identidad de Cataluña. ¿De verdad alguien piensa que todo esto va de competencias? Aquí lo que han pactado el Partido Socialista y Junts es una ley para decidir qué administración ejerce el racismo y la presión sobre la población inmigrante. Por eso esta proposición no solamente habla de competencias, plantea cosas como que la Generalitat determine los perfiles de trabajadores extranjeros a contratar, la gestión de los CIES o que la plantilla de los Mossos aumente en un 45 % de aquí a 2032, vinculando de nuevo migración y delincuencia».

Absolutamente todos los dirigentes de Podemos han explicado esto mismo con sus propias palabras. Ione Belarra, su secretaria general, ha dicho que «esta ley solo se entiende en el marco de la competición entre Junts y Aliança Catalana» y la ha calificado de «agenda del odio y del racismo». La eurodiputada Irene Montero ha dicho que «el racismo, aunque se disfrace de autogobierno, racismo se queda». Su secretario de Organización, Pablo Fernández, ha dicho que considera que la proposición es «abiertamente racista y de extrema derecha» y que «normaliza y legitima el racismo institucional». Y hasta su fundador, Pablo Iglesias, respondió a Jordi Turull diciendo que «los que ahora están compitiendo con los fascistas de Aliança Catalana con propuestas abiertamente racistas, nos dicen ahora que no ser pujolista es ser catalanófobo, pues, con todo el cariño y respeto, váyanse un poquito a la mierda».

Ayer Míriam Nogueras dijo en una entrevista en la SER que tanto al PSOE como a Podemos les interesa ahora desbloquear el asunto porque «a todos les conviene: a unos para tapar la crisis de trenes y a los otros para sacar la cabeza», e insistió en que «no se tocará ni un pelo del articulado», por lo que se entiende que solamente están abiertos a cambiar su Exposición de Motivos.

Pero, como claramente se puede comprobar en todas sus declaraciones, el rechazo de Podemos a este traspaso de competencias no está relacionado con lo que se dice en su Exposición de Motivos, como ahora quieren hacer creer. En realidad, la Exposición de Motivos de la ley tumbada el otoño pasado solo hacía una ligerísima e indirecta mención a que la inmigración descontrolada podría llegar a suponer un «riesgo para la convivencia y la cohesión social», pero nada más. Podemos estuvo en contra de ella y dijo que es «abiertamente racista y de extrema derecha» basándose en las declaraciones de todos los representantes de Junts, que a día de hoy siguen diciendo exactamente lo mismo que entonces, porque en su articulado se regulan cuestiones que afectan a la lengua y a la cultura catalanas, a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES) y a la plantilla de los Mossos d’Esquadra, y, sobre todo, porque piensan que esta medida solo se entiende dentro de la competencia entre Junts y «los fascistas de Aliança Catalana».

En 2012, Pablo Iglesias ya explicó que «la política, en última instancia, es acumular poder… hacer política supone cabalgar contradicciones». Con los votos de Podemos se va a aprobar una ley que, para ellos, es «racista y de extrema derecha», con el objetivo de que el partido morado concurra a las próximas elecciones presumiendo de que, solo gracias a ellos, se han regularizado medio millón de inmigrantes ilegales y eso les permita acumular más poder en su competencia contra Yolanda Díaz y Pedro Sánchez por los votos de extrema izquierda. Cabalgando contradicciones, Podemos se ha hecho racista de extrema derecha por pura demagogia electoralista.


Publicado el 29/01/2026 en OKDIARIO

¿Qué hace el PP que no politiza?


 

Este verano, el ministro de Transportes, Óscar Puente, utilizó políticamente un incendio en Tarifa contra el presidente de la Junta de Castilla y León, el popular Alfonso Fernández Mañueco: «Este le pilla más cerca que los de CyL. Igual puede echarle una mano a Juanma (Moreno)», escribió. Y cuando el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, le echó en cara su politización de las desgracias, Puente le respondió: «¿Te ha contado (Mañueco) qué tal el tiempo en Cádiz? En CyL está calentita la cosa», usando de nuevo en su beneficio político los graves incendios forestales que azotaban Castilla y León. Alguien se ha molestado en contarlos y fueron 150 los tuits que Óscar Puente dedicó a la utilización política de los incendios forestales del pasado verano.

Parecen muchos 150 tuits, pero se quedan en nada al lado de los 278 mensajes que el ministro de Transportes ha dedicado a la politización de la tragedia de la DANA de Valencia. Desde acusar al PP de «mentir por costumbre» a culpar a Mazón por «retozar en el Ventorro» o preguntarse si «¿Ha reservado ya mesa en el ventorro Mazón?», ante una nueva alerta de la AEMET. En relación con la cifra falsa de 7.291 fallecidos en residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia de COVID, Óscar Puente se inventó la expresión «gerontocausto», asimilando a Isabel Díaz Ayuso a los nazis del Holocausto. En agosto de 2024, en una comparecencia en el Congreso para explicar la ya por entonces caótica situación del sistema ferroviario español, acusó a Ayuso de que «la muerte de 7.291 ancianos en la residencias de Madrid» había sido provocada «por sus protocolos de la vergüenza».

Pero, por supuesto, Puente no es el único socialista que no ha perdido ninguna oportunidad de politizar todas las desgracias en beneficio propio y contra el PP. Sin ir más lejos, este pasado sábado, el diputado socialista José Zaragoza, que ha vivido de los cargos que le ha dado su partido desde que, con 22 añitos, lo hicieron concejal de su pueblo, sin haber estudiado nada, publicó un tuit en el que nos facilitaba la lista de (casi) todas las desgracias que su partido ha politizado contra los populares, a saber: «Yak-42, accidente ferroviario de Angrois, accidente del Metro de Valencia, Prestige, mayores en residencias, incendios forestales y DANA». ¡Casi nada! Al semianalfabeto diputado José Zaragoza debió darle vergüenza la más vomitiva politización de una desgracia que ha hecho su partido, pero a mí no se me olvida que el día antes de las elecciones de 2004 los socialistas rodearon las sedes del PP acusándolos de ser responsables del atentado del 11-M, y Alfredo Pérez Rubalcaba dio una rueda de prensa ilegal en plena jornada de reflexión, pronunciando una frase que quedó grabada para la historia, al decir que «los ciudadanos se merecen un gobierno que no les mienta».

Según su doble vara, ellos actúan así porque el PP sí tiene la culpa de las desgracias, mientras que ellos no son responsables de ninguna. Por eso, a las pocas horas de la DANA, el PSOE pagó 14 campañas en Instagram y Facebook para usar la gota fría contra el PP, organizó manifestaciones contra Mazón y se infiltró en las asociaciones de víctimas para manipularlas en beneficio propio. Y ahora, cuando la corrupción sanchista que tiene a Adif en el centro del caso Koldo – Ábalos – PSOE se relaciona, tan presunta como directamente, con la falta de mantenimiento de un sistema ferroviario que ha terminado provocando 45 muertos en Adamuz, el ministro Óscar Puente dice de Juanma Moreno: «Cero reproches que hacer, todo lo contrario, han actuado correctísimamente y no puedo, ni en la forma ni en el fondo, hacer más que alabanzas al señor Moreno Bonilla», quien a su vez usa las palabras, «cooperación» y «lealtad» para referirse al Gobierno. Mientras Alberto Núñez Feijóo decía que «España ha demostrado que, ante la adversidad, sabe unirse y estar a la altura», convencido de que, por respeto a las víctimas y sus familias, había que evitar la confrontación. Lo que algunos pueden ver como respeto, otros pueden considerarlo abandono e indolencia. ¿Qué hace el PP que no politiza? Nada es ajeno a la política, no saben a quiénes tienen enfrente. Politización va a haber. Aunque no politicen ellos, el PSOE va a politizar contra el PP, como han hecho siempre y volverán a repetir esta vez.


Publicado el 27/01/2026 en OKDIARIO

La nefasta gestión sanchista es intencionada


 

La filósofa y escritora rusa, nacionalizada estadounidense, Alisa Zinóvievna Rosenbaum, más conocida como Ayn Rand, dejó escrito que: «No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio». Hace apenas un año, en el cierre del 41º Congreso Federal del PSOE en Sevilla, pudimos ver a Pedro Sánchez cantando la Internacional con el puño en alto, junto a figuras de su nueva ejecutiva como María Jesús Montero y Santos Cerdán: «Cambiemos al mundo de base hundiendo al imperio burgués. Agrupémonos todos en la lucha final y se alcen los pueblos por la Internacional», cantan a gritos. La Internacional fue el himno de la URSS desde su fundación hasta 1944 y refleja la esencia de la ideología comunista que pretende poner fin violentamente al capitalismo y a la democracia liberal. Socialistas y comunistas coinciden en este mismo objetivo y solo difieren en la forma de alcanzarlo. Por eso, su aplicación práctica siempre, en todo el mundo, ha tenido las mismas consecuencias resumidas en el dicho popular: tiempo de rojos, hambre y piojos. Los socialistas pretenden que haya muchos pobres que les voten.

El Muro de Berlín cayó cuando el imperio de la URSS se vino abajo, arruinado, tras décadas de matar de hambre a su población. Los cubanos llevan más de 60 años más pobres que ratas. El chavismo ha hundido en la miseria a una Venezuela rica en recursos naturales. Y en España, Felipe González dejó a más del 20% de los españoles en el paro, con una recesión económica del 1,1% del PIB y una inflación de casi el 5% anual. Zapatero tuvo que malvender casi un tercio de las reservas de oro que tenía en propiedad el Banco de España mientras negaba una crisis que nos dejó al borde de la intervención europea, con casi 5 millones de parados y noticias diarias sobre una prima de riesgo que se elevaba por encima de los 600 puntos, lo que provocaba que los intereses devorasen nuestro Presupuesto. No hace falta tener ningún superpoder para saber lo que va a pasar de nuevo en España si sigue gobernando un personaje que, como Pedro Sánchez, canta puño en alto la Internacional.

Ya se observa que todos los servicios públicos están colapsando al mismo tiempo que la recaudación de impuestos alcanza cifras récord. Los españoles no pueden llegar a fin de mes asfixiados por los altísimos impuestos y la desmesurada subida en el precio de los productos básicos y la vivienda, mientras los trenes descarrilan por el deficiente mantenimiento de las vías, la sanidad y la educación se desmoronan por la llegada masiva e incontrolada de inmigrantes ilegales y el presupuesto se dedica a contratar a prostitutas en las empresas públicas, a enchufar a inútiles con carné, o a pagar los chantajes que los golpistas catalanes y los recogenueces vascos exigen para permitir que Sánchez aguante unos meses más en la Moncloa.

En España la corrupción es transversal. Los grandes casos que han afectado al PSOE y al PP a lo largo de los años están más o menos equilibrados o, al menos, nadie puede afirmar que ninguno de ellos esté libre de esa lacra, aunque cada uno use la corrupción del otro en beneficio propio. En lo que sí existe una diferencia indiscutible entre ellos es en la gestión de los servicios públicos. Se puede afirmar sin la menor duda que el Partido Popular, con el esfuerzo de los españoles, nos ha sacado una y otra vez de las sucesivas crisis económicas en las que el socialismo nos ha hundido cada vez que ha gobernado. Y la diferencia está en la base y fundamento de ambas ideologías; mientras que liberales y conservadores permiten que más o menos funcione el mercado, el socialismo aún hoy sigue luchando contra el capitalismo y pretende destruir nuestro modelo social. Pedro Sánchez pretende arruinar España porque, además de gafe e inútil, es socialista.


Publicado el 22/01/2026 en OKDIARIO

Por respeto a las víctimas


 

A la hora en que estoy escribiendo este artículo, el número de víctimas mortales en el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba) se eleva a 41, hay 43 denuncias por desaparición y cientos de personas han resultado heridas, de las que 39 continúan hospitalizadas, muchas en estado grave.

Por respeto a las víctimas y a sus familias no podemos dejar pasar ni un minuto sin contar que Pedro Sánchez ha convertido en un antro de corrupción a Adif, que, por si a alguien se le ha olvidado, es el acrónimo de Administrador de Infraestructuras Ferroviarias que depende del Ministerio de Transportes y es el encargado de la construcción, mantenimiento y explotación de las líneas de ferrocarril. Que al frente de esta institución colocó a la socialista ahora imputada Isabel Pardo de Vera, a quien la justicia investiga nada más y nada menos que por los delitos de malversación, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y pertenencia a organización criminal. Es muy pertinente recordar que en la empresa pública encargada del mantenimiento de las vías del tren que se han roto, supuestamente causando tantas muertes, se contrataba a prostitutas para que cobraran un sueldo público sin trabajar nada más que para el ministro responsable. También es imprescindible mencionar que la justicia cree que, supuestamente, esta empresa pública participó en la trama de amaño de obra pública que anidó en el Ministerio de Transportes en época de José Luis Ábalos. Obra pública que precisamente consiste en el mantenimiento de las vías que se han roto.

Por respeto a las víctimas y a sus familias tenemos la obligación de contar que Pedro Sánchez ha colocado en el Consejo de Administración de Renfe a Koldo García Izaguirre, para quien la Fiscalía Anticorrupción pide más de 19 años de cárcel por los delitos de tráfico de influencias, malversación, cohecho y organización criminal, en relación con el cobro de comisiones de contratos públicos. Antes de ser uno de los máximos responsables de Renfe, Koldo había sido portero de un puticlub de Pamplona, donde conoció al también imputado socialista Santos Cerdán. En este sentido, también tenemos que contar que, al frente de Renfe, Pedro Sánchez tiene ahora mismo al exconcejal de Más Madrid, Álvaro Fernández Heredia, quien hasta 2015 había sido profesor universitario y sin ninguna experiencia de gestión, Manuela Carmena lo colocó al frente de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, puesto a partir del que Óscar Puente lo ha ido promocionando, primero en el Ayuntamiento de Valladolid y, posteriormente, en diversos cargos de su ministerio. Álvaro Fernández Heredia todavía no está imputado, pero se inició en Renfe gastando en siete meses más de 2,5 millones de euros en fichar a 28 directivos, entre ellos el anterior community manager del ministro Puente.

Por respeto a las víctimas y a sus familias hay que hacer que todo el mundo sea consciente de que todo el dinero que se dedica a contratar a prostitutas, a enchufar a socialistas que no trabajan y a colocar a decenas de asesores y directivos del partido, familiares y amigos; así como toda la fortuna que se va en pagar mordidas y comisiones ilegales no va a ir destinado al mantenimiento de esas infraestructuras en las que, cada día, nos jugamos la vida. Koldo y Jésica son solo la punta del iceberg, la prueba indiscutible de que, con Pedro Sánchez, todas las instituciones y empresas públicas españolas han dejado de dedicarse a prestarnos servicios útiles y solo sirven para tapar bocas y pagar favores. No hace falta ser ningún experto, no necesitamos ningún informe ni la declaración de ningún perito. Todos los que circulamos por las carreteras españolas somos testigos del deterioro que han sufrido desde que Pedro Sánchez llegó al poder en 2018. Son ya casi 8 años en los que ni se reparan los baches ni se limpian los arcenes porque el dinero se está dedicando a otras cosas que a Sánchez le rentan más. Y no hace falta ser un lince para saber que lo mismo que está ocurriendo con las carreteras está pasando con el resto de infraestructuras.

Por respeto a las víctimas y a sus familias este es el momento de exigir que los responsables paguen. Y al frente de todos los corruptos, de todos los malversadores y de todos los enchufados incompetentes solo hay un nombre: Pedro Sánchez Pérez-Castejón.


Publicado el 20/01/2026 en OKDIARIO

Sánchez vende la solidaridad a Junqueras


 

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha presentado a las comunidades autónomas en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) celebrado este miércoles el nuevo modelo de financiación autonómica que Pedro Sánchez ha pactado exclusivamente con el indultado Oriol Junqueras, quien había sido condenado a 13 años de prisión y 13 años de inhabilitación absoluta por los delitos de sedición y malversación. La candidata del PSOE para las próximas elecciones andaluzas ha asegurado a los consejeros de Hacienda que lo acordado con ERC «blinda el Estado de bienestar, eleva la solidaridad interterritorial y reduce las diferencias en financiación por habitante», por lo que «beneficia a todas las comunidades autónomas» y no es para nada insolidario. A pesar de lo cual, el nuevo modelo de financiación ha sido rechazado por todas las comunidades, excepto por Cataluña, incluida Castilla-La Mancha, presidida por el socialista Emiliano García-Page.

Los socialistas castellanomanchegos dicen que el nuevo modelo de financiación propuesto por Montero es «regresivo e injusto, ya que consagra el principio de ordinalidad, con mayor financiación por habitante a las comunidades autónomas con mayor nivel de renta per cápita». En la rueda de prensa posterior al CPFF, la ministra de Hacienda admitió que su sistema «tiende a la ordinalidad», pero no para todos, sino sólo para el caso de Cataluña, «pero no en el de Madrid». Este nuevo «principio de ordinalidad» exigido por Junqueras es un mecanismo que pone fin a la solidaridad interterritorial y que garantiza que la posición que ocupa una comunidad autónoma en el ranking de pago de impuestos sea la misma en la que esté colocada en la clasificación de recursos recibidos del Estado. A nivel de comunidades autónomas vendría a ser justo lo contrario del consagrado «principio de progresividad tributaria», que dice que cuanto más gane una persona, más impuestos le debe robar el Estado.

En realidad, las comunidades autónomas no pagan impuestos. María Jesús Montero propone cambiar los porcentajes del IRPF, IVA, impuestos especiales, Sucesiones, etc., cedidos a las comunidades; impuestos que, obviamente, son pagados por ciudadanos catalanes, madrileños, castellanomanchegos, etc. Y por el principio de progresividad los ciudadanos más ricos pagan más, luego las comunidades en las que viven más ricos recaudan más impuestos, al mismo tiempo que aquellas donde residen más pobres necesitan de la solidaridad de los que más tienen para prestarles unos servicios similares. Si saliera adelante el modelo pactado entre el socialista Pedro Sánchez y el golpista Oriol Junqueras, esto dejará de ser así; los ricos de Cataluña dejarán tirados a los pobres castellanomanchegos y se quedarán para ellos esos fondos que, hasta ahora, garantizaban que la progresividad fiscal paliara las necesidades de las regiones menos favorecidas.

La progresividad fiscal es un planteamiento socialista ampliamente aceptado, que debería ser sometido a revisión por injusto e ineficaz. Como dijo el filósofo y economista británico John Stuart Mill: «Gravar a las rentas más altas con un porcentaje mayor de impuestos que a las bajas es poner un castigo a gente por haber trabajado más duro y haber ahorrado más que sus vecinos». Suscribo plenamente la opinión del economista estadounidense Milton Friedman, quien afirmó que: «Estoy a favor de reducir impuestos bajo cualquier circunstancia y por cualquier excusa, por cualquier razón, en cualquier momento que sea posible». Entre otras cosas, por lo afirmado por el también economista argentino-español Carlos Rodríguez Braun, quien dijo que: «La redistribución no es de ricos a pobres, sino de grupos desorganizados a grupos organizados». Pero los votantes de Sánchez y de Junqueras no son liberales, como yo, sino más rojos que el grifo de agua caliente, luego para ellos la progresividad y la solidaridad deberían ser dogmas de fe incontestables por los que oponerse a la prebenda que el grupo organizado por Junqueras ha obtenido como chantaje a Pedro Sánchez. El principio de ordinalidad perjudica a los más pobres en beneficio exclusivamente de los 7 diputados de ERC y de un Sánchez que necesita comprar sus votos para aguantar unos meses más.


Publicado el 16/01/2026 en OKDIARIO

Sánchez libera a los presos venezolanos


 

A los presos políticos españoles en Venezuela los ha liberado Pedro Sánchez. O, al menos, eso dice él. En la rueda de prensa conjunta que dio el lunes en La Moncloa, tras reunirse con el primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, el presidente del Gobierno ha contado que el pasado viernes mantuvo una conversación telefónica con la ahora presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, en la que él dice que «le trasladé la necesidad de seguir liberando presos políticos» y, en tono triunfalista, se atribuyó el mérito en dicha liberación: «Hemos logrado su liberación y su vuelta a casa con sus familias, tal y como nos comprometimos precisamente hace escasas semanas con ellos», añadió Pedro Sánchez quien, sorprendentemente, ha cambiado de llamarlos «personas que estaban retenidas en Venezuela» a referirse a ellos ahora como «presos políticos», la misma expresión con la que sus socios de Bildu y de ERC hablan de los sanguinarios asesinos de ETA encarcelados por la justicia española.

Pero Sánchez es desprendido y no se queda para él todo el mérito de la liberación, sino que lo comparte generosamente con su antecesor socialista. «Tengo que reconocer el trabajo que está haciendo el ex presidente Zapatero, precisamente para la liberación de presos políticos» en Venezuela, añadió Sánchez. «Creo que su buen hacer, junto con otros actores políticos y también países que se han reconocido, por parte en este caso de la administración venezolana, (en referencia al comunista brasileño Lula da Silva), están haciendo posible que, en efecto, podamos ir viendo cómo se liberan presos políticos en Venezuela». El mismo José Luis Rodríguez Zapatero al que Delcy Rodríguez se refiere delante de las cámaras como «mi príncipe» y al que toda la oposición venezolana sin excepción considera un colaborador fundamental del narcoterrorismo chavista, de quien los ex presos del chavismo aseguran que «a Zapatero le interesan sus negocios, no la vida de los venezolanos», y el presidente de la ONG Refugiados Sin Fronteras, afirma que «Zapatero ha sido un enemigo de la libertad de Venezuela. Siempre ha favorecido y dado oxígeno al régimen».

Pese a lo que todos hemos podido ver, a los presos políticos venezolanos los han liberado Sánchez y Zapatero y no Donald Trump. Los chavistas no han empezado a liberar a los miembros de la oposición represaliada después de que el presidente de los Estados Unidos enviara tropas a Venezuela para llevarse a Nicolás Maduro y su esposa ante un tribunal estadounidense, donde van a ser juzgados como líderes de un cártel narcoterrorista. Las liberaciones no han comenzado como consecuencia de que Trump amenazara a Delcy Rodríguez con que, si no obedeciera sus instrucciones, las consecuencias personales para ella iban a ser aún más duras que para Maduro. Los chavistas han comenzado a liberar presos políticos exclusivamente gracias a los meses de duras negociaciones con los socialistas españoles. Porque para Pedro Sánchez Donald Trump es poco menos que el diablo con cuernos y cola del que nada bueno puede salir, ni la paz en Gaza, ni la liberación de los israelíes secuestrados por los terroristas palestinos, ni muchísimo menos la transición hacia la democracia en Venezuela, ni la liberación de sus presos políticos.

Respecto a la intervención de Donald Trump en Venezuela, Pedro Sánchez ha afirmado que «España no reconocerá una intervención que viola el derecho internacional»; acusó a Trump de crear un «precedente terrible y muy peligroso» con un ataque a Venezuela guiado «por la sed de petróleo»; ha calificado su actuación en Venezuela como un «peligroso precedente para la paz y la seguridad global»; ha pedido a los embajadores «no bailarle el agua a Donald Trump»; lo ha encuadrado dentro de «la internacional ultraderechista»; ha afirmado que impone la «ley del más fuerte, la ley de la selva». Mientras que sus socios de Gobierno directamente han llamado al líder norteamericano «fascista» y «tirano». Para Sánchez, Trump es poco menos que un nazi, así que robarle sus méritos cree que es antifascismo del bueno.


Publicado el 13/01/2026 en OKDIARIO